Confesión minuto a minuto de un joven que sobrevivió al feroz ataque de paramilitares a una iglesia en Managua

Fotografías proporcionadas por los jóvenes de la resistencia cívica.

Luego de 15 horas aproximadamente de ataque, los estudiantes son evacuados.

Erwin Vásquez Flores (*)

“No puedo creer que continúe con vida después de estas horas de angustia”. Son las siete de la mañana del 14 de julio de 2018, día de la bandera nacional.

“Maldita sea, solo me quedan dos caramelos”, llamados así los morteros o las bombas que contienen la pólvora.

El joven, a quien llamaremos “Saúl” en esta historia, estaba tirado en el suelo mientras recibía una lluvia de balas.

“Quién diría que hoy iba a ser el día, apenas recuerdo que ayer se hizo una manifestación donde se tomó el recinto y hoy ya nos están sacando a punta de plomo. Dos meses permanecí aquí luchando y conviviendo con todos estos compañeros de lucha”. Se levanta del suelo busca, más caramelos.

La sensación de muerte

“Me duele mucho, hoy moriré, aun no le pido perdón a mi mamá porque un 8 de mayo salí de mi casa hacia acá y no la he vuelto a ver, quería pedirle perdón por todo pero creo al final no se podrá, maldición si tan solo ellos tuvieran tubos”. Así le llaman a los dispara morteros, donde se introduce la bomba para que sea detonada, están hechos de metal.

Los morteros no son armas de alto calibre, “esta historia fuese distinta quizás tuviéramos una oportunidad de resistir más tiempo”.

El ataque continuaba, ya habían pasado 2 horas desde que comenzó, “nunca le tuve miedo a la sangre, jamás me dio temor pero al ver a mis amigos heridos una fea sensación me inundó; de no ser suficiente la sensación a muerte que ya tengo desde que empezó la balacera, sabía que este día llegaría, mi intuición me dice que debo llamar a mi mamá antes de morir, lástima que tengo el celular apagado espero que mi cuerpo sea llevado a mi madre para darme cristiana sepultura. “No sé cuánto más resistiremos me informaron que están evacuando por el lado de la Iglesia Divina Misericordia, espero que las mujeres estén bien y logren salir con vida”.

Los evacúan de la UNAN a la iglesia

Tres y cuarenta de la tarde, “Saúl” y un grupo de chavalos son evacuados por una camioneta hacia la iglesia Divina Misericordia, “me duele mucho que todavía hayan quedado chavalos ahí haciendo resistencia espero que los logren sacar con vida y que se haga lo que Dios quiera, tengo el presentimiento que a pesar de que nos sacaron del fuego cruzado esto no ha terminado.

Cuando llegaron a la iglesia Divina Misericordia, muchos vehículos estaban ofreciendo ayuda para sacar a los muchachos y a los heridos: “¿Me voy? ¿Me quedo? Puta, sé que queda poco tiempo antes de que nos ataquen por este lado, si me voy sería un cobarde y no lucharía al lado de mis compañeros pero tendría mi vida asegurada, si me quedo podré luchar,  resistir lo que pueda y cuando muera estaré contento de haber muerto de esta manera. Ni verga, me voy a quedar hasta que me asegure de que podemos salir todos”. Salieron vehículos con algunos chavalos, después comenzó la segunda parte. “¡Sabía que nos atacarían por aquí! no sé si seré el único que piense que morirá hoy”.

El mejor testimonio de la intensidad del ataque se refleja en las paredes de la iglesia Divina Misericordia.

A las 4:30 de la tarde comenzó el ataque a la iglesia

Atacaron el edificio de la iglesia Divina Misericordia, alrededor de las cuatro y treinta de la tarde la primera ráfaga de tiros y culminó a las seis de la tarde. “Saúl” y todos los que habían quedado estaban tirados en el piso dentro del templo.

“A medida que pasan las horas me voy preparando para la muerte, estar tirado aquí en el piso me da tiempo de reflexionar todo lo que he vivido en estos 19 años; momentos de mi vida que marcaron mi personalidad, recuerdo cuando me bachilleré, recuerdo la vez que estaba haciendo el examen de admisión, recuerdo cuando le dije a mi mamá que clasifiqué, recuerdo cuando me enamoré de mi primera novia, recuerdo cuando tuve que pelear para defender a alguien, recuerdo las últimas palabras que le dije a mi mamá antes de salir de la casa ‘ay vuelvo’  y saber que no volveré”, reflexionaba.

Emulos de Leonel Rugama y Juio Buitrago

A pesar de las ráfagas  en contra del templo, los chavalos salieron,  mostraron resistencia y con los pocos recursos que tenían lograron resistir varias horas más. “Milagro estos malditos no han decido venirse con todo el poder de fuego que tienen, ¿será que están esperando que nos quedemos sin más caramelos? cosa que veo muy probable para al final venirnos a masacrar. Veremos cuanto más resistimos, por ahora ya llevamos ocho horas de resistencia aún tenemos heridos ahí dentro, estos asesinos no dejan pasar las ambulancias. ¿Qué estarán haciendo mis compañeros de clases en estos momentos? Posiblemente unos dormidos otros pendientes de la noticia, al final cuando muera solo unos cuantos estarán en mi entierro los más cercanos tal vez, o los que más me querían”.

