De los Lara de Terrabona al motorizado de catedral

Nuevas Miradas

Somoza organizó sus fuerzas paramilitares para amedrentar a sus adversarios en los lugares lejanos; les otorgó rango constitucional al nombrarlos jueces de mesta, jueces de cañada y los oficiosos, grupos que actuaban en las ciudades espiando a los opositores.

Se tienen pocas referencias de agresiones directas de estos a la iglesia como institución y sus sacerdotes y la que más se menciona es la de la familia Lara, paramilitares que hacían gala de su poderío en el municipio de Terrabona porque tenían armas y oficiales en la Guardia Nacional, manejaban el cultivo de la marihuana y tenían una espinita en sus ojos: los sacerdotes que había llevado el progreso social y productivo a la zona.

El coronel Victorino Lara, de Terrabona, fue uno de los pocos altos jefes de la Guardia Nacional que acompañó a Somoza en su huida a Miami el 17 de julio de 1979.    

Terrabona es un asentamiento humano que se remonta al mes de “enero de 1715, cuando fue extendido el título real en Guatemala a favor de la familia Rivas (Antonio, Catalina y Bárbara), quienes pagaron al Rey de España la suma de 30 tostones, según recibo extendido”, según cita Mafut en su sitio digital. 

Las escasas lluvias, su clima de trópico de sabana lo han convertido desde siempre en un municipio de alta pobreza, tiene unas fiestas patronales en honor a San José muy pomposas que se inician con la elección de los priostes, personas que a modo de “promesas” se encargan de repartir comidas y bebidas entre la feligresía.

Que disculpen las nuevas generaciones

Los Lara siempre quisieron poner a la reina de las fiestas, los mejores caballos, los mejores gallos, el licor en abundancia y las balaceras “porque sin estos ingredientes no era fiestas”, reza una frase irónica de muchas personas.

Pero las espinitas de los Lara con los sacerdotes permanecían en sus ojos, ellos no podían aceptar que los principales protagonistas del progreso fueran los sacerdotes que tenían influencia en las 32 comarcas del municipio.

No se sabe con exactitud quienes de los sacerdotes, entre Jorge Rus, Alejandro Navarrete, Teodoro Guster o Jaime Montesinos tuvieron que soportar las humillaciones de los Lara cuando entraban, montando sus caballos a la iglesia ante el asombro y temor de los feligreses que solo atinaban a persignarse y orar.

El motorizado de catedral que una advertencia

Medio siglo después de las visibles intimidaciones de los Lara a los sacerdotes matagalpinos, al menos de las que se han documentado, un motorizado ingresó en abril de 2018 a la Catedral de Managua de forma violenta, mientras el padre Luis Alberto Herrera se preparaba para oficiar la misa de las ocho de la mañana.

El hombre que desde que ingresó en su moto no se quitó su casco, gritaba  a los sacerdotes: “¿Quién es el quiere la paz”, y seguía su marcha entre el púlpito y Las pesadas bancas del templo principal de Managua.

Según los feligreses presentes, no se pudo identificar al hombre que vestía de camiseta y jean azul.

Tomado del diario La Prensa

 

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