Pensar y opinar son derechos humanos del pueblo

“Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones”.

Jorge Luis Borges

Julio Guerrero Días

Las instituciones públicas son las que deben de dar el primer paso, para ir construyendo una sociedad más activa, participativa, a través de su pensamiento reflejado en su opinión, crear espacio de opinión como un derecho humano, y poder llegar a una convivencia sana, libre, de respeto para la búsqueda de un cambio social, político económico y de toda naturaleza.

La opinión de las diferentes corrientes de pensamiento de los individuos acerca de determinada situación social, política, económica, cultural, religiosa o de otra naturaleza, está determinada por el contexto, por el momento situacional del acontecimiento, es así que Kant señala “El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca”.

Las opiniones no pueden ser rígidas o inamovibles, en este sentido no nos asustemos cuando alguien cambie de opinión, porque esa opinión va estar determinada por situaciones concretas, reales, donde se puede tener una visión diferente y ese cambio de opinión de ninguna manera le quita seriedad a la persona que lo haga, los tiempos, espacios, aconteceres, actores son diferentes, por lo tanto el repensar es válido para opinar de otra manera.    

El equilibrio entre todos estos aspectos viene condicionado por las características de los procesos sociales en cada sociedad. La opinión pública no existe aislada o fuera de las instituciones sociales, como la familia, la escuela, la religión, los medios de comunicación y otros elementos; al contrario, las estructuras sociales y los procesos políticos de cada sociedad contribuyen a la construcción de las creencias, actitudes y preferencias de la ciudadanía.

Dos posibles enfoques cabría considerar al respecto. Primero subrayar el papel que en ese proceso tienen las estructuras políticas-institucionales de cada sociedad, en nuestra sociedad nuestras instituciones están bajo la mirada de los diferentes sectores sociales, estas dudas de nuestras instituciones reflejan, lo débil y ese es el espejo de cómo andamos.

 En este caso se enfatiza la naturaleza y el vacío de las instituciones del estado para articular la acción colectiva, la capacidad del sistema político para representar a la sociedad en el marco en el que se conforman los procesos de decisión en el seno de las instituciones.

En segundo lugar, a esta perspectiva, una de las variables a analizar es el grado de concentración del poder en un número ilimitado de decisiones políticas, así como su capacidad de influencia en los tomadores de decisiones, que afecta a la sociedad en general, y por lo tanto se desnaturaliza la representatividad social, la concentración de poder se convierte en decisiones de carácter unilaterales, que no contribuye a ir creando una cultura de pensamiento propio.  

Pues bien, para ir construyendo una opinión seria y responsable se requiere el concurso de diferentes actores y los medios juegan una función determinante para ir educando y fortaleciendo el pensamiento de la sociedad, para que vayan construyendo sus propias voces.

La opinión pública es una expresión muy utilizada en la sociedad por sus componentes, dado que ella les permite manifestar una serie de juicios y/o apreciaciones sobre los diferentes tópicos que acontecen en la realidad social, la cotidianidad, por lo que es muy necesario que ella sea tratada y analizada adecuadamente.

Las anteriores reflexiones permiten conocer cómo la opinión pública se genera y se va fundamentando hasta llegar a una opinión pública amplia y abierta, que sea útil al momento de expresar lo que se piensa frente a los problemas o conflictos que experimentan los diferentes actores sociales en sus territorios, donde hacen su vida cotidiana, conformando así una ciudadanía crítica que aporta responsablemente para dar a conocer los acontecimientos de su entorno, y la búsqueda de un cambio social.

 A la vez ella se preocupa por proponer una serie de medidas, ideas, proposiciones, para mejorar a su comunidad y sociedad. Los medios de comunicación son el principal mecanismo a través del cual la mayoría de los individuos recibe información, la conocida declaración de Cohen (1963: 13): “La prensa, la mayoría de las veces, puede no tener éxito en decir a la gente lo qué creer, pero es increíblemente exitosa en decir a sus lectores en qué pensar” continúa siendo la fórmula más clara sobre el papel de los medios, en la definición de la agenda pública.

Una hipótesis que ha sido suficientemente contrastada, demostrándose la existencia de poderosos vínculos entre los contenidos de los medios y el interés y las preferencias del público, la cobertura que realizan los medios en general, y particularmente la televisión, pone el acento en los aspectos más impactantes y emotivos de las noticias, pero desatiende el análisis y las explicaciones necesarias que contextualizan la información y favorezcan la comprensión de lo que se ve o se lee.

La superabundancia informativa, que dificulta la asimilación de lo recibido, el apremio por nuevas “noticias” que sacien las demandas informativas de un público ávido de novedades y la creciente presión hacia la información-espectáculo están actuando en detrimento de un análisis de fondo del acontecer, y por lo tanto la sociedad no elabora su propia visión y pensamiento.

“La fuerza de la opinión pública es irresistible cuando se le permite expresarse libremente”. Thomas Jefferson. Usted tiene mucho que opinar expréselo, es su derecho.

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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