La paz no se construye con decretos sino respetando el derecho, las formas de pensar y opinar de todos y todas

 “Si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si quieres la justicia defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios”.    Juan Pablo II

Julio César Guerrero Dias

Educar para la paz es una tarea de todos, tampoco se construye por decreto ni por leyes es la voluntad de toda una sociedad, participando activamente en la toma de decisiones, es el respeto al derecho de todos, de vivir, pensar, opinar y los que tienen el poder social, político y económico son los primeros que deben de promover la paz que tanto se anhela.

En un mundo donde cada día es más convulsivo y donde la violencia se ha convertido en el recurso fundamental, para solucionar los diferentes conflictos que se presentan en nuestra sociedad, es de suma necesidad ir incorporando desde la educación formal programas que vayan construyendo una forma de pensar diferente de los individuos.

El problema de la construcción de la paz es de carácter cultural se nos hace difícil poder reconocer la diversidad y la diferencia que tienen las personas, los grupos y poder armonizar o poner en común algo que nos une a todos.

Para desarrollar una educación que conduzcan a la cultura de paz es necesario tratar de aplicar al menos estos aspectos: Primero, la comunicación que se haga énfasis en la comprensión y entendimiento de los códigos gramaticales que utilizan los individuos y los grupos sociales; segundo, la comprensión, recurso necesario para poder convivir en comunidad; tercero, la identificación, es decir conocer de manera acertado a los individuos o grupos, y por último, el reconocimiento saber que son personas que tienen un estilo de vida con sus propias especificidades culturales, es partir de estos elementos que se puede ir inculcando una manera de pensar y actuar diferente e ir formando una sociedad que conviva en paz y armonía.

Es conveniente adoptar una visión integral de la paz como fenómeno social y político. Es decir, que la experiencia humana ha demostrado que múltiples son los caminos hacia el establecimiento de una sociedad pacífica y equitativa; y que lo importante más que el predominio de una teoría sobre otra, es la satisfacción de ciertos principios básicos entre los que destacan el respeto a los Derechos Humanos y la preservación de la vida como sustento mismo de la convivencia civilizada.

Si bien la actual cultura política da lugar a distintas formas de participación ciudadana, ésta tiene que ir acompañada de un proceso de educación por el cual vaya quedando clara la trascendencia del ejercicio ciudadano de participar, entendido como un derecho para involucrarse en las decisiones comunitarias de manera tan activa como pacífica, respetuosa siempre del otro o los otros.

Se entiende la ciudadanización como un proceso por medio del cual el sujeto que pertenece a una comunidad organizada, toma conciencia de que tiene determinados derechos y deberes públicos, que son compartidos con otros iguales que él, así se instaura en su condición de con-ciudadano, actuando en consecuencia de manera individual y/o colectiva, pero siempre sabiéndose que cada persona tiene derecho de pensar diferente y respetar al otro.

No quiero decir que comparta el pensamiento del otro, por que como dice Gandhi cada uno tenemos un pedazo de verdad.

Educar para la paz y para la democracia tiene en la apropiciación y construcción del diálogo un espacio social favorable a la posibilidad de que el sujeto dé cabida a la escucha del otro y con ello, a que en su propio mundo de la vida conceder un espacio al semejante, en esto, el lenguaje es la vía ya que los seres humanos lo usamos para representar el mundo de formas personales, propias de cada quien. Es por ello que considero que algo importante de plantear en las sugerencias para el trabajo a favor de la educación para la paz y la democracia es el abordaje de los significantes y significados de violencia e intolerancia en el lenguaje.

Es de suma urgencia ir educando construyendo una cultura de paz para aprender a convivir ¿qué entendemos por cultura? “conjunto de tradiciones y estilo de vida, socialmente adquirido de los miembros de una sociedad, incluyendo sus modos pautados y repetidos de pensar, sentir y actuar” ( Harris,2006) en el proceso formativo de la cultura de paz para no llegar a la violencia o al menos buscar el dialogo es necesario poder dimensionar y visualizar la situación.

El proceso de llegar a la violencia tiene tres escenarios: el primero, es el problema, si no es enfrentado y no se soluciona, pasa al siguiente escenario que es el conflicto, esta parte es más compleja, la situación se torna con mayor complejidad para resolver el problema, porque hay una acumulación de sentimiento negativos, ya hay una disposición de actuar, el último escenario es la crisis, se llega a la crisis cuando los dos primeros escenarios no han sido resueltos o no han sido tomados en consideración para resolver una situación determinada ya sea de carácter individual o colectiva es donde los individuos y colectivos buscan la forma de resolver su situación por la vía de violencia.

Es importante identificar las diferentes formas de paz que existen, la paz directa esto se refiere a la orientación de las necesidades básicas del ser humano (comer, estudiar, trabajar salud, vivienda, agua, energía); la paz estructural basada en la libertad, la igualdad el libre pensamiento el respeto a los derechos humanos; la paz cultural la justificación y las legitimaciones de diferentes formas de pensar y actuar de los individuos y comunidades; la paz holísticas hoy más que nunca es la que necesitamos, buscar la armonía con el planeta buscar la no violencia contra la naturaleza.

“Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla” (Papa Francisco,carta incíclica Laudato si) por último la paz interna, la disolución del egoísmo buscar el amor, transformación de la conciencia, ética ciudadana, conexión con la comunidad, todos estos tipos de paz es la dimensión social de la paz que desemboca en los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la cultura de paz.

¿Qué está aportando la academia para construir una cultura de paz? ¿Que está aportando la familia? ¿Y los medios de comunicación como andan con sus discursos? ¿Y la iglesia en todas sus denominaciones? ¿Cómo andamos nosotros en materia de cultura de paz? ¿Podemos lograr esto? Usted reflexione internamente y respóndase.

Comparte:

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!