La Patria de mi adolescencia

Foto de Humberto Castilla / NM

Dolores Siles

Jinotegana

Somos colores, somos formas, somos multiétnicos, amamos nuestro país sobre todas las cosas, mantenemos una fe inquebrantable aunque a veces decaemos, nos cobijamos de azul y blanco orgullosos de haber nacido en ese pedacito de cielo llamado Nicaragua.
Recuerdo que hace muchos años cuando en algún momento caminaba sobre la acera de la catedral San Juan de Jinotega, por la esquina del Banco Nacional o la esquina del Parque Central, apareció un guardia, como despectivamente le llamábamos, acompañado de su trompeta al momento de izar la bandera.

Ese instante era sagrado, debíamos detenernos inmediatamente en señal de respeto extremo a nuestros símbolos patrios, mi tía, muy nacionalista y respetuosa de los símbolos y las leyes, me decía que si no mostraba ese respeto me detenían y me llevarían a la cárcel.

Creo que si estuviese viva, sentiría traicionados sus humildes conocimientos, hoy día escuchan las notas de nuestro himno y no se quitan las gorras o sombreros, hablan entre sí, caminan, se ríen, hablan malas palabras, es más, algunos ni lo cantan, creo que la tradición de izar la bandera cada día, ya caducó, perdón si estoy equivocada.
Probablemente no, hoy día si cantas el Himno Nacional, hay 700 oficiales vigilando pendientes a lo que suceda después.
Y yo, muy orgullosa de haber nacido en la tierra de Darío, de José de la Cruz Mena, de Ernesto Cardenal, y también de Alexis Argüello o Denis Martínez.

De los hermanos Mejía Godoy, en algún momento criticados, condenados, equivocados o acertados, característica propia: carecemos de tolerancia, no podemos entender que un día nos equivocamos y que también un día podemos rectificar, dicen que rectificar es de sabios, esa piedra en el zapato no nos permite avanzar.
Arriba Nicaragua! Siempre tendrás hijos que te amen!

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!