Las trece preguntas claves en el contexto de la crisis de Nicaragua

“La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros”.

Anónimo

Julio César Guerrero Dias

La situación del momento nos obliga a reflexionar hacia dónde vamos y que puede ser lo mejor para la sociedad nicaragüense.

El conflicto político que el país atraviesa desde hace más de un año, crea dudas, miedos y esperanzas, Nicaragua por el momento es un barco a la deriva sin ningún puerto de llegada, por el momento ningún aire es favorable, esperemos dónde, cuándo y cómo vamos a atracar.

Los acontecimientos que suceden en cualquier parte del mundo marcan un antes, un durante y un después, en este caso no puedo dejar de ver el contexto que nuestro país ha estado viviendo en los últimos trece meses, un contexto modificado en el plano social, político, económico, religioso, cultural y quizás de otra naturaleza.

Cuando reflexionamos de esta situación forzosamente nos vemos obligado a plantear algunas consideraciones de carácter político sin caer en posiciones de carácter partidarias, tampoco quiere decir que lo señalado sea lo acertado en todo caso no se trata de hacer un juicio de valor de personas, solamente son puntos de vista alrededor de lo que estamos viviendo.

Como ciudadano uno se puede preguntar muchas cosas, que quizás no nos preguntábamos antes del 18 de abril de 2018, ¿Cuáles fueron las razones reales para que haya habido una explosión social? ¿Por qué no fue antes? o es que antes del mes de abril de ese mismo año el país estaba bien en todos los planos, ¿Por qué la sociedad nacional estaba adormecida o es que se sentía bien? y ¿la política y los partidos políticos estaban cómodo, por qué?

¿Por qué el gran capital coqueteó y se benefició de todas prebendas que el gobierno les otorgaba durante una década? ¿por qué fueron cómplices antes y ahora no? ¿El gobierno le quería meter la mano en el bolsillo? y ¿por eso se fueron a la acera de enfrente? y ¿la iglesia católica que decía antes? ¿por qué callaba?

¿Las universidades que hacían?  ¿los diferentes gremios? y ¿que informaban los medios de comunicación? ¿No cree usted que estuvieron mucho tiempo en su zona de confort?, la realidad es que algunos que otros programas y medios eran los que se atrevían a señalar como percibían la situación social, política y económica del país. Son algunas interrogantes que me formulo nada más, sin caer en ser juez ni decir esto es así, mucho menos en señalar que tengo la razón.

Lo que no podemos ocultar es que, si existen culpables, todo acontecimiento está determinada por algo o por alguien, y posiblemente sea de carácter multifactorial.

La explosión social que ha permanecido en nuestro país, no fue por el incendio en la reserva de indio maíz, tampoco fue por las reformas al sistema de seguridad social, esos hechos solo fueron una excusa para mirar y entender mejor el contexto, en el fondo había un descontento social acumulado.

Quizá por algunos años y miraron en esos acontecimientos el momento oportuno gran parte de la sociedad  para elevar sus voces, y enfrentar de una manera directa al poder a través de las protestas con resultados hasta el  momento dramáticos, de todas las partes involucradas en el conflicto.

El país ha entrado en una ruta que no se sabe cómo puede finalizar, hay dudas, temores, arrechura, impotencia, incomodidad, esperanza, en fin existe de todo en la sociedad, el oleaje sigue fuerte y el barco llamado Nicaragua no sabe a qué puerto llegar, y cuando no tenés a dónde atracar, como dice Séneca ningún viento es favorable, por todo lo que hemos percibidos, todavía no hay una luz en el túnel que nos diga estamos cerca de claridad.

La vida cotidiana de la gente disipa un poco lo que estamos viviendo, pero eso no es suficiente, ni es normalidad, es fácil decir, hay que luchar, hay que protestar, hay que hacer movilizaciones, hay que hacer un paro nacional.

Yo no soy economista, pero comprendo un poco las implicaciones que puede ocasionar una actividad de esta naturaleza, para todos los nicaragüenses sin excepción alguna, tampoco estoy diciendo que no se haga.

Cada quien es dueño de su propia decisión, si se considera que estas actividades van a resolver la situación que se haga, pero hay que pasar primero por el filtro de la razón hay que pensarla bien, poner todos los escenarios posibles, pero también con los posibles resultados y hacer partícipe a la ciudadanía informando bien y que estén claros en que estadio van a jugar, y como ustedes saben en todo juego hay un ganador y un perdedor, también preguntarse  después, y el ganador que va hacer y el perdedor que va hacer, esa es la gran encrucijada o la ecuación social, política y económica que a nosotros los nicaragüenses nos tocará resolver después de todo esto.

En artículos anteriores señalaba a quién beneficia el diálogo y la negociación me refiero al poder, pero el poder en general, en lo social, en lo político en lo económico y lo religioso, digo esto porque, en este país y en los demás existen categoría de ciudadanos el de primera, el de segunda y el de tercera, lamentablemente se dialoga y se negocia en nombre de la opción preferencial por los pobres, cuando también todos sabemos que no es cierto.

Se dialoga y se negocia por los interese de los ciudadanos de primera, el de tercera ni sabe que está pasando son utilizados para alcanzar metas, y después de alcanzar esos objetivos, vuelve el círculos viciosos de los que ostentan el poder en olvidarse de ellos, es por eso que aunque no queramos la política define el quehacer de la sociedad, como camina la política así se refleja el comportamiento social.      

La política preside las situaciones de conflicto. Se puede decir, que allí donde se encuentra un conflicto en cualquiera de sus fases, sus tiempos, sus modos o sus alcances, se ha de acudir a la política para su manejo. Nunca para su solución en el sentido de desaparición total del problema, sino para su administración o su gestión, lo que supone ya una considerable mejora.

La relación entre mediación y negociación es estrecha; resulta ser uno de los casos, donde se hace más precisa la definición de ambas, antes de superpongan de tal manera, que resulta imposible deslindarlas.

A pesar del orden utilizado en la exposición, la negociación es previa y por tanto anterior, a la mediación. Se define la negociación como un proceso de comunicación entre personas que tienen que tomar una decisión respecto a un tema o cuestión que los vincula. La mediación aporta la intervención de un tercero imparcial a un proceso de negociación. Lo que supone que el mediador antes habrá de haber sido un buen negociador, aunque ahora no se trate de “su propio asunto”.

Abordar estos temas donde se reflexiona un poco de la política resulta un poco delicado por los juicios de valores que puedan tener acerca de las ideas presentadas reitero una vez mas no soy ningún experto en nada, mucho menos en política para que no me confundan, solo comparto con ustedes desde este medio mis consideraciones sin presumir que digo la verdad o que tenga la razón, ustedes tiene la suya, ustedes son persona racionales que decidirán lo mejor para ustedes, estas solo son algunas ideas dispersa por el momento situacional que vivimos.

 

 

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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