Mitos y realidades sobre la verdad informativa en los medios de comunicación

Gráfico tomado de El Diario / NM

“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.”

                                                                                                      Aristóteles             

Julio César Guerrero Dias

La verdad informativa es de carácter filosófico, ético y moral, si no se aplican esos principios la búsqueda de aproximarse a la verdad resulta difícil de poder acercarse un poco a ella.   

Los medios y los comunicadores pasan por un contexto social, político, religioso, cultural, económico y de diferente naturaleza, donde el eje principal del trabajo que realizan descansa, sobre la verdad informativa, este aspecto es el más complejo para poder determinar quién y quiénes dicen la verdad a una sociedad que tiene derecho de conocerla.

La idea de abordar la verdad informativa en los periodistas y desde los medios de comunicación encuentra su motivo de carácter contextual de nuestro país, en la necesidad de contribuir a través de una reflexión propia no solo de los medios y periodistas si no de la sociedad.

Los actores de la sociedad son protagonistas y se ubican entre lo que dicen los medios y sus tomas decisiones con relación a lo que leen, escuchan o miran, por lo tanto los constructores de información que ahora no es una exclusividad de los periodistas, sobre los problemas del derecho a la información, problemas que representan límites internos y externos de su ejercicio, en la búsqueda de la verdad.

El tema de la verdad aparece, pues, como un asunto insoslayable sobre el que es necesario detenerse. La verdad está estrechamente ligada al proceso informativo entero y a la realización del derecho humano a la información. En casi la totalidad de los códigos deontológicos periodísticos y en las obligaciones jurídicas que conlleva el ejercicio de dicha prerrogativa está presente. Se trata de la característica más valorada de la información y, en consecuencia, constituye un límite interno en su relación con la potestad del ser humano de recibirla, investigarla o difundirla.

Lourdes Romero (2006) señala que “producir una noticia es un proceso complejo que da como resultado la versión de alguien sobre un acontecimiento; pero, de ninguna manera, constituye la verdad sobre un hecho. Además, apartarse de reproducir la realidad tal y como sucede en el mundo actual, parece ser el estigma no sólo de algunos que ejercen la actividad periodística sino, también, el de otros que reflexionan y escriben sobre ella. Se han quedado con la idea caduca del periodismo tradicional que exige la objetividad del periodista en sus relatos”

José Manuel Burgueño (2009) enfatiza la diferencia entre la verdad y la verdad noticiosa: Walter Lippmann, uno de los padres del periodismo norteamericano moderno, se dio cuenta tan sólo dos años después de haber utilizado verdad e información de manera intercambiable en la libertad y la información.

Lippman escribe en su obra más difundida, La opinión pública, que “verdades y noticias no son la misma cosa y debemos distinguirlas claramente. Las noticias tienen la misión de señalar sucesos, mientras que las verdades tienen la misión de sacar a la luz hechos ocultos, poner de manifiesto las relaciones que los vinculan entre sí y proporcionarnos una imagen de la realidad en base a la cual podamos actuar”

Frente a estos planteamientos que hace Lippman creo que es necesario al menos reflexionar que tipo de trabajo informativo estamos realizando desde las prácticas periodísticas y por supuesto en los medios de comunicación, considero que la mayor parte de las representaciones que realizan los medios y periodista nos hemos quedado en noticias y no en verdades, porque las verdades no solo se tiene que quedar en la denuncias si no en la búsqueda de llegar a la verdad.

Romero (2006) es de la misma opinión, al considerar que el valor de la verdad en la información tiene que ver con la voluntad de su búsqueda de quien la produce. Para ella, “el significado de objetividad se ha renovado en la actualidad, ahora implica la actitud profesional a favor de la verdad, la subjetividad bien intencionada. Si el periodista pretende ser objetivo debe dejar a un lado toda la pretensión de mostrar la realidad al presentar los hechos simple y llanamente tal como son”

¿De qué forma debe estructurarse y comunicarse esa verdad convertida en información? Gareis (2003) resuelve las interrogantes de la siguiente manera: “los caminos para informar la verdad son diferentes según los distintos tipos de mensajes informativos. Partiendo de la existencia de tres tipos de mensajes: de hechos, de ideas y de juicios, veremos cómo en determinados casos parece difícil establecer qué se entiende por verdad. Por ello es que el periodista deberá aplicar los criterios de objetividad, sinceridad y de buen juzgador para poder alcanzarla”.

En su afán de zanjar un tema complejo apela a lo que denomina “criterios” que, a simple vista, parecen contradictorios entre sí. Sin embargo, Gareis dice que cada uno de ellos debe aplicarse en función del tipo de mensaje frente al que se esté.

En el primer tipo de mensajes, el de la información de hechos, llamado noticia, su formulación parte de la realidad externa del informador. La comunicación de este tipo de mensajes supone dos operaciones: el conocimiento del hecho por parte del informador y la comunicación de tal hecho conocido. Muchas veces resulta imposible conocer toda la verdad, saber todo sobre una cosa o un hecho determinado, por eso no se exige que informe toda la verdad, sino solo aquella que encontró en su búsqueda.

Quien informa tiene el deber de transmitir la realidad que percibe de la manera más fidedigna posible, éste es el deber de objetividad. Para alcanzarlo deberá despojarse de su subjetividad, hecho que en la práctica resulta difícil de lograr plenamente, por lo que este deber se cristaliza en el constante esfuerzo del informador por llevarlo a la práctica.

En el segundo tipo encontramos la información de ideas, que es el más subjetivo de los mensajes, aquí no podría exigirse la objetividad, en cambio, lo que se requiere es que el informador cumpla con el deber de sinceridad, es decir, que lo comunicado coincida con su realidad interna, con su pensamiento.

Por último nos encontramos con el tercer tipo de mensajes, la información de juicios, llamada opinión. Estos mensajes son elaborados por medio de un proceso deductivo, por el que se llega a un dictamen luego de relacionar ideas y hechos.

La verdad informativa desde los periodistas y medios es de doble naturaleza el primero es de carácter filosófico y el segundo es de carácter moral y ético, lo que mas se pide en el ejercicio periodístico son dos cosas: aproximación y credibilidad en las representaciones que realizamos y la sociedad es la que legitimará dichas verdades.

Sobre lo anterior, Kant señala que la búsqueda de la verdad es un esfuerzo válido de la filosofía que no se debe abandonar, no obstante previene de que se debe entender que todo lo que se obtenga está condicionado por la forma en que los seres humanos conocemos.

¿Qué dice usted acerca de la verdad en los medios? ¿Cómo nos representan los acontecimientos? ¿cuál de los tres tipos de mensajes es el más dominante en los medios? ¿Se busca la verdad o solo narra el acontecimiento? Usted tiene la última palabra.

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Julio César Guerrero Días

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