Medios de comunicación, entre la avalancha de información y su papel formador con nuevas pedagogías

Imagen de Semana.com / NM

 

Para los que aman a la educación formal y odian la educación no formal o a la inversa. “Ámame u ódiame están ambas a mi favor. Si tu me amas, yo siempre estaré en tu corazón. Si tú me odias, yo siempre estaré en tu mente”.

William Shakespeare

Julio César Guerrero Dias

La educación formal y no formal necesitan, con urgencia, estar en armonía para que los procesos de aprendizajes sean más significativos y proveer a los futuros profesionales de un conocimiento integral donde el esquema formal de la educación sea equilibrado con los procesos de aprendizaje no formal, hay que ir modificando y utilizar a los medios como un aliado con un fin común, proveer conocimientos habilidades y valores.

Los medios de comunicación pueden, de manera directa, contribuir a que las personas vayan construyendo su auto aprendizaje a partir de los referentes desarrollados en cada discurso informativo.

Desde esta perspectiva tenemos que considerar a los medios de comunicación como un recurso de carácter pedagógico y didáctico en la adquisición de nuevos conocimientos que conduzcan al ciudadano a darle un valor de uso y las tomas de decisiones de su vida cotidiana tomando como base los aprendizajes adquiridos a través de los medios de comunicación.

Por otro lado, debemos de mirar que  no sólo al estudiante que es parte del sistema educativo formal y que necesita de una formación continua, sino también las  otras personas que estudian de manera autodidacta y que uno sus referentes de la apropiación del  conocimiento y de aprendizajes de habilidades son los medios, en un mundo donde el mercado nos ha convertido en cliente y que cada día lo acelerado de la actividad cotidiana desde los diferentes formas de comunicación se requiere mayor compromiso con la sociedad desde las prácticas comunicacionales.

Estamos hablando del apoyo mutuo que pueden generar los medios masivos de comunicación a una sociedad cada día más confundida por la avalancha de información sin trascendencia que estos mismos medios producen.

Quizás la pregunta que siempre se deberá tomar en consideración desde los productores de comunicación es ¿qué tipo de representaciones es la que nos brindan los medios todos los días? ¿cómo le vamos a presentar a nuestras audiencias esas representaciones? ¿lo que les gusta o lo que necesitan? o ¿una mezcla de ambas?

¿Cuál es el soporte de estos discursos informativos la estructura o el contenido? ¿cuál es el objetivo de lo que representamos? ¿cómo involucrar a la educación formal en estos procesos de construcción del conocimiento? Por eso no podemos dejar al margen la contribución que pueden generar los medios de comunicación ya que estos se han convertido en un recurso omnipresente en el quehacer de las personas en sus prácticas del día a día.

Y señalo todo esto debido a que hoy los medios es el aula sin muro, y donde el comunicador y periodista se convierte en el maestro para la sociedad, por lo tanto, también se le exige que sus productos sean referentes para ser agentes de cambios para los sujetos sociales.

Se trata de un proceso de aprendizaje la simbiosis entre lo formal que es la academia, y lo no formal que son ahora todos los productores de conocimientos, y que convergen en un mismo punto producir y generar conocimiento, y que la sociedad les dé un valor de uso. 

Las TIC, son un valioso recurso de “apoyo” a las actividades docentes, pues la solución no está ni en los teclados, ni aún en la red, sino en la motivación docente y en la formulación de políticas educativas integrales que atiendan las necesidades de la educación para el siglo XXI, por ello, se pretende desarrollar una propuesta de formación que aporte a mejorar la calidad de la educación a través de las TIC, que permita “devolver a los maestros el orgullo de serlo, y a la escuela su capacidad de formar ciudadanos, constituye hoy uno de los desafíos más decisivos que atraviesa la democracia en nuestras sociedades”. (Bacher, 2009).

Hoy en día el mundo requiere mejores docentes para responder a la demanda que la era de la información exige a la sociedad y a la educación en particular.

En este escenario se plantea la necesidad creciente de que los docentes, estén en condiciones de aprovechar los diferentes recursos tecnológicos para incorporarlos en forma efectiva en su práctica docente y desarrollo profesional (Centro de Educación y Tecnología del Ministerio de Educación de Chile, 2008), para manejar un mejor desempeño y competencia que entendida por Saravia (2008), es aquella que “… supera a inteligencia por cuanto no se limita a funciones y rendimiento mental de análisis e integración de información y vinculación con la realidad”, competencia implica conocimientos, habilidades, actitudes y destrezas.

Debido a la necesidad que tiene la educación formal y no formal para complementarse e ir formando a través de un proceso a un profesional acorde con la exigencia del ámbito social, político, económico es así que hoy más que antes en todas sus modalidades y niveles toda la educación ha estado en un proceso de cambios y reformas en sus currículos, cambiante, flexible y en concordancia con los procesos de cambios que la sociedad necesita.

“Los currículos educativos en muchos países están teniendo cada vez más en cuenta la educación mediática y la incorporan como uno de los objetivos competenciales claves en las reformas educativas de los últimos años. Esto hace que se desarrollen programas específicos de educación en medios, se cambian estrategias pedagógicas, se pongan en marcha nuevos sistemas de evaluación de esas competencias” (Varis, Pérez; 2012; 79) estas nuevas estrategias de aprendizajes desde las prácticas educativas formales el docente debe jugar un papel ahora distinto al de antes, lejos del papel de transmisor de conocimiento.

Los nuevos tiempos mediáticos requieren la figura que de mero transmisor de saberes se convierta en formulador de problemas, provocador de interrogantes, coordinador de equipos de trabajos, sistematizador de experiencias, plantear casos reales, aprender a compartir experiencias, la tolerancia, el respeto a las ideas, todo estos facilita un diálogo permanente y un aprendizaje propio del educando.

Es por eso que hoy el educador debe de manera obligada a conocer, interpretar y comprender cual son los fenómenos de carácter social, políticos, económicos y de otra naturaleza que están aconteciendo en el plano local, regional y mundial, porque cada una de estas situaciones inciden de manera directa o indirecta con nuestro país.

No podemos continuar pensando que lo que lo que sucede en otros escenarios no nos interesa, por lo tanto, el docente de hoy debe de tener un alto grado de implicación, tanto desde la práctica educativa formal como en la no formal, interrelacionando los conocimientos en los salones de clase, vinculando los adquiridos desde los medios de comunicación, esto es lo que le da sentido a una educación para la realidad, y que se le puede dar un valor útil en el proceso de aprendizaje.

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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