Oposición azul y blanco deberá organizar los territorios

Henry Petrie

No basta la opinión ni la voluntad política mayoritaria. No bastan análisis ni proyecciones de la lucha actual. No bastan acciones internacionales ni los discursos esperanzadores. Tampoco basta desear un cambio de gobierno.

Esta no es una lucha fácil. El FSLN está en crisis profunda, pero la dictadura Ortega Murillo está bien entronizada en el estado y en las fuerzas armadas, lo que les da fortaleza organizativa institucional, material y económica. Desde esta posición ventajosa, se ha propuesto no dejar «levantar cabeza» a ninguna expresión, pequeña o grande, del movimiento ciudadano que la adversa, mediante la brutal represión policial. No permitirán que «los golpistas» y «terroristas» se tomen las calles de nuevo. Es decir, esta fuerza del «mal» tiene suficiente pueblo para marchar multitudinaria y pacíficamente.

El orteguismo no tiene capacidad de movilización política, de tomarse las calles como lo hicieron masivamente los estudiantes y sectores del pueblo durante seis meses consecutivos. Por eso tienen que reprimir, no dar permiso a nada que implique aglomeración de ciudadanos.

Les urge mantener una supuesta atmósfera de paz y gobernabilidad, es decir, calles libres de marchas azul y blanco. Las imágenes auténticas e irrefutables de protesta y repudio del año pasado, le causan malestares hepáticos al régimen tiránico. Jamás podrán igualarlas ni superarlas, por mucho que obliguen a los empleados públicos para que asistan al acto de «40 revolución», el 19 de julio.

Ante la represión extrema no bastan buenas intenciones. Más que demostrado está el carácter criminal, megalómano y cínico de este régimen. No basta la negociación o diálogo nacional. Tampoco puede ser alternativa una vía armada. Entonces, ¿qué?

Organización. Organización desde el territorio, el barrio, la comunidad. Un cuerpo de líderes debería animar la lucha organizada con creatividad popular. Ir al pueblo para encontrar las formas de luchas y de organización que son posibles desde cada lugar. Ya se ha dicho, pero aún no se tienen referencias de este esfuerzo. Desde la unidad vecinal podrían surgir diversas acciones que se vayan articulando con otras para crecer y fortalecer el contenido de la lucha y su capacidad de movilización.

El liderazgo debe cambiar de definición y orientación, sin perder diversidad, horizontalidad y dinámica colegiada. El movimiento requiere un nuevo aire que lo vigorice en esta etapa, más difícil que la anterior en términos políticos. Un liderazgo de unidad, policéntrico e interactivo. Liderazgo es el colectivo no la individualidad. Es decir, individualidades con determinadas cualidades actuando en multiplicidad de escenarios, reproduciéndose desde la base con objetivos y programa claro.

El movimiento requiere fuerza y empuje que solo con organización y liderazgo será posible. Organización desde la base, no coordinaciones de grupos desconectados y flotantes. Dar el paso de la protesta social inorgánica a la organización política cohesionada. En esta etapa se corre el riesgo del desgaste por desesperanza, de que la credibilidad se fracture y se vaya perdiendo consecuencia del amplísimo porcentaje de nicaragüense que repudian a la dictadura. Hay que evitarlo, dando el salto a un estadio superior del movimiento. 

Esta perspectiva incluye la batalla electoral. Empujar cambios en el sistema electoral, no solo en la instancia nacional sino también, en toda su ramificación hasta la Junta Receptora de Votos, con la debida colaboración internacional. Para esto se requerirá de un fuerte movimiento social que así lo asegure, en un primer momento, y luego, de un ejército electoral debidamente organizado y capacitado, con una retaguardia eficiente.

¿De dónde saldrá ese ejército electoral que ha de actuar desde la Junta Receptora de Votos? ¿De las redes sociales? ¿De las multitudinarias voluntades que orbitan lo azul y blanco? Saldrá de los barrios y las comunidades, de las rutas electorales demarcadas por el Consejo Supremo Electoral. Es desde la circunscripción JRV donde se debe verificar y cuidar el padrón electoral, donde tendrán que actuar los integrantes de mesas y fiscales, donde la retaguardia debe hacerse efectiva para la defensa del voto, entre otras tareas. Punto aparte es el activismo político.

La lucha social no solo son marchas masivas y grandes concentraciones; es también actuación comunitaria, de donde surgen voluntades y votos. Todas las agrupaciones azul y blanco deberían tener vínculo directo con sectores territoriales, de lo contrario, sería navegar en el éter.

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Henry Petrie

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2 comentarios sobre «Oposición azul y blanco deberá organizar los territorios»

  1. Estoy muy de acuerdo contigo, sobre todo hay que asegurar el voto en el extranjero, habemos miles de Nicaragüenses viviendo fuera del país. Y es de la única manera que se puede asegurar el voto. Pues me di cuenta por fuentes que yo llevo votando por el FSLN los 22 años que llevo viviendo en el extranjero y que mi abuelita y mi madre que llevan como 10 y 18 años de muertas también han votado .

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