Ortega perdió la batalla exterior y parece ser que es al factor que más le teme después de las marchas

Nuevas Miradas

En la última entrega de la primera parte del informe preparado por Oscar René-Vargas, se analiza cómo los poderes fáticos externos han contribuido a presionar a la dictadura porque ésta no pasa el examen de democracia, respeto de los derechos humanos, derecho de movilización, de expresión y pensamiento de los nicaragüenses.

Los flancos de mayor presión han sido Estados Unidos y la Unión Europea, mientras las potencias como Rusia y China tienen otros intereses y embarcarán cartas por el régimen Ortega-Murillo. La correlación de fuerzas respecto del mundo es muy desfavorable para el orteguismo.

La Unión Europea ha estado presionando muy fuerte al régimen.Archivo / NM

Poderes fácticos externos

Oscar René-Vargas

Cuarta entrega de la primera parte

El régimen está aislado y con una mínima capacidad de maniobra a nivel de los poderes fácticos externos. Sin embargo, el régimen mantiene la represión interna, con la ilusión que en el mundo existe una saturación de los numerosos problemas políticos que cada día se hará más difícil mantener la atención sobre Nicaragua.

Ellos tienen la idea que la administración estadounidense enfrenta su propia crisis con el proceso de “impeachment” en contra de Trump o la Unión Europea con el tema de migración o el Brexit. Sin embargo, el tema nicaragüense sigue estando en la agenda política internacional.

Las sanciones internacionales son como las banderillas que le ponen al toro para desangrarlo, pero las banderillas no lo matan, solo lo debilitan.

El régimen se vuelve más sensible por la presión externa, pero solamente la acción interna le podrá dar el “jaque mate” político. El régimen Ortega-Murillo expulsó del país a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), al Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI), a la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas de Derechos Humanos (OACNUDH).

Quiere silencio total, impunidad y cero testigos. La Unión Europea, Estados Unidos, la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la mayoría de los gobiernos latinoamericanos han llamado en reiteradas ocasiones al régimen Ortega-Murillo a retomar el diálogo, al cese de la represión, al desarme de los paramilitares, a la liberación de los presos políticos y al adelanto de las elecciones.

El régimen no responde y se niega a retomar el diálogo. Todos los principales poderes fácticos externos (Estados Unidos, Unión Europea, Organización de Estados Americanos, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Vaticano) presionan con mayor intensidad para empujar la negociación para una salida o aterrizaje al suave a la crisis sociopolítica. Estados Unidos: La economía nicaragüense está muy ligada a Estados Unidos. De ese mercado dependen cuatro fuentes de ingresos fundamentales para su crecimiento: turismo, remesas, exportaciones e inversiones extranjeras directas. Además, Estados Unidos es el principal socio financiero del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), fuentes principales de recursos para que Nicaragua financie sus programas de inversión pública, así como la balanza de pagos.

Es el país que tiene más influencia en Nicaragua, la ley “Nica Act” es una demostración de su poder. Estados Unidos es principal mercado tanto para las exportaciones como las importaciones, más del 50 por ciento de las remesas provienen de Estados Unidos.

Su influencia la ejerce a través del gran capital y sectores importantes de la burguesía. Inclusive algunos sectores de la nueva clase que coquetea con ellos.

El 27 de noviembre 2018 el gobierno Estados Unidos dieron tres golpes al gobierno Ortega-Murillo: 1) La Orden Ejecutiva que sanciona a Rosario Murillo (vicepresidenta) y Néstor Moncada Lau (hombre de confianza y operador político de Ortega-Murillo). 2) La declaración que Nicaragua es “una amenaza para la seguridad nacional” de los Estados Unidos. 3) La aprobación por el Senado de la Ley conocida como la “Magnitsky-Nica” o “Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua 2018”. La Orden Ejecutiva establece: “Aquellos que permanecen en silencio o son cómplices pueden enfrentar consecuencias significativas; de igual manera, todos los funcionarios del Gobierno de Nicaragua y los actores del sector privado que continúan ayudando e instigando la represión del régimen de Ortega podrían estar sujetos a las sanciones descritas en la Orden Ejecutiva”.

