¿Qué nos queda de lo popular desde los medios?

La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural.”
Federico Fellini         

Julio César Guerrero Dias

Los medios de comunicación como decía el maestro Mario Kaplun son arquitectos de la conducta humana, axioma que tiene más vigencia, la sociedad está a merced de la producción comunicacional de los medios,

Desde que el hombre comenzó a comunicarse con sus semejantes, nunca como hasta nuestro siglo, el proceso de comunicación social a través de los medios de difusión masiva ha adquirido la importancia, influencia y extensión que presenta en nuestros días, ocupando un peso específico privilegiado, el lugar de un agente más de socialización, y con incidencia directa en el quehacer de la gente.

Medios de comunicación, ya sea televisión, radio, cine, prensa escrita o audiovisual, redes sociales o cualquier otra autopista de la información, llevan, en un sentido general, a la universalización de la cultura de masas, ensanchando los horizontes, proponiendo nuevos modelos sociales, políticos, económicos, religiosos conductas y valores, que generalmente responden a una ideología dominante, aunque muchas veces, estén alejados de la realidad y contexto habitual del sujeto.

Los medios son un poderoso instrumento de socialización, tanto más poderoso que la familia, la escuela o el trabajo porque forman los sentimientos y las creencias, entrenan los sentidos y ayudan a formar la imaginación social.

En la actualidad estamos inmersos en los medios desde los niños hasta los adultos, y lamentablemente no siempre es un hábito bueno, ya que muchas personas no los usan, si no que se ven influenciados de manera directa por ellos.

El impacto de los medios de comunicación en la cultura, la influencia que ejercen sobre la sociedad actual es innegable, en unos casos esta capacidad de intervención sobre el individuo, y por ende, sobre la colectividad social puede resultar beneficiosa, sin embargo en otras ocasiones, puede tener un efecto realmente perjudicial.

Como lo afirmó Juan Pablo II al expresar en el año 1996 que “Estos medios tienen una utilidad indiscutible, pero no deben engañarnos ni adueñarse de nuestra vida”. Entendiéndose como medios de comunicación de masas, aquellos medios de difusión impresos (periódicos, revistas y libros) y electrónicos (radio, televisión, cine e internet) que ofrecen mensajes a audiencias.

Unos de los grandes cuestionamientos que tienen los medios de comunicación y los productores de piezas comunicacionales que son las industrias culturales, es que cada día lo popular tiene menos presencia y poco a poco se desvanece frente al ímpetu de la globalización de la comunicación.

Lo popular va quedando como referente histórico y nostalgia frente a las nuevas representaciones que nos generan los medios de comunicación, a partir de lo que el mercado está priorizando el espectáculo, visto esto como una actividad de carácter cotidiano  donde el principal referente es la gente.

Cuando hablamos de lo popular nos estamos refiriendo a actividades que los pueblos, grupos sociales ancestralmente han practicado, cuanto nos queda de eso, cuando ya la cultura no está localizada en un lugar de origen o en una comunidad estable, hoy los pueblos reinventan constantemente y hacen una reingeniería cultural a las prácticas populares y donde los medios de comunicación son los grandes cómplices, no sólo para divulgar esta prácticas, sino para ir desplazándola de la historia e ir construyendo y  posicionando estas  nuevas prácticas como autóctona o propias de una comunidad.

Cuánto queda de propio de cada país, cuando existe una hibridez cultural producto de la modernidad y la globalización de la comunicación, todo esto conduce a que la gente se esté desplazando como nunca antes, sino que además su reportorio cultural ya no está restringido por el lugar la tradición y el contacto real, está sujeto a lo que cotidianamente escucha, mira y lee en los diferentes medios de comunicación.

Jean Franco señala “lo popular fue un indicador de la diferencia latinoamericana, una diferencia que según la clase más cercana a la metrópoli se determinaba por la distancia de la metrópoli y que se percibía como el fundamento de la categoría nación bajo esta concepción se determinaba lo popular auténtico”.

Por otro lado, podemos decir que todavía queda en algunos grupos sociales el concepto de cultura popular como un indicador de subdesarrollo, de atraso, de analfabetismo como lo opuesto a la modernidad.

La comunicación y los medios especialmente la televisión han hecho que lo popular forzado por el espectáculo y el mercado reinventen o más bien innoven lo popular dándole un toque de atractivo visual, de gusto, de vistosidad de venta del producto que están ofertando a la gente.

Bajo estas premisas es que lo popular se ve forzado no sólo a enfrentarse a los símbolos culturales globales, si no tomar signos y símbolo de esta globalización cultural e incorporarlo en sus manifestaciones, para que puedan ser consumido por un público más híbrido producto de una cultura globalizante.

Los medios de comunicación y la misma gente han hecho que la mezcla de la cultura no sólo se legitime, también lo han visto como creativo, innovador y enriquecedor.

Hay otro elemento que habrá que tomar en consideración para comprender por qué los procesos culturales constituyen una relación de diferentes prácticas sociales, nos referimos a las migraciones, la simbiosis entre lo autóctono y lo foráneo que desemboca en una nueva práctica cultural, vinculado al contexto social, político y económico en los diferentes escenarios que se encuentren.

Este vínculo o socialización del conocimiento, lenguaje, costumbres, tradiciones compartidas hace que se desnaturalice lo propio y que se reincorporen nuevas prácticas y se vaya construyendo una nueva cultura individual y colectiva, esto hace que cada día vaya desapareciendo lo original en cuanto a cultura, los medios y la comunicación no pueden de ninguna manera frenar esta disipación cultural, intentarlo sería suicidarse como medios de comunicación de masas.

Por otro lado hay que comprender que lo popular no es sinónimo de identidad, es conceptualmente diferente, lo popular se conceptualiza para describir lo contra hegemónico.

Gramsci plantea el concepto de lo popular y que todavía tiene vigencia para una parte de la izquierda latinoamericana, “pero hasta en este caso uno puede hablar de la crisis de lo popular, pues muchos de los identificados con la resistencia del neoliberalismo o con las luchas por la justicia social cambiaron de tónica, abandonando el término popular por ciudadanía, o sociedad civil y dando énfasis así a una estructura de organización social diferente”.

Por lo tanto, es en esta parte que pasa a una nueva forma de movilización y mediación social donde lo popular desaparece y pasa a hacer una concepción la identidad.

Estamos frente a ese fenómeno de socialización donde los medios de comunicación llevan la vos cantante, para que la sociedad haga coreografía y asuman como una cultura propia los que nos venden y darle legitimación, modificando y diseñando nuevas formas de actuar y pensar, es el mundo donde estamos inmerso.

¡Ojo cuidado¡  siempre duden de lo que leen, escuchen o miren no todos es cierto, son pedazos de verdades.    

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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