Murió la niña de los ojos de Danilo Aguirre

Tomado del muro de Félix Aguirre

El Nuevo Diario fue fundado bajo los cimientos de un proyecto social que en los años se convirtió en una institución de referencia inequívoca hacia los intereses de las clases menos favorecidas por la justicia.

Fue la voz, el pensamiento y grito popular por la equidad en todos los sentidos. Fue el paradigma de la verdad y férreo defensor ante el atropello del poder político y económico.

El Nuevo Diario -analógicamente- fue el hijo que mi padre dio a luz desde sus pensamientos, desde su corazón, desde lo más profundo de su ser.

Hoy murió, pero será recordado no tanto por todo lo que hizo sino por el gran padre que tuvo.

Ya El Nuevo Diario venía agonizando desde aquella puñalada pusilánime y servil que por “30 monedas de plata” traicionaron el sueño de sus fundadores y la esperanza de miles de lectores.

Descanse en paz El Nuevo Diario, porque mi padre esté donde esté llora la pérdida de otro hijo.

 

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