El joven que hace vibrar los inertes muros con su arte

Luis Enrique Guadamuz, el graffitero que anima las paredes y muros. María Elsa Molina / NM

María Elsa Molina

Colaboradora de Nuevas Miradas

 Imaginar y a la vez adaptar una pieza y dejar un sello personal es una de las principales peculiaridades que reflejan los muros ilustrados por el grafitero Luis Enrique Guadamuz.

Decorar el interior y exterior de los espacios grises, simples, toscos y broncos es su tarea, sin embargo, quién está detrás de la pieza artística es hasta a veces desconocido, mientras el espectador solo ve la silueta de un hombre con ropa manchada por rastros de pintura, auriculares en sus oídos, agitando una lata de spray.

Pasa inadvertido como si se tratara de Gasparín o un Luis Enrique Guadamuz, un artista del grafiti que empezó desde los 15 años en este arte abstracto.

Luis Enrique Guadamuz. María Elsa Molina / NM

No ha sido fácil

Entre sus camaradas es conocido como “Dark”, aunque el graffiti es su estilo de vida, su camino ha estado lleno de retos, de pruebas y de hasta de miradas, comentarios cargados de estereotipos.

Cuando inició, dice no haberse sentido apoyado por sus padres porque pensaban que era un vago, que se refugiaba en las drogas y eso lo entristeció, quería que lo apoyaran en lo que le gustaba hacer, sin embargo, decidió que no era tan grave y se enfocó en el grafiti y con el tiempo ha demostrado –a sus 31 años– que se equivocaron y hoy sigue sus instintos creyendo en sí mismo.

Los flamingos, otra obra de Guadamuz. Cortesía / NM.

Un estilo de vida

“El grafiti para mí es un estilo de vida, es todo lo que yo conozco, y no puedo vivir sin él, es esa sensación de que no puedes dejar de pintar, aunque no es muy aceptado por la sociedad, es como terapia”, expresa Luis Enrique Guadamuz, “Dark” mientras se concentra en su más reciente dibujo.

Los escenarios son improvisados, van desde paredes de casas a las que pide permiso para poder pintar, muros de parques y cauces, donde se inspira y libera, aunque no falta más de algún comentario de incredulidad o de estigma como “cuánto te fumaste o que te tiraste”, pero son comentarios a los cuales se ha acostumbrado, narra entre risas y les responde, “me tiré dos rayas” pero esto no hace mella ni lo desconcentra de su objetivo.

El bombero, graffiti de Luis Enrique Guadamuz. María Elsa Molina / NM

Arte que libera

“El grafiti es un arte menospreciado, más en nuestro país, yo veo este mundo como la oportunidad de liberar mis emociones, de expresar lo que siento, me aleja de los malos pensamientos, no lo hago para sacar dinero, porque creo que me sentiría preso y no sería libre creando, aunque si hago trabajos donde me buscan, pero donde puedo dejar impregnado mi estilo”, enfatiza, el artista.

Su música favorita es el Hip-hop y el Rap especialmente de España, hace dibujos de origami desde niño, le encanta ver películas de ciencia ficción, y desea viajar fuera del país a probar suerte donde hay mayores espacios para este arte. Ha tenido discípulos mujeres y a otros que han incursionado en este mundo compartiendo sus técnicas.

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2 comentarios sobre «El joven que hace vibrar los inertes muros con su arte»

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