María López Vigil dedica premio a los asesinados, perseguidos y exiliados de la revolución de abril

Momentos en que le hacen entrega del premio Cervantes a la escritora María López Vigil

 

Nuevas Miradas

La destacada intelectual nicaragüense, María López Vigil pronunció un particular discurso al recibir el premio Cervantes Chico Iberoamericano. Por la estima a María y la calidad de sus palabras, Nuevas Miradas lo reproduce textualmente.

De un lugar de las Américas de cuyo nombre sí quiero acordarme vengo hoy, Nicaragua.

Me han premiado porque en mis cuentos las niñas y los niños de Nicaragua vieron por primera vez por escrito las palabras y las frases, los dichos, que han escuchado desde chiquitos en sus casas, en la calle, de boca de sus abuelas…

He tenido una docena de hijos de papel. A todos, desde el primero, “Un güegüe me contó”, hasta el último, “La guía del pipián”, los he llenado de las palabras de la rica riquísima lengua nicaragüense.

Cuando las palabras viajan de un país a otro se enamoran de otras palabras, se unen, y nacen nuevas. 

Algunas viven más que otras. De la lengua española, la rica lengua de Cervantes, nos quedaron muchas palabras en Nicaragua. Por ejemplo, un chavalo nica y enamorado de hoy, le hablaría así a su novia de Jinotega…

Desde endenantes que te vide te quiero y agora cuantimás te veo más, te quiero.  

Eso ustedes lo entienden bien, porque es castellano antiguo… pero si yo les dijera

Para llegar hoy hasta aquí aliñé mis maritates en una pipilacha y no sé si habrán llegado… seguramente no sabrían qué les dije…

Y si Cervantes le preguntara a un nica qué es lo que come, el nica le diría:

Los tres tiempos, gallopinto. En el desayuno güirila o perrereque con café, en el almuerzo de bastimento guineo y en la noche apenitas una cosa de horno y un atol.

Y si Cervantes dijera que la vida no es fácil, un nica le daría la razón y le diría…

Correcto, don Miguel, hay mucho improsulto que piensa que ¡la vida es moronga en las tapas de un perro!

¿Y cómo se dice cuando un chavalo como ustedes está triste…?

Ése está achicopalado, con punto de cabanga, todo achumicado…

Hoy yo no estoy triste. Estoy alegre, alegrísima, ayúdenme a decir alegre. Por el premio que reciben los libros con los que me metí a la aventura de escribir con las palabras de la brillante lengua nicaragüense. Fue una quijotada… Y a todo Quijote le hace falta un Sancho Panza… y ése fue mi hermano Nivio, que me advirtió que no basta la lengua, que sin colores esos libros no llegarían muy largo…Él los ha ilustrado todos, para él es también este premio… Por ahí anda él y para él pido un aplauso.

Hoy dedicamos este premio a Nicaragua. A sus niñas y a sus niños. Y mucho más especialmente a quienes, hoy ya profesionales, leyeron estos libros y tuvieron que huir de nuestro país y hoy están en el exilio. Se lo dedicamos a quienes los leyeron y fueron asesinados por la dictadura en el estallido ciudadano de abril reclamando una patria libre para vivir. Y se lo dedicamos a quienes están naciendo y creciendo y un día los leerán.

Mi sueño de Quijote, el sueño de mi hermano Nivio, mi escudero Sancho, es que estos cuentos inspiren a los niños y a las niñas de mi país a sentir el orgullo de ser nicaragüenses y a correr la aventura de construir una Nicaragua libre. Una Nicaragua justa, digna y feliz. Una Nicaragua azul y blanco. La que nos merecemos.

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