Catástrofe nicaragüense debe conducir a cambios

Sergio Simpson

Sin ira ni rencores y observando alejados de pasiones sesgadas, podríamos iniciar un proceso de sanación y creación del nuevo nicaragüense. Las contradicciones sangrientas deben llegar a su fin. Demasiado sufrimiento. Quien no da el salto se queda troglodita.

Es insólito que por opinar contrario a la gobierna sufras presiones, recibas amenazas, te apresen, te asesinen. Brota la ojeriza cuando reciben críticas quienes se consideran infalibles, dueños de la verdad y el poder.

Ese terrible mal de la persona lo conduce al odio, la saña, y al más cruel pensamiento para aniquilar a quien osa contradecir aun con argumentos. Existe maldad en el ambiente porque una parte de seres humanos no ha dejado atrás la formación violenta.

Las evidencias de la represión gubernamental y la respuesta de los autoconvocados indican que el país, la sociedad se encuentra en crisis, con la mayoría de sus integrantes buscando aliento y sabiduría para crear un modelo de Estado justo, humano, coordinado por pensantes creadores del mañana.

Demasiadas ofensas orales y escritas, provenientes de quienes ostentan el poder político militar económico; ese léxico cimentador del viejo modelo al cual algunos se aferran con prácticas viciadas y bestiales.

El vocabulario soez debemos erradicar, aprender a construir una cultura de entendimiento para alcanzar paz. Se encuentra fracturado el interior de las personas anhelantes de un país con justicia y democracia.

Es casi imposible contener el llanto desgarrador y ahuyentar el desvelo, con tanta barbarie acaecida, a menos que seas insensible, o indiferente, o un entusiasta promotor de actos sangrientos. La sociedad nicaragüense emocionalmente afectada, y la mayoría en pobreza absoluta.

Transcurrir dos siglos para superar la etapa poscolonial es demasiado tiempo, sin embargo, ese es el nivel de evolución de la sociedad nicaragüense, crecida en el feudalismo, con tradiciones propias de la colonización, bien arraigadas.

Aun con todo, este proceso político social es un acto de rompimiento con la recurrente matanza, es de crecimiento conceptual, actuando cívicamente demanda derechos ciudadanos, ante las tropas gubernamentales que apalean, apresan, disparan gases y proyectiles.

La sociedad en evolución exige justicia, sin inquina; abolir gobierno militar; erradicar la impunidad de “los poderosos”; respeto de los derechos humanos; gozar paz interior y en el ambiente; trabajar y prosperar.

El avance en Nicaragua es irreversible, es la negación de la negación. Nada más deseo no sea lento y que pronto se instale un gobierno que inicie, por fin, la etapa democrática que tanto hemos deseado y ha costado miles de muertos, heridos, prisioneros.

Miércoles 23 octubre 2019

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