Impactante reversión de la palabra “terrorista” contra gobierno de Nicaragua, advierte embajadora de EE UU

Foto tomada del sitio oficial de la embajada de Estados Unidos en Managua.

Foto tomada del sitio oficial de la embajada de Estados Unidos en Managua.

Nuevas Miradas

La embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, Laura Dogu, al finalizar su misión de tres años, en condiciones muy delicadas declaró que “la decisión del gobierno de etiquetar a manifestantes pacíficos como “terroristas, asesinos y golpistas” causará a las empresas y empresarios, muchos problemas” porque “la mayoría de las pólizas de seguro tienen una exclusión de terrorismo, lo que aumenta dramáticamente el costo de hacer negocios en Nicaragua”.

Dogu quien ocupó el cargo desde el año 2015, en su discurso de despedida ante el empresariado de Amcham, hizo confesiones muy dramáticas como que los empresarios habían decidido sacrificar sus derechos a la sostenibilidad como agentes económicos por la estabilidad, razón por la cual habían emprendido un modelo de acercamiento al gobierno de Ortega.

La otra Nicaragua estaba en el pueblo

Aparentemente no muy convencida por lo extraño de aquella alianza, empresariado-gobierno, “viajé por Nicaragua y me reuní con pequeños agricultores, jóvenes empresarios, estudiantes, mujeres líderes, comunidades indígenas y tantos otros, escuché algo diferente. Estos nicaragüenses soñaban con un país justo con oportunidades económicas para todos, donde la corrupción y la identidad política no limitaran las oportunidades a solo unos pocos. Ahora está claro que la gran mayoría de los nicaragüenses ya no aceptará más la corrupción de los funcionarios gubernamentales o de las empresas privadas y que ya no confían en las instituciones del gobierno”, dijo Dogu en su discurso.

Y agrega la embajadora, los nicaragüenses “quieren un país que proteja sus derechos y quieren elecciones libres, justas y transparentes. Lo que entienden es que la prosperidad, la seguridad y la democracia sólo pueden funcionar bien cuando todas se complementan”.

Universidades como plataformas de propaganda política

La embajadora fue a la raíz del problema en la formación de los jóvenes cuando afirma, “las universidades de Nicaragua se han convertido en plataformas de propaganda política en lugar de ser centros de preparación para el futuro”, también fustigó al sistema de salud del cual dijo, “ha sido utilizado como un arma de guerra en lugar de una herramienta para garantizar el bienestar de la población y su preparación para encarar futuras oportunidades”.

La Policía “aterroriza”

Sobre la Policía, institución a la cual su gobierno ha apoyado dijo: “La fuerza policial ahora aterroriza en lugar de proteger y ha perdido toda credibilidad ante la población. Muchas empresas han cerrado, terrenos han sido tomados y el pronóstico económico indica que ya se está dando una gran contracción después de 10 años de crecimiento continuo”.

Indico que “los viajeros nicaragüenses estarán sujetos a un escrutinio adicional para identificar a terroristas y asesinos. Cualquier persona que haya vivido aquí los últimos seis meses sabe que no hay grupos terroristas no estatales en Nicaragua, pero las personas fuera de la región que no siguen la situación con cuidado tomarán estas palabras en serio”.

Propaganda de Ortega no convence

La embajadora Dogu calificó el año 2018 en Nicaragua como “un año tumultuoso” al explicar que, “contrariamente a lo que la propaganda del gobierno quiere que se crea, Nicaragua no ha regresado a la normalidad. Las decisiones del Presidente Ortega ya han costado US $500 millones de los recursos de Nicaragua que podrían haber sido utilizados para construir casas, iniciar nuevos negocios, dar tratamiento a los enfermos o educar a los jóvenes”.

Y lo que es más lamentable dijo la embajadora, “350,000 nicaragüenses han perdido sus empleos y un 5 por ciento adicional de la población ha caído en la pobreza desde abril. La industria turística de Nicaragua ha sufrido un gran retroceso.  Ni toda la propaganda de los medios estatales cambiará estos hechos”.