La ley “Nica Act” fue aprobada el 11 de diciembre 2018 y el 20 de diciembre fue sancionada por el presidente Donald Trump. La ley impone tanto sanciones individuales para funcionarios del régimen Ortega-Murillo como el condicionamiento de préstamos al régimen por parte de las instituciones financieras internacionales, 33 como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La ley condiciona a Nicaragua a solucionar el conflicto al adelanto de las elecciones con observación electoral creíble, el cese de la represión y la investigación de los asesinatos cometidos desde abril.

La ley “Nica Act” obliga a Estados Unidos a vetar las solicitudes de préstamos que haga el régimen Ortega-Murillo en los organismos multilaterales, mientras no haya cese a la represión, elecciones libres y transparentes en Nicaragua y la restauración de la institucionalidad democrática.

Además, incluye sanciones individuales (personas y entidades), a nacionales y extranjeros que son cómplices de los crimines cometidos por la dictadura. La ley “Nica Act” faculta al presidente Trump a imponer sanciones a quienes considere responsables de abusos contra los derechos humanos, particularmente de personas que participaron en las protestas contra el gobierno de Nicaragua a partir del 18 de abril de 2018.

Con la aprobación de las sanciones de parte del gobierno norteamericano han tenido repercusiones negativas en el país: paralización y/o disminución de las inversiones. Portavoces del gobierno de Estados Unidos han dicho en distintas ocasiones, que el objetivo de las sanciones no es derrocar al régimen Ortega-Murillo, que su propósito es obligarlo a negociar un acuerdo político que permita la celebración de elecciones de acuerdo con estándares internacionales para abrir el camino a la restitución de la democracia en Nicaragua.

A los Estados Unidos les preocupa: que Ortega-Murillo se mantenga en el poder, la ausencia de contrapesos para que el modelo neoliberal funcione y cualquier desborde social no previsto.

El eje pro-norteamericano se ha consolidado en América Latina se consolidado sin contrapesos importantes en la región: el eje Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador, Colombia y Perú lo demuestra. Lo cual deja con pocos aliados a Ortega en la región.

Desde el mes de noviembre y diciembre 2019, se produjeron nuevas sanciones y nuevos mensajes de la Administración Trump al régimen Ortega-Murillo.

El nivel de las advertencias o amenazas se presentan en los temas de la corrupción, la persecución religiosa, la exclusión de Nicaragua del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (EXIMBANK), la crisis humanitaria de los refugiados en Costa Rica.

Un memorándum del EXIBANK, la agencia de crédito para las exportaciones de Estados Unidos y cuya “misión es apoyar con financiamiento las exportaciones de productos y servicios estadounidenses hacia mercado internacionales”, envió un memorándum a empresas, compradores, proveedores, bancos emisores de cartas de crédito, corredores de seguros, autoridades prestamistas y otras instituciones vinculadas, cerrando los espacios para las transacciones provenientes de Nicaragua.

El EXIMBANK de Estados Unidos excluye a Nicaragua del acceso a sus servicios financieros, incluyendo las exportaciones. Es otro mensaje político que daña la legitimidad y credibilidad del régimen.

El canciller costarricense Manuel Ventura se reunió con Julie Chung, principal asistente para el Hemisferio Occidental del Secretario de Estado, y una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) visitó a los refugiados nicaragüenses en Costa Rica.

Carlos Trujillo, embajador de los Estados Unidos ante la OEA, presentó el 18 de diciembre ante la presidencia del Consejo Permanente de la OEA un proyecto de resolución contra el régimen Ortega-Murillo, por la situación de Nicaragua, donde se siguen cometiendo actos de violencia contra la población.

El embajador de los Estados Unidos en España, Richard Duke Buchan III, publicó un artículo en el diario El Mundo urgiendo a España a liderar las sanciones contra el régimen Ortega-Murillo, muestra que las presiones norteamericanas se incrementan.

El 20 de diciembre 2019, siete senadores norteamericanos (demócratas y republicanos) solicitaron una reunión especial al Secretario de Estado (Mike Pompeo), al Secretario del Tesoro (Steve Mnuchin) y al Director de USAID (Mark Green) para evaluar el cumplimiento de la Ley “Nica Act”, la estrategia y los planes de Estados Unidos hacia Nicaragua.

