Los 14 puntos sin retorno que han fracturado al gobierno de Daniel Ortega

Henry Petrie

Nuevas Miradas estuvo fuera de línea, las razones las expuso en la reapertura su director fundador, Juan Ramón Huerta. Esto coincidió con el inicio del estancamiento de la lucha cívica y pacífica, marcando, quizá, la culminación de una fase de mi columna El Círculo que, a partir de abril, se concentró en los hechos de lo que podríamos llamar, la insurrección azul y blanca.  

El sitio aún no está funcionando como antes, pero se batalla por superar los obstáculos, quizá sectores empresariales puedan apoyar a un periodismo digno y crítico, dedicado al trasfondo de la noticia.

Desde mi columna, El Círculo, el trance ha sido beneficioso. El ritmo de aquella coyuntura fue absorbente. Pese a mi metódica, las acciones consecutivas no dejaron de amartillar la orientación de mis artículos. Mis posturas han sido claras y rotundas, ésta continúa incólume.

Previo a la continuidad de mis artículos, deseo apuntar las tesis y afirmaciones principales, brindadas entre abril y septiembre de este año en Nuevas Miradas, para que haya registro de lo expresado:

Uno, a partir del 19 de abril del 2018 cambió la correlación de fuerzas sociales en Nicaragua. Una amplia mayoría se está expresando en contra la brutalidad de la dictadura Ortega Murillo.

Dos, nuevo movimiento estudiantil universitario ha surgido, libre de la influencia del FSLN. La UNEN cayó en desgracia y los colectivos 19 de abril se erigen como alternativa futura.

Tres, la masacre estudiantil perpetrada por Ortega Murillo a partir del 19 de abril del 2018, superó con creses las del pasado, en particular la del 23 de julio de 1959 con Somoza como dictador. El día del estudiante debería trasladarse del 23 de julio al 19 de abril, por su fuerte connotación histórica.

Cuatro, con las muertes de jóvenes por las fuerzas policiales y paramilitares de la dictadura, se activó la memoria del pueblo nicaragüense, cuyo repudio se expresa de manera diversa.

Cinco, se evidenciaron dos grupos de sandinistas no orteguistas: primero, quienes respaldan y se suman a las marchas azul y blanco; segundo, los que se ubican al margen, tanto del FSLN como de las marchas.

Seis, El FSLN es todavía una organización político-militar, ahora de caudales millonarios y propiedad de la familia Ortega Murillo; cuenta con gran capacidad de maniobra y de movilización de sus bases, las estrictamente orteguistas. Pese a su poderío e inteligencia militar, no fue capaz de advertir ni detener el movimiento de protesta estudiantil.

Siete, la más profunda debilidad política del FSLN se expresa en la pérdida de autoridad moral, de los valores que lo caracterizó en una época. Perdió su condición revolucionaria, su verdad histórica.

Ocho, la momia engendrada y alimentada por el FSLN es su debilidad política más profunda, su derrota estratégica. El actual dictador de Nicaragua y secretario general de este partido, es la más grande vergüenza de la izquierda latinoamericana y del mundo. 

Nueve, el régimen de Ortega, en virtud de construir una paz real e integral, ha estado concentrado en el despojo, el control de los poderes y la acumulación de capital. No dejará el poder por petición popular o por condolencia con las madres que han perdido a sus hijos.

Diez, el régimen quiso la guerra, la empujó hasta donde pudo, pero la protesta continuó desarrollándose de manera cívica y pacífica. Esto es una derrota para Ortega.

Once, ya no bastan las grandes movilizaciones. Los azul y blanco deben intensificar, ampliar y diversificar acciones en territorios y sectores con planteamientos sólidos y claros. Organización.

Doce, Ortega librará una guerra de baja intensidad contra el pueblo, al que considera traidor. Él tiene las cosas claras desde una doctrina militar, no así los líderes que fluctúan en un movimiento sin estrategia.  

Trece, Ortega es un capitalista. Trabajó por establecer vínculos de complicidad con el modelo económico imperante. En política está derrotado, pero tiene influencia en el gran capital, ya por intereses compartidos o por cobranza de viejos favores.

Catorce y final, la dictadura políticamente está derrota. Se sostiene en el poder por las armas. Su política principal, la represión. Trabajará por la sumisión de sectores en su contra. Imposición de un orden carcelario. Lo peor que puede pasarle al movimiento es el empantanamiento.

 

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Henry Petrie

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