Una soñada convivencia no nos obligaba a bajar la cabeza ante el poder del otro

Gráfico tomado de Veritas online

 “Si existe algún conflicto entre el mundo natural y el moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar la razón.”
Henri-Frédéric Amiel

Julio César Guerrero Dias

La mejor manera de reducir la disonancia o confrontación social es la búsqueda de aprender a convivir, a través del respeto a las ideas, la tolerancia y el respeto a los derechos individuales. 

La sociedad planetaria del momento está pasando por una crisis de valores que está determinando el funcionamiento social, donde todos los componentes interactúan más por intuición que por la razón.

Los problemas, conflictos y crisis sociales están determinados por sus raíces históricas de carácter social, política y económica donde el que piensa que es más que el otro es el que orienta, dirige y hasta trata que los otros hagan lo que piensa él, o el grupo de poder.

Los valores sociales son producto de un trabajo permanente en todos los niveles de la sociedad, pasando primeramente por la familia como la organización primaria, para fomentar las bases de los valores sociales, después por la educación en todos sus niveles, las instituciones públicas y privadas, las diferentes corrientes religiosas, los medios de comunicación y todo el entorno social.

Nos encontramos en una sociedad donde los valores sociales, el respeto a los derechos individuales cada día se van cercenando producto de intereses mezquinos de los que ostentan el poder, la pugna por la conquista del poder.

Cada día es el interés de personas en el plano individual, de las organizaciones de la sociedad civil, de los partidos políticos, es así que la gran mayoría de la gente cada día se desesperanza y ahora no cree en nadie, ni de los que están ni de los que pueden venir porque la historia ha sido la misma.

Por eso muchas sociedades de otros países han buscado alternativas para reducir la carga de confrontación social que existe en América Latina.

Uno de los países que ha venido trabajando esta temática de los valores sociales, de respeto, de tolerancia de buscar la unidad dentro de la diversidad ha sido Colombia a raíz de los conflictos armados que a lo largo de más de medio siglo los ha sometido a la violencia.

Han creado programas en la educación y en la sociedad civil lo que han llamado la pedagogía del perdón y reconciliación, porque también estos términos se han malentendido.

El perdón y la reconciliación no significa olvidemos lo que ha pasado y aquí no ha pasado nada no se trata de eso, si no de buscar opciones de aprender a convivir; una sociedad sin convivencia es una sociedad fracasada llena de odio y de venganza y esas actitudes no favorece a nadie, por eso es que ahora la palabra ética retoma un valor fundamental en la sociedad.

Desde hace ya algunos años, la ética ha vuelto a retomar una fuerza que pretendidamente había perdido. ¿La razón? Parece que hay muchos motivos que han causado que la ética renaciera de sus cenizas.

De entre las razones que pueden explicar esto pueden constarse las dos siguientes: la primera, es que la ética no puede estar separada de la vida humana, de la vida concreta, necesitamos pensar y/o reflexionar sobre nuestras acciones y sobre sus repercusiones.

La segunda, es que hoy nos encontramos en una sociedad que cada vez tiene más poder sobre la vida de los otros, una decisión individual puede abarcar las vidas de muchos seres humanos, muchos más que en el pasado.

Según Capella (2008), la ética social o pública trata de las acciones de un ser humano, cuyos efectos directos recaen sobre la propiedad ajena. Abarca las normas de comportamiento en convivencia, frente a los demás. En tal sentido, la ética social permite toda relación beneficiosa para las partes, prohíbe toda relación perjudicial para al menos una parte, y solamente obliga al cumplimiento de los contratos libremente pactados.

Un ser humano puede participar o no en una relación libremente, de acuerdo con su voluntad, respetada, o coaccionado.

Así mismo, infiere que una persona se relaciona o se abstiene de hacerlo voluntariamente cuando percibe un beneficio en su decisión. Si una persona es forzada a relacionarse o se le impide violentamente una relación, necesariamente sufre una pérdida, ya que lo que haría voluntariamente es lo contrario de lo que se ve obligada a hacer. Sólo en una relación voluntaria todos los participantes resultan beneficiados y ninguno resulta perjudicado.

En toda relación violenta al menos una parte resulta perjudicada. No obstante, en una situación binaria, la víctima es perjudicada por la agresión del criminal. A diferencias, de una situación ternaria, una tercera persona puede perjudicar a otras dos forzando o impidiendo una relación contra la voluntad de ambas partes.

Hegel (2007), destaca que la ética en nuestra vida se divide en tres partes: la familia que es lo que nos inculcan, la sociedad que es la que nos juzga e impone reglas y el estado que quien aplica esas reglas si es que se violan o los actos son fuera del contexto.

En este orden de ideas, el sujeto de la ética es el ser humano y, en efecto, la sociedad. La ética es, ante todo, el deber individual en una estructura compuesta o pública. En este sentido, la eticidad tiene una doble representación: individual y social.

La propiedad fundamental de la conducta ética es estar en función del colectivo, en virtud de ello, la ética se expresa en acciones individuales y grupales que almacenan correspondencia con las costumbres, reglas y valores de un grupo social.

Nos encontramos que el problema de la ética social, no es de carácter semántico la ética tiene sus principios que rigen el comportamiento social en este sentido comparto lo que señala Hegel cuando afirma que la familia es el primer estadio de juego de los individuos donde se ponen a prueba las normas sociales de conducta de actitud del ejercicio de la razón, es fomentarle el bien vivir, pero no bajando la cabeza y aceptar todo.

Por otro lado, no podemos dejar fuera que otro componente son las normas que nos orienta la sociedad que de alguna manera las debemos de respetar nos guste a no, al final la sociedad es el gran tribunal que juzga nuestro comportamiento social.

Por último, están las normas legales a través del marco jurídico que nos impone el estado mediante la aplicación de leyes que es la que determina lo aceptable e inaceptable del individuo.

En una sociedad muy polarizada como la nuestra el tema de la ética social al menos tenemos que pensarla, cuanto nos puede ayudar a reducir la confrontación social y convertirnos cada uno en un mediador social y buscar el entendimiento.

Lo más importante es que toda la sociedad se mire beneficiada y convertir la armonía social en un bien común, piense que podemos hacer para aprender a convivir.

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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