“No habrá retorno a la normalidad”

“No habrá un retorno a la normalidad sin un cambio transformador que incluya elecciones libres, la separación de poderes, el estado de derecho y la protección de los derechos humanos de los ciudadanos”, dijo en su discurso de despedida.

Sobre la posibilidad de un arreglo, la embajadora saliente dijo que “lamentablemente, no veo señales de que el Presidente Ortega o la Vicepresidenta Murillo estén dispuestos a considerar una solución negociada. Esto significa que es muy probable que la comunidad internacional continúe implementando medidas aún más fuertes, contra el gobierno”.

Noviembre negro para el orteguismo

El mes de noviembre no es nada halagador para el gobierno del presidente Daniel Ortega. Dogu afirmó que “el Senado de Estados Unidos endureció y amplió la legislación. Una vez que terminen las elecciones en Estados Unidos a principios de noviembre, es muy probable que veamos la decisión final del Congreso en lo que respecta a esta legislación”.

“A través de estas sanciones, Estados Unidos está demostrando que responsabilizará de sus acciones a los funcionarios que autorizan el uso de violencia y abusos. Como dijo la Casa Blanca en julio, esto es solo un comienzo a posibles sanciones, no el fin”, reiteró.

Recordó que el 4 de octubre, “la Red de Controlde Delitos Financieros o FinCEN en inglés, emitió un aviso para alertar a las instituciones financieras de EE. UU. sobre el riesgo de que las ganancias, producto de la corrupción política en Nicaragua, pueda ingresar o atravesar el sistema financiero de EE. UU.

Sanciones abarcan a todos los involucrados

“Hay dos elementos notables en esta advertencia. Primero, que esta es una campaña continua, y segundo, que hay un enfoque en todas las personas que estén involucradas en la corrupción, no solo los funcionarios públicos. Cualquier persona que se vea comprometida en la corrupción o se beneficie de ella puede ser blanco de esta campaña. De nuevo, este es sólo el comienzo, no es el final.

“Los Estados Unidos también está revocando visas de funcionarios nicaragüenses y sus familias, incluyendo a las autoridades municipales, si estos funcionarios han sido responsables de violencia policial contra manifestantes, si han apoyado violencia parapolicial o si han impedido que las víctimas reciban atención médica.

“Por ley, no podemos publicar nombres de personas, pero tenemos en la mira no solo a los funcionarios del gobierno sino también a aquellos que no forman parte del gobierno y que se han beneficiado, facilitado o participado en la corrupción.

Habrá más presión internacional

“La OEA y las Naciones Unidas se han involucrado rápidamente en la crisis de Nicaragua y es evidente que no hay apoyo para el régimen fuera de unos cuantos países. En el futuro es probable que haya más compromiso y presión internacional”, advirtió.

Lamentó que “en lugar de comprometerse a tomar medidas sólidas que puedan restaurar la confianza y permitir que los nicaragüenses trabajen por un futuro próspero, el régimen del Presidente Ortega trabaja solo para proteger a los suyos.  Herramientas como la UAF, la modificación del crédito de emergencia y los nuevos roles de las empresas públicas están siendo utilizadas para reprimir a enemigos políticos”.

Los riesgos de Nicaragua

Dogu consideró que “Nicaragua también está poniendo en riesgo su acceso a financiamientos multilaterales. Los Estados Unidos y otros socios regionales están, con toda razón, preocupados por la corrupción del régimen del Presidente Ortega, el desprecio por la transparencia fiscal y el posible uso indebido de los préstamos. Ninguna institución internacional quiere ver que su dinero financie la violencia y la represión. Muchos préstamos ya han sido suspendidos o reducidos. Sin una solución política a la crisis, Nicaragua podría estar renunciando a todo futuro financiamiento multilateral por un tiempo indefinido, o cual traerá duras consecuencias”.

Lo anterior impacta en que “los inversionistas deben estar conscientes de los riesgos físicos, financieros y de reputación empresarial de hacer negocios en Nicaragua y deben tener mucho cuidado. Con nicaragüenses enfrentando sanciones, los inversionistas también deberán ejercer mucha diligencia para evitar participar en transacciones comerciales o financieras prohibidas”, dijo.

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