El poder de la imagen: educa o destruye

Gráfico de Alerta Digital / NM

“La civilización democrática se salvará únicamente si hace del lenguaje de la imagen una provocación a la reflexión crítica, y no una invitación a la hipnosis”.

Umberto Eco

Julio César Guerrero Dias

La imagen se ha convertido en el poder absoluto de las creencias en materia de información de lo que sucede en el mundo, la existencia o no existencia está sujeto por lo que se mira, lo limitante para el que observa el discurso audiovisual es que no tiene indicadores específicos para leerla bien.

El medio televisión pasa por el filtro de los juicios de valores que la sociedad le señala. Muy pocas opiniones favorables que le otorgan, lo que no se puede negar es que hoy se tiene que tomar en consideración para los procesos de aprendizajes, el consumo de los nuevos medios de comunicación y en especial la televisión es una realidad inquietante, no sólo por la cantidad de tiempo que a diario le dedican todos los sectores sociales, como el referente principal de lo que pasa en todas partes.

Todo ha de pasar por el tamiz de la televisión si se quiere tener éxito político, social, prestigio, y un balance económico. En este sentido la televisión pasa a tener doble propiedad de objeto de consumo y medios para otros consumos, es ahí la necesidad y la demanda cada vez más de la formación de los ciudadanos para que sepan comprenderla como usuarios y consumidores.

Por eso urge buscar otras miradas desde la educación formal, y ver la televisión como uno de los aliados principales en los procesos de sumar conocimientos.

La televisión ofrece múltiples posibilidades educativas; la principal en este momento es ser un auxiliar didáctico para facilitar los aprendizajes con mayores gustos, interesantes, atractivos y con mayor apropiación y asimilación de lo que se observa.

Para Ferres “ la televisión, se ha convertido en el fenómeno cultural más impresionante de la historia de la humanidad, es la práctica para la que menos se prepara a los ciudadanos…” definitivamente que no hay una forma de carácter didáctica, pedagógica  para ver televisión, por supuesto que esto es una debilidad para poder comprender e interpretar lo que pasa por la pantalla, el ¿qué? el ¿cómo? y el ¿por qué? de lo que aparece, ese es el vacío que se carece, con esta debilidad existente.

Seguiremos satanizando o endiosando a este medio y no lo miraremos como una herramienta para sacarle provecho, y que la ciudadanía lo utilice no sólo como un espectáculo, si no como un recurso para aprender, entender, comprender, informarse, y producir nuevas ideas a partir de lo que han visto.

Gran parte de la percepción de la realidad que cualquier ciudadano realiza, está mediatizada en buena medida por los medios de comunicación y la televisión es la más incidente, no sólo por que transmiten y reflejan parte de la realidad, también la crean, la recrean, la reencantan es por eso que se necesita ir alfabetizando a la población, ir haciéndole conciencia de la necesidad de aprender a leer los medios especialmente los audiovisuales.

Los lenguajes utilizados son otros y como son diferentes se deben de leer de otra manera, la época de cambio que vivimos exige mayor formación en el conocimiento de la ciencia y de la técnica, para entender mejor cada pieza audiovisual que miramos.

El cambio a que la sociedad está sometida denominada revolución digital, es de manera imperativa, nuevos modelos de interactuar con estos medios, para poder comprender los nuevos lenguajes y códigos, para el tratamiento y difusión de la información y todo el contenido programático que se genera y se transmite por la pantalla chica.

La reciprocidad entre emisor y receptor, como habló una vez Habermas “El mundo de la vida es el lugar trascendental donde se encuentra el hablante y el oyente, donde de modo recíproco reclaman que sus posiciones encajan en el mundo… y donde pueden criticar o confirmar la validez de las pretensiones, poner en orden sus discrepancias y llegar a acuerdos”.

En la televisión solo hay un canal de flujo, es decir, solo existe una dirección de la información, donde el emisor, una pequeña minoría de la sociedad, medios y periodistas que informan y bombardean de noticias anteriormente preseleccionados al destinatario que son las masas, las cuales no pueden responder directamente al emisor.

El análisis, proceso mental que nos permite ver qué es lo que hay más allá de lo que vemos, pero la televisión destruye, inactiva y atrofia la capacidad de abstracción para la comprensión de los problemas, empobrece el pensamiento crítico.

El mensaje de las palabras es menos importante con relación al contenido de la imagen, es decir, las palabras están en función de la imagen.

La televisión nos muestra solo una imagen de lo que es la realidad en verdad, porque lo que vemos es solo la información que pocas personas han preparado para nosotros, teniendo en cuenta intereses personales, económicos y políticos dependiendo del público hacia el cual van enfocados, por consiguiente, se derrumba la vista subjetiva que cada individuo tiene acerca de la realidad.

Estas características de la televisión influyen en el sujeto creando estereotipos, que en el futuro se convertirán en discriminación hacia algunas partes de la sociedad, además, impone falsas identidades monótonas y vacías, que anulan en la persona su identidad propia y lo convierten en una parte más de las audiencias masiva.

La televisión utiliza diversas herramientas y estrategias como lo son la propaganda, la publicidad y la telenovela, que por terminología comunicacional es la famosa “Agenda Setting”.

En la publicidad se presta atención a un único objetivo, la venta de productos a cualquier precio moral y ético, mediante el cambio de actitudes y comportamientos en los televidentes, por medio de la repetición incidente del mismo mensaje, haciendo partícipe en ella una persona de prestigio para la sociedad; estos son métodos totalmente irracionales que no tienen nada que ver con la mercadería, y debilitan hasta matar la capacidad crítica en el joven.

Además, también existe la publicidad subliminal, la cual salta la barrera del consciente y entra directamente al inconsciente burlando la conciencia del televidente, es decir que la persona no se da cuenta desde cuando le comenzó a gustar dicho producto.

Estas actitudes implantadas en la persona hacen que se dé un proceso de “transculturación”, en otras palabras, dependencia hacia cosas innecesarias que terminan siendo una necesidad, e incentivan al consumo masivo, que por consecuencia corroe en el olvido las verdaderas costumbres que se tenían.

La propaganda, la cual tiene como fin propagar ideas, doctrinas y opiniones de gran carácter político, principalmente tratan de convencer para formar unión en torno de una idea, es decir, influir en la actitud de las masas; se observa de manera explícita en los momentos en que se requiere participación por parte de la ciudadanía.

Nosotros en este momento podemos propiciar el cambio, mediante la educación de ese personaje común, ese sujeto cotidiano, haciendo que él mismo supere sus incapacidades para comprender los medios.

Pueda hacer de nuevo el camino de su vivir, como una vez escribió Joan Ferrés “comprendo mientras me comprendo, desde todas mis facultades, del mismo modo que intento comprender la realidad en todas sus dimensiones”. Entonces comprendamos por medio de la concientización de que nuestra identidad proviene de la dinámica de nuestra existencia, en otras palabras, de la relación persona-mundo, persona – contexto que esa relación es la que nos hace tener una visión más cerca la realidad

Pero para esto tenemos que crear destrezas con soporte actitudinal y aptitudinal mediante educación al joven y al adulto para desmitificar el medio y aprender de él, en una formación técnica y expresiva del mismo, y así convertir, priorizar, elegir y entender la información que se recibe en el devenir cotidiano, en otras palabras, no solo comprender a fondo, sino también expresar mediante ellos; para no condenarnos a ser simples receptores pasivos y acríticos.

En un mundo donde lo simbólico cada día es dominante ¿a quién le corresponde ir incorporando estos aprendizajes? El reto está planteado.

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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