Por otro lado, Mauricio Claver-Carone, asesor especial del presidente Trump, manifestó que, aunque el Ejército pretenda mostrarse independiente de los “grupos de represión”, el gobierno norteamericano lo ve como cómplice del régimen Ortega-Murillo y advirtió que vienen medidas más fuertes.

En la iniciativa norteamericana “América Crece” impulsada por el gobierno Trump para la región latinoamericana anunciada el 17 de diciembre de 2019. Se trata de un plan de desarrollo económico en proyectos de infraestructuras (puertos, carreteras, aeropuertos, telecomunicación), energía limpia y creación de empleo; Nicaragua ha sido eliminada de los países beneficiarios.

Unión Europea no se ha quedado atrás

Unión Europea: El 19 de diciembre de 2019, el Parlamento Europeo votó una resolución condenando al régimen Ortega-Murillo.

La resolución se aprobó por 560 votos a favor, 12 en contra y 63 abstenciones. La resolución insta a las autoridades nicaragüenses a acabar con “la represión de la disidencia y al actual modelo de detenciones arbitrarias, tortura y violencia sexual”.

También reclama el inmediato desmantelamiento de las fuerzas paramilitares y la liberación de todos los detenidos arbitrariamente.

El texto denuncia las muertes provocadas, la restricción de la libertad de expresión, reunión y manifestación, la ilegalización de ONG, la expulsión del país de organizaciones internacional, el cierre de medios de comunicación y las agresiones contra los periodistas, las limitaciones del derecho de información y la expulsión de estudiantes de las universidades por protestar.

A la vista de la situación en el país, algunos eurodiputados creen que debe activarse la cláusula democrática del Acuerdo de Asociación celebrado entre Centroamérica y Unión Europea y suspender a Nicaragua del acuerdo.

El Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, reaccionó a la petición del Parlamento Europeo de imponer sanciones al régimen Ortega-Murillo, señalando que esta comete “violación sistemática de los derechos humanos, y no hay excusa, no es una cuestión de intereses multinacionales, sino de un régimen cuyo comportamiento no supera ningún examen”.

Para Borrell “la situación (nicaragüense) es tan mala como en Venezuela”. Para Borrell no tiene sentido la demanda de un adelanto electoral si antes no se aprueba una reforma electoral para garantizar la limpieza del proceso.

La prioridad debe ser la reforma electoral. Borrell también se mostró reticente a suspender a Nicaragua del Acuerdo de Asociación Comercial por considerar que podría dañar a la población.

En cuanto a la posibilidad de imponer sanciones a Ortega-Murillo o a otros miembros de la familia, como lo han hecho Estados Unidos y Canadá, no lo excluye. Organización de Estados Americanos (OEA): La expulsión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el 19 de diciembre de 2018, como el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI) y Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI), que trabajaban en las investigaciones de los crímenes y vigilaban la situación de los derechos humanos, provocó un gran malestar en los países latinoamericanos.

 El incumplimiento del régimen de los acuerdos de marzo de 2019, la resolución de la OEA en junio de 2019, el informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de septiembre de 2019.

La prohibición, por parte del régimen, de no dejar entrar a la Comisión de Alto Nivel de la OEA al país tiene un doble objetivo: evitar que se constate “in situ” la represión y evitar la activación del movimiento popular, aprovechando la presencia de la Comisión.

El Gobierno teme que la reacción popular no la puedan controlar. El régimen Ortega-Murillo desconoció la creación de la Comisión de Alto Nivel, (2 de agosto 2019 e integrada por los representantes de Paraguay, Jamaica, Estados Unidos, Canadá y Argentina).

Los diplomáticos se vieron obligados a reunirse en El Salvador y Estados Unidos, con familiares de los asesinados, excarcelados políticos, organizaciones de derechos humanos y sociedad civil.

Basados en esos encuentros, la Comisión de Alto Nivel concluyó que el régimen Ortega-Murillo “ha mostrado un patrón continuo de esfuerzos encaminados a coartar los derechos de sus ciudadanos, por ejemplo: hostigamiento e intimidación constantes, restricciones a los derechos políticos, a la libertad de prensa, a la libertad de expresión, al derecho a la libertad personal y el trato humano”.

