¿Cómo convivir con tolerancia en una sociedad polarizada?

“Una sociedad no vive sin utopías, es decir, sin un sueño de dignidad, de respeto a la vida y de convivencia pacífica entre las personas y pueblos. Si no tenemos utopías nos empantanamos en los intereses individuales y grupales y perdemos el sentido del bien vivir en común”.                                      

                                                                                                       Leonardo Boff.

 

Julio César Guerrero Dias

Aprender a convivir es el reto que a través de la historia ha tenido la sociedad, la actual no escapa a eso, los conflictos sociales cada día se suman en los diferentes escenarios, fórmulas no hay ni leyes que regulen la no confrontación, es la misma sociedad en busca de alternativas para la convivencia social.

Desde que los conflictos sociales se han agudizado y han desembocado en una espiral de violencia incontrolable y donde la polarización social cada día es insoportable, donde el que piensa diferente al otro se convierte en un enemigo, y esto es lo que provoca fisuras en todos los estamentos sociales.

Se ha venido trabajando en los que unos llaman, pedagogía del perdón y reconciliación otros la denominan pedagogía ciudadana, independientemente como se le llame lo que se busca es bajar un poco la temperatura social y crear un espacio para convivencia, aprender a convivir, esa tarea es la más difícil para todos. 

La convivencia social se tiene que ir construyendo a partir de los procesos educativos en todos sus escenarios es así que la pedagogía ciudadana para la convivencia y el conflicto social debe ser, desde esta perspectiva, un saber sobre la construcción de posibilidades a partir de incertidumbres, por que son las dudas las que abren espacios para pensar y entrar en un proceso reflexivo de carácter social, y ubicar los diferentes conflictos con diferentes miradas, no actuar desde una perspectiva intuitiva sino más bien razonada.

Lo esencial es el saber-hacer en la constitución plural de sujetos, es decir en el ser humano en la elaboración de acuerdos producidos en conversaciones cada vez más integradoras.

Ir desarrollando el talento y el talante de que la mejor educación es aquella que amplía las libertades, forma para la autonomía, hace emerger un pensamiento crítico y hacer del enseñar y aprender un diálogo creativo.

De emociones y razones, de intuiciones y argumentos, de palabras y silencios, de frustraciones y esperanzas, de resistencias y afirmaciones, si el ser humano asume cada uno de estos aspectos, las relaciones sociales y la convivencia misma sería de una manera diferente, sin perder todos sus derechos que tiene como ciudadano.   

Por educación social pueden entenderse dos cosas: la socialización del individuo o la atención a las necesidades educativas sociales y humanas.

Veamos un caso para que lo interpretemos desde la socialización del individuo: La División de Salud de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, publicó en 1993 un documento que contiene importantes directrices para el desarrollo e implementación de lo que ellos denominaron programas en “Habilidades para vivir”, donde se definen como aptitudes necesarias para tener un comportamiento adecuado y positivo que permita enfrentar eficazmente las exigencias y los retos de la vida diaria para una sana convivencia.

Capacidad de tomar decisiones: nos ayuda a manejar constructivamente las decisiones respecto a nuestras vidas, decidir es un acto complejo no es fácil decidir se tiene que considerar varios aspectos los más razonables posibles para esperar un resultado efectivo y aun así no siempre se logra.

Habilidad para resolver problemas: nos permite enfrentar de forma constructiva los problemas de nuestras vidas, parte del problema social pasa por el sistema político que atraviesa una sociedad. Para Morín “la democracia no puede definirse de manera simple. La soberanía del pueblo ciudadano comprende al mismo tiempo la autolimitación de esta soberanía por la obediencia a las leyes y el traspaso de la soberanía a los elegidos”.

También “la democracia comprende al mismo tiempo la autolimitación del poder estatal por la separación de los poderes, la garantía de los derechos individuales y la protección de la vida privada, necesita del consenso de las mayorías de los ciudadanos y el respeto de las reglas democráticas” cuando esto se violenta o no se respeta la convivencia social se vuelve más difícil poder acercarse a ella.

Otro aspecto que hay que considerar es el pensamiento creativo: contribuye en la toma de decisiones y en la resolución de problemas, como podemos comprender el pensamiento o la idea creativa a partir de qué, de nuevas estrategias de comportamiento, de nuevas formas de organización de acciones innovadoras que vayan en función de construir una sociedad diferente.

También se habla en la pedagogía ciudadana poner en práctica el pensamiento crítico: habilidad para analizar información y experiencias de manera objetiva, estos dos aspectos son los que en la mayoría de los ciudadanos por sus niveles educativos, les cuesta comprender los diferentes fenómenos sociales políticos y económico que suceden en su entorno, analizar información y más en la actualidad donde la avalancha de discursos informativos se presentan por todos lados su complejidad se vuelve difícil para el análisis.   

Otro elemento a considerarse es la comunicación efectiva: capacidad de expresarnos, tanto en forma verbal como no verbal y de manera apropiada con nuestra cultura y las situaciones que se nos presentan, el respeto a las ideas es la clave, respetar las ideas de los otros no es compartirla, si no el derecho que tiene esa persona para pensar diferente, y por la tanto no será motivo de una ruptura social.   

Habilidad para las relaciones interpersonales: nos ayuda a relacionarnos en forma positiva con las personas con quienes interactuamos, la pedagogía ciudadana nos acerca un poco a la búsqueda de la armonía social para la convivencia social, iniciar y mantener relaciones amistosas son importantes para nuestro bienestar mental y social.

Conocimiento de sí mismo: reconocimiento de nosotros mismos, de nuestro carácter y debilidades, gustos y disgustos, como persona uno de estar claro cuáles son sus fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades esto permite a la persona buscar alternativas para superar, y lograr contribuir a la convivencia social. 

Capacidad de establecer empatía. Capacidad de imaginar cómo es la vida para otra persona aún en una situación con la que no estamos familiarizados.  

Habilidad para manejar las tensiones: nos ayuda a reconocer las fuentes de estrés y sus efectos en nuestras vidas. La combinación del conocimiento, habilidades existentes o recientemente adquiridas, actitudes positivas y valores nuevos o reforzados, pueden promover un comportamiento sano.

Las habilidades para vivir nos permiten convertir el conocimiento, lo que sabemos y las actitudes y valores, – lo que pensamos/sentimos/creemos – en habilidades reales; es decir, el “qué hacer y cómo hacerlo” Para Morín, la convivencia desde la tolerancia es todo un reto que se debe mirar desde este mundo globalizado como un compromiso de toda la humanidad.

Morín “La verdadera tolerancia no es indiferente a las ideas o escepticismos generalizados; ésta supone una convicción, una fe, una elección ética y al mismo tiempo la aceptación de la expresión de las ideas, convicciones, elecciones contrarias a las nuestras. La tolerancia supone un sufrimiento al soportar la expresión de ideas negativas o, según nosotros nefastas, y una voluntad de asumir este sufrimiento.

La tolerancia vale, claro está, para las ideas, no para los insultos, agresiones o actos homicidas. Debemos ligar la ética de la comprensión entre las personas con la ética de la era planetaria que no cesa de mundializar la comprensión.

La única y verdadera mundialización que estaría al servicio del género humano es la de la comprensión, de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad”

Nos queda la reflexión, como profesionales ¿que estamos haciendo? ¿Cómo familia? y ¿la educación? será solo esperanzas, ilusiones y sueños para la búsqueda de una sociedad en armonía, es posible una pedagogía de perdón o ciudadana o usted póngale el nombre que desee, lo más importante es colaborar socialmente para lograr la convivencia social.

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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