Un diálogo necesario: Academia– medios de comunicación

“El analfabeto del futuro no será la persona que no pueda leer, sino la persona que no sepa cómo aprender”. Alvin Toffler

Julio César Guerrero Dias

La educación formal y la educación a través de los medios es una necesidad que se tiene que poner en práctica para sumar conocimientos y para poder comprender con mayor certeza los fenómenos sociales, políticos, culturales, religiosos y de otra naturaleza. Esta combinación libera al ser humano y es la única vía en los procesos educativos.

Con el surgimiento de la sociedad de la información y la incursión de manera  directa de los diferentes medios de comunicación en el proceso educativo, la  educación formal se está quedando sin aulas, es decir sin esos espacios cerrados, controlados y reservados en los que el saber fluía verticalmente del maestro al alumno.

Esta manera de complementar el desarrollo de la inteligencia humana en la persona es parte de los nuevos procesos de adquisición del conocimiento, esta concepción de  colaboración que hacen los medios, para reforzar y posesionar los conocimientos adquiridos es parte de la función educativa que los medios aportan a los centros educativos, maestros y alumnos, creando nuevos ambientes  de percepción  y construcción del conocimiento.

El rápido desarrollo de las telecomunicaciones es, sin duda, uno de los hechos más influyentes de las últimas décadas y constituye uno de los vectores de cambio socioeconómico decisivos del presente siglo. El poder de los medios de comunicación para difundir ideas, valores, y modular las conductas se ha multiplicado gracias a la aplicación de las nuevas tecnologías.

Hoy, millones de personas reciben a diario en sus hogares y centros de trabajo cientos de mensajes televisados, radiados, escritos y redes sociales. Las «autopistas de la información» ofrecen posibilidades inéditas para el progreso del conocimiento y el desarrollo de la cooperación intelectual.

Al mismo tiempo, el miedo a la homogeneización cultural provoca inquietud en numerosos círculos sociales. A menudo, las tradiciones locales deben competir con los estilos de vida que difunden los nuevos soportes audiovisuales, a fin de proporcionar a las jóvenes generaciones los modelos necesarios para interpretar el mundo y comprender la vida.

Este proceso no tiene marcha atrás. Es preciso dar a estos nuevos desafíos respuestas positivas que no limiten la libertad de expresión. En el cambio de época que estamos viviendo, los medios de comunicación deben ser instrumentos que propicien la cultura, la educación, y no obstáculos que las menoscaben.

Hace más de cincuenta años, los fundadores de la UNESCO señalaron que la «libre circulación de las ideas por la palabra y la imagen» era una condición esencial para el acercamiento y la colaboración entre las naciones.

En el desarrollo del siglo XXI, éste sigue siendo el medio más eficaz de promover la comprensión entre los pueblos y de garantizar la paz, la igualdad y la dignidad de todos los seres humanos, en todo caso debe ser una educación integradora donde se complemente los conocimientos desde los espacios académicos formales y los que plantean los medios de comunicación, hoy la formación profesional tiene que ser de carácter integral academia- medios que se fortalezca por la vía de los grandes mediadores  y transmisores de conocimientos los medios de comunicación. 

Es así que las escuelas, los docentes tienen que ir descentralizándose de lo que hasta ahora ha sido su eje pedagógico y de la transmisión del conocimiento el libro, pero ahora con el acompañamiento de los medios de comunicación hay que  enfocarse en convertir a los estudiantes en lectores y tratar de aprovechar sus intereses, para que a partir de los gustos y de sus necesidades de ellos ir generando procesos de discusión, análisis y reflexión. Este ejercicio académico los podrá conducir a la formación profesional que las instituciones desean, profesionales con sentido crítico y al mismo tiempo ir construyendo su propio conocimiento.

No podemos negar que el libro sigue siendo útil y es válido para el proceso de aprendizaje, pero son subutilizados en este proceso, es así que vemos en los subsistemas educativos de primaria y secundaria al inicio del año escolar, les entregan un listado de texto supuestamente para utilizarlo en el curso escolar en las diferentes materias. Los niños hasta se encorvan del peso de sus mochilas con tantos libros, que tristeza cuando al final del año escolar hay libros que pareciera que nunca se utilizaron porqué están nuevos, sin estrujamiento, que se pueden vender al mismo precio.

Si bien es cierto que el libro sigue siendo una recurso para adquisición del conocimiento, el facilitador del proceso de aprendizaje está en la obligación de recomendar qué leer, cómo leer y como complementar esa lectura con programas educativos que se generan desde los medios de comunicación social.

La pérdida de hegemonía del sistema educativo formal y la aparición de nuevas fuentes accesibles del conocimiento especialmente desde los medios de comunicación van provocando la democratización de la sociedad y a favor de un mayor grado de libertad  de expresión y acción esta combinación medios – escuela es lo que hoy está provocando lo que se conoce como comunicación para el cambio social, es una nueva mirada de ver los diferentes fenómenos que surgen en el entorno inmediato, lo local y más allá de eso, en palabras más sencilla es cambio de actitud, sólo de esta manera podemos ver la utilidad del conocimiento adquirido desde las aulas y desde los medios de comunicación.

Los retos de la educación hoy en día  se presentan de manera universal aunque con matices diferentes dependiendo de las situaciones económicas, geográficas, culturales de cada escenario, como la producción del conocimiento o del saber.

No es privilegio de los centros de enseñanza, estas se tiene que abrir a nuevas fuentes y formas de compartir estos conocimientos que repercutan en el formación integral del nuevo profesional, este nuevo recurso educativo se llama medios de comunicación, este complemento conduce a ver la educación, que en todo momento debe de ser crítica y no seguir estrategias de censura.

 Es así que los discursos de temas generados por los medios de comunicación, que están sujetos a discusión, crítica y reflexión ayudan a los estudiantes a realizar un ejercicio académico que provoque estado de libertad, de conciencia crítica y de argumentos lúcidos que conduzcan a una liberación del pensamiento.

Los medios de comunicación están provocando la participación de la sociedad en los procesos educativos es por eso que los centros educativos ya no son la única garantía de socializar el conocimiento, sino los medios de comunicación, y por lo tanto es necesario la participación de otros agentes sociales, los medios han hecho un espacio de convivencia social con  los diferentes actores y actrices sociales, que puedan aportar desde su experiencia, conocimientos e ir tejiendo lo que hoy se denomina ciudades educativas, o comunidades educativas, sólo los medios son los que provocan esta red que permite involucrar a los diferentes sectores, por qué la educación es de todos y para todos.

Nunca como hoy la educación de nuestros hijos ha quedado en manos de dos grandes instituciones los centros de enseñanza y los medios de comunicación es por eso que se necesita que ambas estén de manera permanente en un diálogo.

 

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