En noviembre 2019, el Informe de la Comisión de Alto Nivel de la OEA determinó que en Nicaragua “hay una alteración del orden Constitucional que deteriora seriamente el orden democrático” debido a las violaciones de derechos humanos cometidos por la dictadura Ortega-Murillo, por lo que recomendó al Consejo Permanente de la OEA a que “convoque inmediatamente un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para examinar” el tema.

La recomendación de llamar a una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la OEA, en la que participaría los cancilleres de todos los países, está basada en el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana de la OEA, que se activó en 2019 para tratar la crisis nicaragüense.

En diciembre de 2019, la delegación estadounidense solicitó a la OEA una Asamblea General para tratar el tema de Nicaragua, reunión que se llevará a efecto en el mes de enero de 2020.

El pleno del Consejo Permanente de la OEA está convocado para enero 2020, donde se discutirá la aplicación o no del Articulo 20 de la Carta Democrática a Nicaragua.

Para su aplicación es necesario alcanzar 24 votos a favor de los 35 países de la OEA. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH): La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sigue monitoreando la situación del país, esfuerzo que realiza a pesar que el régimen los expulsará en agosto de 2018.

El Informe de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) presentado en Managua y Ginebra, el 29 de agosto de 2018, señala las violaciones de los derechos humanos que se han producido son: uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía. Desapariciones forzadas, Ejecuciones extrajudiciales. Campañas de descrédito, acoso e intimidación.

Despidos arbitrarios, Tortura. Violaciones sexuales a mujeres detenidas. Obstrucción del acceso a la atención médica. Grupos armados que operan con el beneplácito de las autoridades. De acuerdo con valoraciones recientes, septiembre 2019, el régimen continúa cometiendo violaciones de los derechos de reunión pacífica y libertad de expresión, así como de actos de acoso, persecución selectiva contra los disidentes.

La crisis de Nicaragua fue discutida el 05 de septiembre 2018, en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Nueve de los quince países que conforman este organismo, pidieron al gobierno Ortega-Murillo el cese de la represión policial y paramilitar, y una salida pacífica a las crisis, a través del diálogo nacional.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), presentaron el jueves 27 de septiembre 2018 sus respectivos informes sobre la crisis en Nicaragua a la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de Estados Unidos.

El encuentro se dio a solicitud de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso estadounidense que quiso conocer información actualizada de la situación nicaragüense.

La represión permanece contra las personas excarceladas, familiares de opositores políticos encarcelados o fallecidos, sacerdotes, periodistas, dirigentes social y defensores de derechos humanos.

Todas estas personas sufren ataques contra su vida e integridad personal, detenciones arbitrarias y diferentes tipos de amenazas e intimidaciones, de parte de la policía como de elementos progubernamentales.

El retorno de la asesoría cubana

Cuba: Coincidiendo con el General Retirado Hugo Torres, pienso que la asesoría de Cuba regresó en el 2007 de forma menos aparatosa como en los años ochenta, pero más especializada.

Ya no son misiones militares del ejército y del ministerio del interior, ahora se trata de ayudar a Ortega a mantenerse en el poder a cualquier costo.

La asesoría cubana en inteligencia militar es clave para que Ortega se mantenga en el poder y responde a los intereses estratégicos de La Habana de mantener frentes abiertos frente a los Estados Unidos, especialmente después de la crisis en Venezuela, los cambios de gobiernos en Brasil, El Salvador, Ecuador, Uruguay, y la profunda crisis económica de Cuba.

Ortega y Cuba se necesitan mutuamente. Ortega para proteger su fortuna de miles de millones de dólares amasada desde el 2007 hasta la fecha. Cuba para mantener un problema latente más en la política de Estados Unidos en la región de América Latina, como elemento de distracción.

Raúl Castro, el Politburó cubano y Maduro, le aconsejan que aguante, que no negocie, pero ellos, gustosos negociaran, más temprano que tarde, un arreglo bilateral con la Administración Trump.

