Arquímedes González y su novela Como esperando abril: “Lo que ha sucedido en Nicaragua supera a la ficción”

 

“Como esperando abril” del escritor y periodista Arquímedes González no es una profecía sino la espera de un frenesí nacional por ver cuándo termina abril y hacia qué escenarios nos lleva. “No hemos salido de ese túnel que se abrió en abril y no sabemos si ya llegamos a lo más oscuro o estamos saliendo a una luz”, explica su autor

 Juan Ramón Huerta

 Reportero con inicios en el diario Barricada; luego editor en el diario La Prensa ha escrito Abril hace lo que quiere, una trilogía policial ambientada en Holanda; Sueño de dragones, Juicio final; Dos hombres y una pierna, Premio Centroamericano de Novela Rogelio Sinán 2012. El Fabuloso Blackwell, (2010). La muerte de Acuario(2002), las más conocidas.

 Como esperando abril es el título de tu novela. ¿Alguna vez se te ocurrió esperar a abril?

(Ríe) Pues no, es algo que se ha quedado en nosotros, no hemos salido de ese túnel que se abrió en abril y no sabemos si ya llegamos a lo más oscuro o estamos saliendo a una luz. Todos esperamos a abril que termine, de una sola vez.

¿Explícame cómo un reportaje puede ser novela a la vez?

El género de novela-reportaje viene desde hace mucho tiempo; hay varios escritores que lo han explotado, el más famoso es Truman Capote con su obra A sangre fría; Operación masare es también un libro de novela-reportaje que también es conocido como novela testimonial o novela de no ficción. En este caso es una novela de no ficción y de testimonio porque muestra lo que vivió la gente; datos, investigación periodística pero se escribe de forma literaria.

¿Cómo se desarrollan escenarios con personajes reales o ficticios en un proceso histórico real?

No hubo tanta necesidad de poner personajes ficticios porque lo que ha sucedido supera todo tipo de ficción, supera todo tipo de maldad, supera todo tipo de una historia atroz, solo era narrar lo que iba sucediendo. Se pusieron algunos personajes ficticios para que se fuera acomodando la historia, quizás sea un diez por ciento de ficción lo que tiene el libro. Todo lo que dice el libro es realidad, es verificable, todos los datos que están ahí son de dominio público, investigación periodística, recolección de datos.

Lo del conductor del bus que embistió a una multitud que protestaba, ¿es real?

Ese capítulo segundo, lo hice como ficción; relato que un conductor de autobús dentro de su fanatismo partidario embiste a una manifestación pero días después comencé a investigar y fíjate que sucedió. Un conductor de la cooperativa “Parrales Vallejos” embistió a las personas que estaban en una barricada frente a la Upoli y mató a un estudiante. Ese bus después pasó a manos de los muchachos y al conductor lo golpearon.  

¿Cómo fue ese alto en el camino para decidirte a escribir algo diferente sobre abril?

Yo trabajaba en las madrugadas, comenzaba a las ocho de la noche y terminaba a las 3 de la mañana; usualmente escribo como mínimo 5 horas, eso es lo recomendable para mí para avanzar en un libro. La literatura es así, ya deseara tener el espacio de día para poner escribir; la calma y tener dinero.

No conozco Abril hace lo que quiere, pero qué relación tiene con Como esperando a abril?

Abril hace lo que quiere es una trilogía policial, ese libro es ambientado en Holanda porque ahí tienen ese dicho de “abril hace lo que quiere” porque usualmente en ese mes se dan altas y bajas temperaturas, una combinación fuerte de eso porque el clima se está preparando para cambiar al verano. Hay días que en abril son de 22 grados, otros días de 4 y cinco grados. Ahora, coincidentemente sale otro libro relacionado con abril.

¿Cómo fue esa experiencia de reporteo en condiciones adversas?

Después del ataque por 15 horas a la iglesia de la Divina Misericordia, dije que tenía que escribir este libro para contar lo que realmente estaba sucediendo, a mí me causó mucha tristeza al ver ese ataque a chavalos que estaban ahí, desarmados y como los trataban de matar con armamento pesado, los religiosos que estaban ahí temían que entraran. Fue terrible. Una semana después comencé a ir al lugar, a hablar con los religiosos, me contacté con algunos estudiantes y así pude reconstruir lo que había pasado, en eso consiste la labor periodística para explicar lo sucedido; también fui a la Upoli, la UNAN y ahí hablé con los muchachos sobre todo lo que había pasado. Es increíble el valor que tienen los estudiantes, su coraje y nos han dado una lección a todos creo yo. No hay que dejar que esto pase nuevo.

¿Existe alguna influencia de tus estudiantes, muchos protagonistas de la rebelión de abril, en tu obra?

El libro está dedicado a los estudiantes, ellos iniciaron esto, hay muchos capítulos dedicados a ellos, a la muerte de Alvarito Conrado, uno de los primeros niños que falleció en la protesta. Hay que darle el espacio a todas las personas que nos abrieron los ojos, la valentía de salir a las calles, de decirnos que todo estaba mal y que no podía seguir así siempre. Estamos en deuda con ellos

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