El mercado de los medios de comunicación

Recurso gráfico tomado de 123RF

“La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancia para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo”.

                                      Eduardo Galeano

Julio César Guerrero Dias

La industria de los medios ha cambiado el modo de pensar, y actuar de los diferentes grupos sociales, la espectacularización ha enviado a un segundo plano lo significativo en materia informativa.

Hoy el mercado de la comunicación es el producto que genere consumo y esté a tono con el mercado financiero del momento, los medios se mueven al ritmo del poder económico, que hoy es la vida social.

En los últimos diez años en todas las sociedades del mundo, la comunicación y el mercado de los medios ha ido transformando profundamente y modificando la estructura y las formas organizativas de los grupos sociales.

Lo anterior ha hecho  que el radio de acción se expanda y que tengan eficacia en los clientes y consumidores de todas los niveles socioeconómicos, no sólo de consumir el producto generado desde estos medios, sino de legitimar y asumir como propio cada pieza comunicacional consumible. Prácticamente estamos frente a una revolución de la vida cotidiana a partir de las nuevas propuestas que generan estos nuevos medios.

El mercado de los medios con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación ha venido imponiendo su agenda de información, entretenimiento, gustos, libros, música, películas, videos juegos, banco de datos, donde ir, portales, y otras cosas más, en fin, es lo que algunos llaman la tiranía de las industrias culturales.

Las sociedades cada día se miran atrapados y forzados a entrar a este escenario que cada día es único y “necesario”, para continuar con las dinámicas cotidianas de carácter sociales, políticas, económicas, profesionales, culturales, religiosas, laborales, y de otra naturaleza, resulta difícil que la gente no utilice este recurso tecnológico y entre en el juego del consumo mediático.

El aumento de la población y la transformación del tejido social a partir de estos nuevos medios, y los productos generados desde las industrias culturales producen un aumento y una ampliación del consumo de productos de comunicación.

El aumento y la diversificación hacen crecer las dimensiones económicas de la comunicación, ello produce no sólo a la compra directa de los consumidores, si no que a partir de estas diversificaciones sociales los medios y la producción cultural amplían este negocio comunicacional.

Los medios sufren cambios constantes para acomodarse a las fluctuaciones que se producen en las empresas y consumidores, esto se percibe en las compras de espacios publicitarios por parte de las empresas, donde se puede sacrificar un contenido de bien común para ubicar una publicidad.

Al final, es lo que genera no sólo rentabilidad a la industria del consumo y a la empresa informativa, si no que va consolidando una ideología en correspondencia de lo que el mercado exige.

Es por eso mismo que hoy la industria de los medios se ha convertido en un poder paralelo como el de la economía, en otras palabras, es el primer poder y no como clásicamente se dice o sigue diciéndole el cuarto poder.

Otros los llaman el quinto poder, de todos es conocido que los medios son los grandes cómplices de los grandes proyectos de carácter social, políticos y económicos, no por gusto los que ostentan el poder han buscado como sus grandes aliados y cómplices a los medios de comunicación y desde ahí generan sus discursos dominantes.

El politólogo, sociólogo y periodista francés Ignacio Ramonet definirá las cuatro características principales de este pensamiento dominante, es planetario, permanente, inmediato e inmaterial.

Planetario, porque abarca todo el globo. Permanente, porque se supone inmutable, sin posibilidades de ser cuestionado o cambiado. Inmediato, porque responde a las condiciones de instantaneidad del “tiempo real”. Inmaterial, porque se refiere a una economía y a una sociedad virtual, la del mundo informático.

El modelo central del nuevo pensamiento son los mercados financieros, que no tienen más como marco teórico de referencia, como en el caso de la economía productiva, las ciencias físicas o naturales o la química orgánica, sino la teoría de los juegos y del caos y la matemática borrosa. El núcleo duro del “pensamiento único” es la mercantilización acelerada de palabras y de cosas, de cuerpos y de espíritus, y esas son las representaciones que nos regalan a cada instante los medios de comunicación masivos.

La penetración de los discursos es un elemento esencial para la consolidación del imaginario social que precisa el poder; la espectacularización desdibuja la percepción, proponiendo lo virtual como real.

Una nueva perspectiva ante la historia, en que coincidimos plenamente con Paul Ricoeur, señala que el hombre construye sus identificaciones, se reconoce a sí mismo, a partir de relatos, de representaciones simbólicas, generadas por las estructuras del poder.

El proceso actual de homogeneización, a partir de lo que nos representan los medios lo que pretende hacer del género humano es un ejército de clones, que canta alabanzas hacia el fin de la historia y las ideologías, suprime radicalmente la característica esencial del ser humano, la reivindicación de la duda, que es tanto como decir el libre ejercicio de su pensamiento.

Puesto que nuestras convicciones son un constructor, no podemos dar validez irredenta a ninguna de nuestras premisas, creencias por fuertes que sean. Durante siglos se ha ejercido desde el poder, no necesariamente del Estado, aunque también, una violencia sin límites, infinita, sobre el ser humano, aunque se le haya llamado ciudadano y etiquetado con la hermosa, pero efímera, marca de la libertad los procesos de desacralización y expansión del conocimiento han sido herramientas del sistema para hacer rentable a sí mismo cada momento histórico.

El discurso del sistema, hoy en día, intenta imponer sus concepciones a través de la comunicación masiva difundiendo modelos para la creación de un imaginario colectivo basado en la individualidad, el machismo, la privacidad, el nacionalismo, la competitividad, un determinado estilo de vida que hace uso de la violencia a través de la producción comunicacional

En términos de Chomsky, “el propósito social de los medios de comunicación es el de inculcar y defender el orden del día económico, social y político de los grupos privilegiados”. La puesta en marcha de una industria del entretenimiento y el proceso de espectacularización es una consecuencia lógica del mecanismo de regeneración del sistema.

Althusser hablaba acertadamente del aparato ideológico de Estado y ya desvelaba que su actuación permeabilizaba las capas sociales. Con el instrumental mediático a su servicio, la reproducción de las concepciones y modos de vida se convierten en un hecho a escala planetaria y a un ritmo acelerado, es la violencia simbólica. Puede aceptarse que esa violencia simbólica no provoca muertes, pero difícilmente se podrá negar que sí esclaviza cerebros.

El otro aspecto que hay que considerar en este momento son el papel de las redes sociales en lo referente al mercado de la comunicación.

Según Giusepi  Richeri”, las redes ya no pueden considerarse como meras infraestructuras por que se están convirtiendo en un espacio comercial o, si se quiere, en una gran superficie sobre la que se realiza un número cada vez más elevados de transacciones que afectan a una creciente variedad de productos y servicios”.

Lo anterior indica que cuando hablamos de industrias y producción cultural el mercado, cada día se expande en las diferentes formas de comunicación y utiliza todos los medios que están a su alcance para fortalecer  lo que se denomina mercado de la comunicación y donde la industria cultural es  que la marca el paso para la fijación del consumo que generan las industrias de la cultura, la moda de las redes ofrece elevada capacidad de transmitir de punto a punto, de punto a grupos, de punto a masas,  a través de este mecanismo es que las industrias culturales consolidan sus productos y consumidores.

¿Qué dice usted, será una aproximación de nuestra realidad? ¿Será esa la industria o fábricas de los medios? y ¿quiénes son los obreros de estos medios? solo son reflexiones nada más, el resto es suyo.

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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