Redes sociales, armas de doble filo para el periodismo

Imagen tomada de Clases de Periodismo / NM

“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas” Umberto eco (La Stampa, junio de 2015)

Julio César Guerrero Dias

Las redes sociales se han convertido, en muchos, casos para medios y periodistas en la fuente primaria de la producción del discurso informativo, tomarla como verdad lo que se publica por esta vía es un riesgo que le puede restar credibilidad al medio y al periodista.

Los acontecimientos que marcan el quehacer de la sociedad están determinados por tres poderes que son los que permiten el establecimiento o actividad que orienta a la ciudadanía para que tenga un comportamiento diferenciado o similar.

Sin embargo, las actitudes sociales siempre estarán condicionadas por los aspectos individuales que son los que al final determinarán que vas hacer. Los medios de comunicación jugarán una función significativa aunque no sea determinante en el individuo tampoco podemos negar que no influyen en la forma de pensar y actuar en las personas.

La prensa y el poder es un tema de debate que ha existido, existe y existirá siempre. A los tres poderes que Montesquieu diferenciaba se les añadió en su momento un cuarto, la prensa, cuya función debería ser la de juzgar el funcionamiento de los otros tres.

Actualmente el primer poder es el económico, el segundo el mediático y el tercero el político. Por lo tanto, los medios han ido aumentando su influencia.

A pesar de todo, un sondeo reciente ha desvelado la desconfianza de los ciudadanos hacia los medios clásicos como decimos, la prensa, la radio y la televisión, ahora mas que nunca está en el tapete cuánta credibilidad tienen.

Si bien es cierto se pueden clasificar estos tres poderes todos ellos están vinculados de manera directa, es decir, ninguno de ellos opera sin el acompañamiento del otro.

El económico sin lo mediático no se proyecta y lo mediático sin lo político no funciona como debe de actuar, son trillizos que diseñan, organizan y planifican para hacer una coreografía perfecta para amenizar el concierto social y que toda la sociedad asista a la fiesta.

El nuevo concepto de información plantea la verdad ligada a la emoción: todo lo que emociona es verdad, existiendo una confusión entre ambos términos. Esta circunstancia ha estado liderada por la influencia de la televisión, y el resto de los medios se encuentran inevitablemente un paso por detrás.

Como resultado, la actualidad la marca la televisión, que nos ofrece imágenes de las que no tenemos constancia de que sean verdaderas, pero que buscan provocarnos un determinado sentimiento.

El problema es, cuando surge la idea de que un acontecimiento siempre se puede mostrar a través de unas imágenes. Las redes sociales son las que están marcando y provocando esa sensación, emoción en la ciudadanía, las redes sociales no hacen periodismo, ni escrito ni digital.

Las redes sirven para publicitar lo que haces, escribes o buscar enlaces de temas interesantes para profundizar en diversos temas. Es una herramienta, pero no el fin. Si se va a publicar algo en las redes sociales hay que pensarlo, verificarlo y documentarlo ¿cuánto de esto se hace?

Las redes sociales no es periodismo, ahí sólo hay temas, tips que pueden orientar, pero hay que explorarlos, pesquisarlos bien, investigarlo y hay que tener mucho cuidado con lo que se dice.

Una cosa es la percepción y otra muy distinta la constatación, quizás en esa parte de la investigación nos hemos quedados muy cortos.

Los medios y comunicadores han entrado en una reproducción de lo que se publica en estas redes para que la gente lo mire, lo tome como verdad, incide en que, en la actualidad la abundancia de información ofrece menos libertad. Lo que nos interesa de la información es su utilidad, qué es lo creíble y fiable y qué información se nos oculta y por qué.

Según Ramonet estamos en un sistema que da más importancia a los valores de la instantaneidad y la masificación que los criterios tradicionales de verdad.

El modelo de la información que se va imponiendo es aquél que se basa en imágenes y sonidos. Poco a poco se van universalizando la estructura narrativa y el estilo retórico de los telediarios.

Vivimos en una crisis de inteligibilidad porque hay paradigmas que han cambiado: si te comunicas eres feliz y el mercado solo integra elementos rentables.

Las redes sociales son la principal fuente de información de la población más joven, pero también el medio de comunión que menos credibilidad genera.

“Las redes constituyen la nueva morfología de las sociedades. En otros tiempos, existieron otras formas de organización social en redes, pero el nuevo paradigma de las tecnologías de información proporciona la base para su expansión en toda la estructura social.

“Las redes interactivas crecen actualmente de manera exponencial, creando nuevas formas y canales de comunicación que cambian la rutina de las personas” (Castells, 2005:40).

Esto conlleva un gran riesgo, en primer lugar, porque son los propios medios de comunicación tradicionales los que recurren a la red para buscar información o temas sobre los qué informar, sin tener en cuenta que existe un alto riesgo de que esa información sea errónea, malintencionada o creada para su viralización.

Según un estudio realizado por la consultora Cision, en la que se entrevistaron a 3.000 periodistas de 11 países, un 97% admitía emplear las redes sociales como fuente de información. Además, un 27% dedica dos horas diarias a consultar noticias en Facebook y Twitter, principalmente.

Toda investigación sobre el rol de las redes en la contemporaneidad y el desarrollo de relaciones entre personas, grupos, comunidades y organizaciones en la web tiene que ser sostenida por la utilización de la obra fundacional de Manuel Castells, la trilogía La era de la información, como principal referencia bibliográfica sobre redes, complementada por otra obra del autor, Comunicación y Poder (2009).

Castells defiende que estar en redes es parte de la morfología de la Sociedad de la Información. Su definición de redes se puede aplicar a cualquier conjunto de nodos interconectados.

Hablar de las redes sociales es la moda de estar interactuando socialmente. ¿Qué hace un periodista en una selva de datos falsos como las redes sociales? Básicamente, lo que siempre debe hacer un profesional: verificar sus fuentes y la información que va a difundir.

Este ejercicio se ha convertido en una urgencia aún mayor ahora que sabemos la cantidad de datos manipulados que nos llegan cada día, de imágenes que no corresponden con lo que parecen mostrar, de alertas por Twitter que no lo son. Qué fácil es meter las extremidades en redes sociales, cuánto sufre la credibilidad de un medio o de un periodista cuando esto sucede.

Entramos en una nueva era de información virtual donde son los media los que influyen sobre la información, originándose fenómenos como el mimetismo mediático (cuando un medio da importancia a un tema y los demás medios le siguen, formándose algo parecido a una bola de nieve).

La información se convierte además en un mero espectáculo, donde lo que importa es buscar la emoción de la audiencia (hiper-emoción), con lo que esta información pasa a ser aceptada inmediatamente como verdadera.

Todo esto ha provocado un cambio de los principios básicos del periodismo. La información se basa ahora en la ideología del directo y en la importancia de las imágenes, tanto que algo existe si se tienen imágenes sobre ello, y no existe si no podemos mostrarlo de esta manera.

La información pierde por tanto en descripción, contextualización, explicación, esto afecta seriamente a la prensa escrita, que no puede competir con la instantaneidad del directo, algo que sólo pueden ofrecer la radio y la televisión.

También se da el fenómeno de que una noticia se convierte en verdadera solamente con el hecho de que sea repetida en los media, ya no es necesario que la información sea contrastada y comprobada su veracidad en fuentes fiables y objetivas.

Ese es el panorama del quehacer donde las redes sociales sean convertido en medios y periodistas, la fuente dominante del discurso informativo, la regla clásica del periodismo es la duda ahora no lo hacemos solo repetimos lo que por ahí se dice, al menos enseñemos a dudar a nuestro público; ¿usted, qué dice?

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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