La influencia de México

México: Históricamente México ha tenido una influencia cultural y política en Centroamérica. Ahora, tiene una presencia importante en la economía nacional, México es hoy por hoy el segundo país más inversor en Nicaragua.

Hay industrias mexicanas que impulsan inversiones en nuestro país de gran envergadura como América Móvil en telecomunicaciones; SUKARNE en la ganadería; LALA en el sector lácteo; la línea área Aeroméxico; la cementera mexicana CEMEX; entre otros.

En los últimos diez años México y Nicaragua registraron un récord histórico en su comercio. El año pasado (2018) Andrés Manuel López Obrador (AMLO) consiguió en México una arrolladora victoria, que cerró el ciclo de gobiernos del PRI y del PAN.

Con ese impulso electoral desbarató las maniobras de fraude, que preparaban los perdedores para eternizar su manejo del estado.

La expectativa suscitada por este cambio quedó expuesta en la multitudinaria manifestación que coronó la asunción de AMLO. Con la llegada de AMLO a la presidencia, tendrá una posición política de distancia sin llegar a condenar al régimen Ortega-Murillo, tampoco será un aliado del régimen.

Colombia actúa pero no afecta las relaciones comerciales

Colombia: Tiene presencia en la banca local (BAC), minas de oro, línea aérea, etcétera. A pesar del diferendo sobre el mar territorial en el Caribe, la influencia económica se ha incrementado en los últimos años.

Políticamente, el gobierno del presidente Iván Duque Márquez mantendrá la posición de condena al régimen, sin afectar las relaciones comerciales. Instituciones Financieras Internacionales (IFI): Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Con disminución del capital venezolano a Nicaragua, el dinero de los IFI se ha transformado en estratégico para el gobierno. Por lo tanto, es muy sensible a cualquier problema con los Estados Unidos que pueda incidir negativamente en los IFI.

El régimen OrtegaMurillo ha sido un buen alumno de las políticas del FMI. Desde el 2018 a la fecha, ha sido el BCIE el organismo que ha facilitado mayor cantidad de préstamos al régimen.

Inversión centroamericana en suspenso

Capitales Centroamericanos: Entre 1990 a 2017 se incrementó las inversiones de los capitales centroamericanos en Nicaragua. Por lo tanto, existe un cruce de intereses entre el capital centroamericano y el capital local (burguesía tradicional y nueva clase).

Sin embargo, a partir de abril 2018 las inversiones han disminuido o estancado. La tendencia en el 2020 es que no se realice ninguna inversión importante hasta que se resuelva la crisis sociopolítica.

Contexto centroamericano

Contexto regional centroamericano. Un país como Nicaragua le afecta mucho la situación político-económica de sus vecinos. Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala ha declarado una posición de desacuerdo o distanciamiento con el régimen OrtegaMurillo.

Belice y Honduras mantienen una política de “neutralidad” o apoyo encubierto al régimen. Desde el 2019, podemos decir que el régimen se encuentra, políticamente, más aislado en relación a finales de 2017.

El triunfo electoral de Nayib Bukele en El Salvador puso fin a una década de cuestionable gestión del Farabundo Martí. El candidato de centroderecha, Alejandro Giammattei, fue el vencedor de las elecciones generales de Guatemala (agosto 2019), que estuvieron marcadas por el alto nivel de abstencionismo.

Asumirá al poder el 14 de enero de 2020. Honduras continúa convulsionada por una persistente resistencia contra el régimen surgido de un fraude (2017), que reforzó la estafa electoral precedente (2013).

Los criminales que conducen el estado no sólo cargan con el asesinato de Berta Cáceres. Han ultimado a 40 200 militantes populares que enfrentaron la mafia de los gendarmes.

El país ha sido convertido en un “narcoestado”, manejado por un presidente con familiares condenados en Estados Unidos por el tráfico de cocaína.

Rusia no volverá por Nicaragua

Rusia: Ortega ha priorizado una alianza con Rusia tratando de crear un contrapeso con los Estados Unidos, pensando que de esa manera tiene un mayor margen de maniobra. Rusia ha demostrado que no va a crear ningún problema por Nicaragua, lo hace evidente el caso boliviano.

