Islas Comalito, leyendas y vida de pescadores en el centro del lago de Apanás

Luis Armando Iglesias

Colaborador de Nuevas Miradas

A solo ocho kilómetros de la ciudad de Jinotega, el lago de Apanás sorprende con sus paisajes y formas espectaculares.

Esta vez conocí la isla El Comalito 3, con una extensión aproximada de 1.5 manzanas. Es la más grande y alta de las tres islas llamadas comalitos y ubicadas en la comunidad de Santa Clara.
En estación seca, El Comalito 1 y 2 se convierten en unas lomitas, el 2 con un exuberante árbol de matapalo.
El Comalito 3, aún en verano conserva su topografía de isla. Aquí me atendieron los hermanos Javier y Luis Altamirano, y el joven Elian González, miembros de la Cooperativa El Conejo, afiliada desde hace más de 15 años a la ruta turística de Apanás. Javier me contó que ha recibido unos 150 talleres de turismo.

Una isla sin luz

La isla posee infraestructura rústica, es como hacer campamento, no posee energía eléctrica. Estas condiciones le dan ese plus que busca un turista para alejarse de la ciudad y convivir con la naturaleza en muchas facetas.
Mi experiencia comenzó con un rico almuerzo de pescado frito, a la par de las conversaciones de rigor que preceden a la forja de toda amistad.

Por la tarde un tour en kayak hacia una orilla de la isla de El Alemán, donde hay un promontorio de piedras y pequeñas grietas, tiene un largo de unos 100 metros, ideal para estudios geológicos. El agua mansa y como detenida, en este lugar asemejan una laguna dentro del lago, tibia el agua me invitó a disfrutarla con la presencia del vuelo de garzas y observando el horizonte hacia donde se extiende Apanás.
A las 6 de la tarde cené otro rico pescado, el cual tenía un sabor adicional para chuparse los dedos, pregunté por ese sabor y me dijeron que fue cocinado con manteca de chancho.

Luis Armando Iglesias Gutiérrez en la isla Comalito 3 / Cortesía

Luciérnagas que tejen la noche

Entrando la noche y ya en completa oscuridad pude ver un manto flotando con lucecillas intermitentes; !Cuántos años de no apreciar las luciérnagas tejiendo la noche de silencio y buscando al niño de mi interior¡
Ya la noche trajo un friíto que invitaba a tomar unos tragos, y alumbrados por el fogón de piedras, salieron las anécdotas personales, y también filosóficas sobre muchos temas que con frecuencia Luis Alberto decía; !Algo está pasando¡, en referencia a los ovnis, apariciones y adelantos espectaculares del ser humano. Luego una que otra leyenda. Gocé con la anécdota contada por Javier, sólo les diré el título: «Esta pesca es para el asilo de ancianos».

Pescando por la noche

A las 10 de la noche llegaron dos pescadores vecinos de allí a tirar su chinchorro, una hora después unos 70 pescados los regocijaron. Me acerqué para mirar, y al acercarme y ver la buena pesca, les dije con confianza: Ala, ¿y no regalan? Se rieron, dijeron que sí. Sacaban de la red a los más grandes y a los de tamaño como de dedo pulgar, los regresaban al agua. Opté por apoyarlos en la labor de salvamento como principiante ambientalista en acción.
Volví a la mesa con Javier, Luis y Elián, la plática estaba en lo fino cuando los pescadores suertudos ofrecieron freir pescado, y a las 11 de la noche chupándome nuevamente los dedos.
He escrito una leyenda, la cual anexaré en mi libro inédito de leyendas, esta se llamará « La leyenda de los tres comales».
Al día siguiente me levanté a las 6 de la mañana; Luis y Javier ya en la faena, el Sol se anunciaba esplendoroso como para quedarse un día más.
Ya a las 7 un raid de mi amigo Ariosto González; a las 8 ya estaba en mi negocio, cargado de energía y nuevas emociones.
Cuando se les antoje experimentar como seres humanos sin los avatares de la vida moderna, allí está la isla C3.

Pueden comunicarse por Facebook conmigo o al Facebook de la Cooperativa El Conejo.

Una solitaria garza en el lago de Apanás / Cortesía

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!