Maratonista no ha dejado de correr en Nicaragua, salvo cuando está detenido pero aun así salta y canta

Alex Vanegas corre durante una protesta con sus manos y boca atadas. Carlos Morales Zapata

Carlos Morales Zapata

Nuevas Miradas

Son las 7:20 am del 31 de mayo, el sol está caliente y la atmósfera pesada y densa. Hay 8 barricadas desde Metrocentro hasta Enel Central, y afuera de la UCA los pocos que se atreven a pasar por ahí caminan apresurados y con temor.

Hay pocos vehículos cruzando la zona y algunas barricadas están derribadas a medias. Varias patrullas de la policía doblan a lo lejos y en todo el camino brillan pequeñas figuras de distintos tamaños y de color dorado. Son casquillos de balas.

Las primeras apariciones de Alex Vanegas

A lo lejos una figura de camisa blanca adherida al cuerpo por el sudor corre contra la vía con una bandera azul y blanco en su mano izquierda. Trota a ritmo constante y su cara sudada parece denotar cansancio. Aún está un poco lejos y el sol le baña por completo el rostro moreno y surcado de arrugas y barba cana.

Luego de unos segundos ha pasado cerca y sólo después de ver un cartel rústico pegado a su espalda descubro que no es cansancio lo de su rostro; es dolor. Era muy fácil leer el sentimiento, además que días más tarde lo confirmó en una entrevista.

El cartel de cartulina blanca con letras azules dice: “Corro para correr a Daniel.” Y así, Alex Vanegas sigue corriendo junto al portón de la UCA sorteando piedras, manchas de sangre y casquillos de balas en el piso. Es sabido que la noche anterior fue sangrienta y aún por la mañana aquella seguía siendo una zona de muerte. Su bandera azul y blanco sigue ondeando entre una atmósfera difícil de respirar y se pierde de la vista minutos más tarde.

No se detiene desde mayo, solo para dormir

Vanegas protesta corriendo desde inicios de mayo. Vio cómo atacaban a los universitarios atrincherados en la UNAN, “y se me ocurrió darles apoyo moral y aunque sea hacer acto de presencia dando vueltas alrededor de la rotonda universitaria.”

Su idea inicial era dar una vuelta a la rotonda por cada víctima de la represión. Hasta la mañana del 30 de mayo salió de su casa a las 5:30 am. Dio 91 vueltas a la rotonda delante de los chavalos que cada vez que lo veían llegar le aplaudían y le gritaban orgullosos “¡Corra don Alex, corra!”  

A la mañana siguiente corrió hasta la rotonda Jean Paul Genie, giró hasta la Centroamérica y dobló en la rotonda Rubén Darío hacia el sector de la masacre; la avenida universitaria.

El maratonista en apoyo a una de las tantas marchas de los autoconvocados. Carlos Morales Zapata / NM.

Ha gastado 12 pares de zapatos

Fue la primera vez que lo vi desafiar abiertamente a la muerte y a la policía. En menos de 5 minutos tres patrullas pasaron lentamente junto a él y éste ni siquiera se inmutó.  Aquella mañana de luto y silencio se perdió entre las barricadas de Managua manchadas con sangre y con balas brillando en el suelo.

Hasta el día de hoy, Alex Vanegas ha gastado más de 12 pares de zapatos corriendo por casi todo el pacífico y centro de Nicaragua.

Tiene 62 años, dos discos de su columna vertebral están dañados y corre desobedeciendo las órdenes de su doctor. ¡Todo un terrorista!

Cualquier forma de protestar es válida

Su técnica de dar una vuelta a las rotondas por cada asesinato ha debido cambiar. Ahora corre por hora y en los lugares más concurridos, dándole fama y motivando a la población a protestar de cualquier manera contra el régimen. “Cualquier forma de protesta es válida muchachos” Dijo en la protesta por el 6% “Nunca olviden eso.”

Acompaña todas y cada una de las protestas que se convoquen, y si hay espacio para correr, corre; y si no, se pone una mordaza y se ata de pies y manos con frases como: “Maratón por justicia”.

Por razones de seguridad ha cambiado de domicilio varias veces en los últimos meses, pues constantemente es asechado y amenazado por las redes sociales. 

Está preso por sexta vez

En Nicaragua también ha roto el récord por ser el “terrorista” que más veces ha sido apresado y liberado por la policía orteguista. Seis ocasiones en total, de las cuales cinco veces ha estado en El Chipote y una en Masaya. Actualmente, 5 de noviembre de 2018, está detenido. La primera vez que lo apresaron por correr fue a inicios de septiembre en un barrio de la Ciudad de las Flores. Hasta el momento la última fue en el cementerio Milagro de Dios, el 2 de noviembre mientras colocaba flores a los héroes de la revolución azul y blanco.

Vanegas está a 99 carceleadas del récord que lo mantiene el líder sindical, Domingo Sánchez Salgado a quien la dinastía de los Somoza lo encarceló 105 veces.  

Cada carceleada, un celular 

Cada vez que es capturado por los “agentes del orden” pierde un celular que nunca recupera y además canta el himno a todo pulmón  desde el interior de su celda. Si no lo aíslan, entonces pasa cantando el himno con cualquier otro reo político que le acompañe en las oscuras mazmorras.

“Voy a seguir corriendo sin miedo. Ya repartí volantes en los 70 y arriesgué la vida cuando joven. Ahora ya no tengo nada que perder y en cambio hay mucho por reclamar.”

Alex Vanegas apoya a los estudiantes durante una protesta por el 6%. Carlos Morales Zapata/NM

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