Pienso que para los Estados Unidos la relación de Nicaragua con Irán y Rusia eso es algo delicado y contraproducente para Ortega. La seguridad continental es el tema fundamental para los estadounidenses.

El gobierno Ortega-Murillo con los acuerdos de cooperación militar y satelital (inteligencia militar) con Rusia está rompiendo filas con los países de Centroamérica, desafiando a la administración Trump, y poniendo de relieve el debate dentro de Estados Unidos sobre cómo abordar las ambiciones de expansión Rusia en la región.

China tampoco jugará carta a favor de Nicaragua

China: Hasta la fecha no hay ningún indicio que China tenga algún interés de jugar a fondo la carta de Nicaragua.

Los chinos tienen intereses más importantes en América del Sur. En Centroamérica tienen relaciones económicas, comerciales y diplomáticas con El Salvador, Costa Rica y Panamá.

El Salvador y Panamá se han incorporado a la “Ruta de la Seda” (Belt and Road Initiative) que consiste en esquema de infraestructura y comercio global.

Lo que hasta hace unos años era un proyecto de China para la construcción de infraestructuras en países vecinos, se ha convertido en una política expansiva que abarca los cinco continentes en diversas áreas, desde transportes, puertos, gasoductos, oleoductos, construcción de centrales energéticas, acuerdos comerciales de exportaciones e importaciones, inversiones financieras y actividades culturales.

Básicamente, es una etiqueta que se puede pegar en todo un abanico de proyectos. La concesión canalera de Nicaragua a Wang Jing es un hecho del pasado con los acuerdos Panamá-China, por los cuales se elimina cualquier posibilidad de construcción de un canal interoceánico.

Incluso la construcción de un puerto de aguas profundas en Brito (Pacífico), está descartado por los acuerdos alcanzados con El Salvador.

China necesita un puerto para almacenamiento de sus mercancías y que entraría dentro de la estrategia china de ir creando el Collar de Perlas, está descartado por acuerdos alcanzados con El Salvador.

El aumento de las inversiones chinas en países centroamericanos, con excepción de Nicaragua, también es un dato para tener muy en cuenta.

Al ALBA ya no le amanece

Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA): El ALBA, un mecanismo de cooperación surgido en 2004, enfrenta nuevos desafíos luego que muchos países han experimentado un giro político.

Mientras Venezuela tenía dinero que repartir el ALBA tenía un peso importante para el régimen Ortega-Murillo. Los cambios políticos en Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia y Paraguay, la crisis económica política en Venezuela y la crisis económica cubana han debilitado y diezmado al grupo ALBA.

Ortega y Murillo se están quedando sin amigos ricos que los puedan financiar el despilfarro, la mala gestión y la corrupción. Ante la importante mengua de la ayuda venezolana, cortejan a Irán con sus problemas regionales no tienen ninguna posibilidad de aportar de manera sustantiva, Rusia con una capacidad económica moderada solamente puede ofrecer cooperación militar e inteligencia militar y Taiwán con muchas limitaciones por las presiones norteamericanas.

Venezuela no está en menos condiciones de volver a tener una política de “petróleo regalado” a cambio de apoyo político incondicional, aunque las declaraciones recientes prometen volver hacerlo en el 2020.

Por lo tanto, el ALBA tiene menor soporte económico para el régimen, aunque tiene influencia en el comportamiento del acontecer político en Nicaragua.

Actualmente, esta alianza está integrada por Cuba, Venezuela, Nicaragua y pequeños países del Caribe.

La izquierda como el avestruz

La izquierda latinoamericana y mundial, influenciada por el stalinismo, ha tomado la decisión de esconder la cabeza en el caso de la crisis en Nicaragua.

Han aceptado la versión del “golpe de estado”. Justifican la represión y descalifican al movimiento social autoconvocado, autónomo e independiente de los partidos políticos tradicionales.

Ante cualesquiera actos y/o circunstancias cometidas por el gobierno Ortega-Murillo, ya sean actos de corrupción, cohecho, represión, uso ilimitado de la fuerza, asesinatos, nepotismo, etcétera; la crítica desaparece.

Sigue mañana: Perspectivas de Nicaragua en el 2020 

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