Por cada mortero, cien balas

Son las diez de la noche, el ataque seguía, los chavalos detrás de un muro solo les daba tiempo para sacar la mano con el caramelo encendido y tirar el bombazo. “Cada vez que tiramos uno ellos tiran cien, tiramos seis ellos tiran seiscientos, clase desturque, creí que una balacera había mismo poder de fuego entre los dos bandos, sin embargo esto es una masacre y no sé con qué comparar todo esto que me está pasando, no sé qué sucederá con mi país mañana que mi cuerpo sea velado.

“¡Ahora tengo hambre! Moriría por una galleta, alagranputa y  el cachimbo de comida que quedó dentro del recinto era para unos tres meses y aquí nosotros pasando hambre, me pregunto si los muertos sienten hambre, ¡no jodás! ya estoy agonizando haciéndome preguntas estúpidas. Lo bueno es que aquí no se pierde el sentido de humor a pesar de que creemos que moriremos, más tarde seguimos chiliando los que estamos en esta barricada”.

Los estudiantes de la UNAN-Managua en el momento de ser evacuados rumbo a la catedral de Managua.

La madrugada fue una pesadilla

Eran ya las doce y media de la madrugada del catorce de julio. “A lo lejos escucho como si una marcha se acercara, un ruido de trompetas y gritos estoy oyendo, no sé porque estoy sonriendo tal vez porque creo que aún hay esperanza de salir vivo de aquí, vamos a ver, me contaron que la iglesia está mediando para lograr sacarnos vivos. No jodás si salgo vivo de aquí lo primero que voy a ir hacer es comer”, dijo “Saúl” en voz alta y quienes estaban a su alrededor se rieron. Bueno y también bañarme, vamos ver si esta gente nos saca vivos eso espero la verdad pero aún estoy anuente a todo”.

Las balas no se acababan

Transcurren las horas y “Saúl” mira su reloj. “No jodás no me la creo ya son las cuatro de la mañana y sigo con vida”, se ríe, “jodás pero sigo con hambre y a estos hijueputas no se les acaban las balas hasta cuándo pasaré sin comer o será que muera con el estómago vacío.  ¡Hoy… Jueputa nos atacan por aquí!, gritó “Saúl” cuando logró divisar sombras en el costado norte de la iglesia e inmediatamente entraron al templo porque de nuevo estaban rodeados.

“Hasta aquí llegó mi vida ahora si estamos rodeados tarde o temprano se meten al templo, nos ponen de rodillas y nos matan tipo los ISIS, por lo menos aguantamos más de doce horas”.

Iglesia rodeada

Por tres horas rodearon la iglesia y la atacaron con todo lo que tenían, varios de los vehículos que estaban ahí dentro salieron con varios orificios de balas. “¡Viva Nicaragua!”, gritó “Saúl” durante la lluvia de balas.

Son las siete de la mañana del catorce de julio. “Gracias Dios por dejarnos con vida ya dejaron pasar al cardenal creo que viviré para contarlo.

¡Oso! ¿Por qué te fuiste?

Salió del templo se dirigió donde había un grupo de gente reunida, estaban llorando. “Mierda creí que habíamos sobrevivido todos y hasta ahora me doy cuenta que vos estás ahí acostado en esa mesa, quedaste con una sonrisa al final, Oso porqué te fuiste”, expresa “Saúl” con sus ojos llorosos. “Maldita sea”.

Entró a la casa cural y logró observar los últimos segundos del “chino”, “Saúl” solo guardó silencio. Cantaron el Himno Nacional despidieron, a los muertos, subieron a los buses y partieron hacia catedral.

Los 200 héroes después de 15 horas de ataque

“No sé cómo sentirme ahora, sobreviví, sí, y Gracias a Dios porque fue  Él quien nos sacó, ninguna fuerza humana tenía la capacidad de sacar a doscientos chavalos con vida después de diecisiete horas de puro plomo en contra de nosotros; este acontecimiento saldrá hasta en las noticias internacionales ya me imagino las noticias, autoridades de la UNAN en conjunto con la policía  mandan a matar a los estudiantes atrincherados, como sea, al final solo me toca decir Gracias Dios por dejarme vivir otro pedazo más de tiempo, y ahora cuando llegue a Catedral voy a buscar cómo comer”.

(*) Colaboración

Los policías y paramilitares del gobierno realzaron una operación militar de tierra arrasada.

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2 thoughts on “Confesión minuto a minuto de un joven que sobrevivió al feroz ataque de paramilitares a una iglesia en Managua

  1. Estos son.nuestros relevos generacional, lo tos, vivimos en 1979 y durante las movilizaciones, siempre nosotros los pobres los de clase media los que venimos del pueblo ponemos la lucha, los muertos ,los heridos, los sacrificios. Los Politicos hacen un Festin del Pais como el tirano y su gente, pero todo tiene un final y esta vez Refundaremos La Republica y haremos leyes q beneficien a todos los Nicaraguenses, nadie debe estar sobre la ley y La Constitucion se debe Respetar y No permitir Caudillos ni Politiqueros que se Sirvan del Pais,No debemos Permitir Jamas un Genocidio, ni Corrupcion, Ni Regimenes autoritarios, Debemos entregarles a Las Proximas Generaciones una Mejor Nacion, Mas Temprano que Tarde Triunfaremos.

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