No hay tal salvataje en la supuesta operación Solís

Henry Petrie

El centro de propaganda de la dictadura Ortega Murillo, posterior a la renuncia del doctor Rafael Solís, circuló en las redes sociales la tesis de que, se está orientando renuncias de ciertos cuadros o connotados militantes del FSLN, para que estos, una vez fuera del poder, entren a «salvar» a este partido político.

Solo quien no está informado de la actual realidad del FSLN puede creer semejante chamarrazo, que tiene como objetivos: moralizar a sus bases con más mentiras y engaños, y en otro tanto, crear la incertidumbre en la oposición, proyectando una gran capacidad de maniobra táctica estratégica.  

En el FSLN, desde hace veintiocho años, no hay más liderazgo que el de Daniel Ortega. En virtud de cuadros políticos existen operadores obedientes. Rosario Murillo, al final, no pudo establecerse como líder del orteguismo, la sombra de su marido ha sido demasiado envolvente, al grado de ser dependiente de su imagen y autoridad. ¿Qué otro líder? ¿Bayardo Arce? ¿Gustavo Porras? ¿Rafael Solís? ¿Edwin Castro? ¿Fidel Moreno? ¿Quién? Contradictorio, el famoso 50 y 50 impuesto por Murillo, no generó ningún liderazgo femenino nacional efectivo.

Arce, otrora comandante de la revolución, se dedicó a hacer empresas y capital, de su asesoría no pasó, porque el partido no le interesó más desde 1990, a no ser por las oportunidades que brinda el poder. Porras, el líder sindical cuestionado y protegido por la pareja, ha dominado Fetsalud y el Frente Nacional de los Trabajadores mediante maniobras, amenazas y coerción.

Solís no llegó más allá de la cúpula orteguista y de los corrillos de la Corte Suprema de Justicia. Castro ha estado asociado a Solís en las negociaciones y maniobras anticonstitucionales, su escenario ha sido la bancada sandinista, aunque en los últimos dos años fue desplazado por Porras. Moreno ha sido un eficiente comisario que responde con obediencia perruna a su jefa, su ascendencia es estrictamente institucional. A ninguno se les puede considerar líderes nacionales con real influencia o autoridad en las bases actuales del FSLN.

Una vez fuera del poder Ortega Murillo, ¿será factible que de las bases de este partido surja un nuevo liderazgo inmediato? ¿Cómo? Esas bases no son organismos dinámicos con educación política, sino pequeños grupos a la expectativa de órdenes para reforzar las rotondas, para integrar la red de informantes del barrio y otros se mantienen a la espera del llamado de su unidad paramilitar, para actuar en algún lugar. Las famosas bases y sus líderes están vacías de contenidos políticos, porque desde hace mucho dejaron de funcionar como partido revolucionario. Su deterioro orgánico y moral es profundo. De aquí no se espere la emergencia de ningún liderazgo con ascendencia nacional.

El FSLN actual, más que organismos de bases políticamente funcionales, está integrado por agrupaciones cuasi militares, donde se obedece y no se cuestiona, se les exige fidelidad, «morir con las botas puestas con el comandante». Cada agrupación tiene su jefatura que a la vez responde a un jefe que integra una unidad mayor, todos responden al liderazgo de Ortega. Nadie puede erigirse como líder porque sería contrariar al jefe.

Con ese panorama descrito, podemos preguntarnos: ¿Qué le espera al FSLN después de Daniel Ortega? La respuesta tiene que preocupar a Nicaragua, porque de muchas maneras afectará la vida política nacional. Se fraccionará y los militantes que tomen beligerancia, librarán verdaderas batallas internas con un racimo de líderes territoriales y sectoriales que tratarán de imponerse. Los famosos empresarios tomarán distancia para proteger sus capitales, lejos de las refriegas por el poder partidario. No dudo que habrá conflictos severos por las propiedades de este partido, y hasta pasadas de cuentas.

La renuncia de Solís y las que surjan, nada tienen que ver con la supuesta salvación del FSLN. Salva la reserva moral, un liderazgo real cuya autoridad radique en principios, una ética clara y distanciada de la podredumbre que se heredará. No existe a la vista alguien que reúna estas condiciones, y lo peor, que tenga el carácter suficiente para enfrentarse a las grandes deformaciones del orteguismo. Porque estos vicios prevalecerán por un largo tiempo. Se necesitarán colectivos dirigentes que realmente emprendan la tarea de refundar al FSLN con buena base de educación política. Tarea nada fácil al corto plazo.

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Henry Petrie

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2 comentarios sobre «No hay tal salvataje en la supuesta operación Solís»

  1. El FSLN, ha desaparecido, en su lugar ha aparecido el frente orteguista, que no es Sandinista. Hay que estar claros de que ortega siempre había ambicionado apoderarse del Frente, y lo logró, después de la derrota electoral de 1989. El comandate Henry Ruiz Hernandez, era considerado por Carlos Fonseca, como su sucesor. Cuando la otra dictadura, asesina a Carlos Fonseca en Zinica, él venía a entrevistarse con “Modesto” para averiguar el asunto de la primera división del FSLN, que era la tendencia Proletaria. Posteriormente a mediados de los años 80’s, Modesto, había acusado a Edwing Zablah de malversacion de fondos de la Fundación A.C.Sandino (FACS), pero ortega le giró la acusación contra el acusador, y en juicio amañado, Modesto fue sentenciado a un año de prisión, pero, nadie quiso ejecutar la sentencia e ir a arrestar a Henry. El señor ortega entonces comenzó a aislar y separar a todos los miembros de la dirección nacional conjunta, hasta quedar él solo, con su consorte, quien a éstas alturas, ya lo dominaba, debido a la estorsión que le hace, por secretos que le conoce a ortega. Con tales antecedentes y con la represión interna pata evitar las proyecciones de nuevos lideratos, la pareja genocida, han encadenado la existencia de “su” partido Frente No Sandinista, a su estadía en el poder oolitico. Con ésta perspectiva, el salvamento de los escombros historicos de Frente, está condenado al fracaso. En la era post ortega, el frente sandinista de liberación nacional será enterrado en la “fosa del olvido”. Esto debido a la vinculación de las siglas (FSLN) con los asesinatos, las masacres, los robos y desfalcos al erario público, las violaciones de niños, las torturas, las desapariciones, las ejecusiones extrajudiciales, el latrocinio, la competencia desleal, las expropiaciones, los abusos de poder, el desmontaje de la institucionalidad republicana, los fraudes electoreros, la criminalización de la oposición, el uso del aparataje estatal (DGI, DGA, POLICIA, FISCALIA), contra los empresarios, los robos por tomas de tierra de los opositores, la absorción de empresas por parte de la burguesía orteguista. Por todas éstas razones, el grueso de la población, no quiere ni oír mencionar al desaparecido FSLN. Los cuadros Sandinistas, si quieren seguir militando en una organización de vanguardia, deberán CREAR UN NUEVO PARYIDO SANDINISTA, donde militen personas no vinculadas, a las piñatas, y todos los desmanes y abusos perpeyrados, en nombre del “Sandinismo”.

  2. El FS, está destruído. Sus bases están ahí, al menos las que están apoyando a Ortega, por las prebendas y pagos. Cuando no haya dinero, otro pájaro cantará. Quién no conoce a los Nicas, no sabe, que cuando el pueblo deci e, extinciòn de un grupo político, es un hecho. Ej: el Somocismo.

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