Lo que el Frente se llevó y quienes no creen en pleno siglo XXI

Fotografía tomada de Confidencial / NM

Henry Petrie

En las últimas tres semanas he sostenido conversaciones con amigos sandinistas que están fuera del FSLN desde hace rato; también con tres de sus actuales militantes que, estando claros de las debilidades profundas de su partido, no terminan de aceptar que el régimen Ortega Murillo, además de corrupto y traidor, es una dictadura criminal. Acerca de las aristas del debate con este último grupo, deseo referirme en esta ocasión.

En dos o tres artículos publicados el año pasado, he afirmado y sustentado que en el FSLN existe una masa de militantes fanáticos, vacíos de conocimientos históricos y conceptuales acerca de lo que son y representan. No van más allá de los enunciados políticos trillados y eslóganes, los de la década 1980 y los que profiere con vehemencia la esposa del caudillo.

Pronuncian las palabras: izquierda, revolución, socialismo, cristianismo y solidaridad como una ensalada rancia. No hay referencias históricas ni conceptuales, tampoco argumentos de fondo que hagan razonar, valorar con justicia una postura política, aunque no se comparta. Y siendo así, ¿cómo podrán entender las enfermedades políticas y morales que sufre su partido? Su mundo es el caudillo, sin él están perdidos, porque es el cielo y la tierra, el aire y el agua, la vértebra en la que se sostiene el “sandinismo” tal como lo creen, desde una estación temporal pretérita inmóvil para ellos y que en el presente permanece enmohecido, sin estudios de factores que están cambiando aceleradamente al mundo y que impactan a nuestro país empobrecido, atrasado y dependiente.

El régimen de Ortega Murillo es dictatorial e inmoral, dije. En virtud de una sociedad libre, justa y democrática, construyó una granja donde, además del ejército y la policía, ató bajo su control absoluto a los poderes del estado. Acomodó la Constitución a su gusto y antojo. Estableció el prebendarismo político y la corrupción generalizada, asidero de los nuevos burgueses en contubernio con los tradicionales. Y se ha bañado de impunidad, porque se trata del “rey” y sus súbditos operadores, testaferros y sicarios.

Nada es revolucionario en ese partido. Su líder, una vez más sea dicho, es un beneficiado oportunista del llamado movimiento revolucionario internacional y el socialismo del siglo XXI, específicamente de Saddam, Gadafi y Chávez, hasta alcanzar el grado de oligarca millonario con vástagos dignos del lujo y la prepotencia capitalista.  

Con los programas sociales como mascarada, se instauró el secretismo, la discrecionalidad, el negocio turbio y la coacción. El disque revolucionario, en realidad millonario que desea aún más, puso en funcionamiento a la dictadura en su fase más criminal y desvergonzada, recubierta en exceso por las diarias letanías mediáticas, las decoraciones florales y los arreglos musicales, así como el maquillaje urbanístico que garantizar la fachada necesaria, según el plan de gobierno.  

Aunque uno de los militantes orteguistas se enojó y recriminó mi postura política por considerarme sandinista, lo reafirmo: lo revolucionario es libertad de reunión, organización y de movilización; es libertad de prensa, información y de creación. Revolucionario es la verdad y la transparencia. La dictadura Ortega Murillo prohibió las marchas, cerró medios de comunicación y continúa acosando a otros, metió a la cárcel a periodistas y muchos están en el exilio. Los tiranos mienten y falsean la realidad a conveniencia.  

Es decir, son criminales, no revolucionarios. Lo he dicho y lo reafirmo rotundo. No tienen nada que enseñar, en materia de ejemplo son miasma.  

Revolucionario es defender la vida y amar a las jóvenes generaciones, pero Ortega Murillo mandó a matar a estudiantes universitarios, docentes y niños. Negó la atención de urgencia en los hospitales provocando muertes. La tortura, en nuestro escenario, es profundamente somocista, fascista, ahora orteguista.

Revolucionario es el reconocimiento de los errores, no así el perverso discurso de la evasión y el sofisma. El golpe de estado se lo auto infringió la dictadura, con la entrega del territorio nacional a los chinos disque el gran canal; con las violaciones a los derechos de nuestros pueblos indígenas y el despale galopante de nuestros bosques; con su ordeno de reprimir la protesta estudiantil iniciada en abril del 2018, de tirar a matar; auto golpe al desnaturalizar a la Policía Nacional y organizar paramilitares. Auto golpe de estado, haberse entregado a la corrupción y al miasma moral.

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Henry Petrie

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3 thoughts on “Lo que el Frente se llevó y quienes no creen en pleno siglo XXI

  1. Todo lo que ha sucedido a sido un total desastre atentando la vida del ser humano,para ellos no existe la paz hablan de ella pero no la ponen en práctica, hacen lo que les conviene con tal de estar aferrados al poder porque no les importa quien muera. Son peores que los animales…

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