Movimientos sociales han despertado en América Latina para enfrentar la injusticia

Foto de Frank Cortés / NM

“Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.

Abraham Lincoln.

Julio César Guerrero Dias

Con todas estas demostraciones que nos han dado los movimientos sociales cada toma de decisión de parte de los que ostentan el poder, como dice el dicho popular, pongan su barba en remojo, los pueblos no son apáticos, ni bajan la cabeza, ni se conforman, ahora no le dan atol con el dedo, las explosiones sociales no se avisan, estallan.

Siempre hablar de política resulta un poco subjetivo porque son percepciones a partir de situaciones o circunstancia concretas a partir de estos aspectos nos podemos preguntar qué pasa, que ha pasado y que seguirá pasando con la política nuestra.

Como estamos y cuál es el rol de la sociedad para romper la práctica dominante de la política nuestra. Cuando nos referimos a política forzosamente tenemos que hablar de poder ya que los que hacen política, quienes son políticos siempre han pensado que ellos están sobre los otros y que es a partir de sus concepciones y acciones que se hace la política, “Desde que los hombres reflexionan sobre la política, han oscilado entre dos interpretaciones diametralmente opuestas”.

Para unos, la política es esencialmente una lucha, una contienda que permite asegurar a los individuos y a los grupos que detentan el poder su dominación sobre la sociedad, al mismo tiempo que la adquisición de las ventajas que se desprenden de ello.

Para otros, la política es un esfuerzo por hacer reinar el orden y la justicia, siendo la misión del poder asegurar el interés general y el bien común […]. Para los primeros, la política sirve para mantener los privilegios de una minoría sobre la mayoría. Para los segundos, es un medio de realizar la integración de todos los individuos en la comunidad y de crear la “ciudad perfecta” de la que hablaba Aristóteles.»

La otra concepción sobre la naturaleza del poder lo muestra como una relación entre gobernantes y gobernados, donde la noción de relación social se torna central ya que los asuntos humanos solo pueden ser explicados y comprendidos por referencia a las relaciones que se establecen entre los individuos que viven en sociedad.

El concepto de poder formulado por Max Weber podría ser considerado un ejemplo de esta concepción. Weber definió el poder como “… la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad” (1979, 43).

El Estado, los políticos, los partidos, los gobernantes y los movimientos sociales son los grandes protagonistas de una nueva ola del quehacer político.

América Latina está pasando por una situación donde las imposiciones desde el poder no las aceptan, los movimientos sociales han salido al paso para enfrentarlo, estos movimientos espontáneos, es a partir de las políticas que se dictan desde el poder oficial.

Si hacemos un mapeo sobre lo que está pasando en América Latina nos encontramos con un panorama lleno de conflictos hasta estallar en crisis.

Países que relativamente se pensaba, vivían en una gobernanza estable y que sus políticas y decisiones eran aceptadas por la sociedad hoy nos enteramos que no era cierto, eso que nos indica que las sociedades se cansan, se hartan de recibir lo mismo y cada día las dificultades para tener un vida digna se aleja.

Como ciudadano que le gusta estar informado me encuentro con situaciones que nos sorprende porque los movimientos sociales a partir de una situación que aparentemente no debería generar crisis hay una explosión social con ribetes violentos de enfrentamiento entre los órganos represivos y los ciudadanos.

¿Qué nos indica eso? que no es cierto que en la sociedad hay un conformismo ni apatía alrededor de determinada toma de decisiones desde el poder.

Observemos qué está sucediendo en Venezuela ya desde hace varios años, un país donde la imposición y el poder establecido son lo que marcan la permanencia del poder del gobierno, en Brasil donde los movimientos sociales han salido al paso protestando con todas las reformas que ha hecho el gobierno brasileño.

En Ecuador donde fueron aproximadamente doce días de enfrentamientos donde hubo muertos, heridos, encarcelados, medios de comunicación y programas informativos cerrados, periodistas presos, estado de emergencia en fin todo un caos a partir del decreto donde se le suspendía el subsidio al combustible.

Pareciera que eso no era justificación para crear una crisis de esa naturaleza, lo que hay que saber es que los estallidos sociales no es producto de una decisión determinada es producto de una acumulación de situaciones donde ya la gente no resiste, no tolera, rechaza se indigna y se enfrenta al poder, sin importarle cuales pueden ser los resultados o consecuencia.

Y qué decir de Chile de hoy, para muchos lo que está pasando en este país es sorprendente a asombrado a muchos donde se pensaba que era el país modelo en américa latina de la democracia, estabilidad social, política, económica y de respeto de los derechos humanos, de catalogarse como el país de la región que estaba en la frontera del primer mundo.

Entonces si es un país que con un crecimiento económico estable, donde el salario mínimo es el segundo más alto de la región, la educación la mejor en América Latina según expertos en educación, es evaluado como unos de los países menos corruptos de la región y entonces, por qué tanta rabia social o es que usted cree que todo lo que ocurre es producto de los 30 pesos que subieron al costo del metro.

Creo que no, la bomba social ya estaba lista solo faltaba quien encendiera la mecha y eso fue lo que paso, ahora los grandes vigilantes del poder del gobierno son los movimientos sociales, sin pretender convertirse en partidos políticos para sustituir a los gobiernos.

Cuando un movimiento social, pretende convertirse en una agrupación o partido político pierde la naturaleza de su función y se convierte en un partido más donde los intereses particulares están por encima del bienestar de la sociedad.

Me refiero a estos casos porque son los más evidentes del momento en América Latina y lo único que hacen los gobiernos para darle respuesta a estas peticiones que se generan producto del poder establecido es la represión, la muerte, la violación de los derechos humanos, la pérdida de la libertad de expresión, el encarcelamiento, la persecución y otras cosas más.

La coerción es una de las principales formas en que el poder es ejercido. Muchos arguyen que el poder siempre conlleva alguna cuota de coerción que habilita la institución de una relación de desigualdad social donde unos mandan y otros obedecen.

Pero ya se hizo notar que el poder es dinámico, por ende, la relación entre quienes mandan y quienes obedecen es situacional e históricamente cambiante.

Falta por hablar de otro concepto que está cercanamente relacionado con el poder que es la violencia. La violencia es un tema que se deriva de un exceso de poder. Mientras la coerción es la encarnación del poder la violencia es un excedente de éste, aunque la autoridad en cuanto tal no es un sinónimo de violencia y está muy lejos de serlo, es todavía cierto que la autoridad habilita una relación de poder y un exceso de poder genera violencia, eso es lo que estamos viviendo en muchos países.

Comparte:

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!