Vivimos un mundo de incertidumbre cuando la inteligencia artificial está filtrándose por todas las rendijas

Gráfico de MICPSY / NM

Arnulfo Urrutia

Hace 30 años los niños decían, cuando sea grande quiero ser bombero, ingeniero, doctor, etcétera. Ahora todos quieren ser “youtubers” o “gamers”. Y no los culpo, es la tendencia.

Pero… no. Perdón. Los niños también quieren ser un nuevo Messi. Y es lógico, este futbolista, además de las mieles que da la fama, gana 13,000 dólares por hora, las 24 horas del día. ¡Gana hasta cuando duerme!

Jamás había sido un reto tan complejo hablar del futuro con los hijos. Los padres no saben cuáles serán las profesiones u oficios que sobrevivirán en un cercano futuro y mucho menos, si sus hijos lograrán un espacio en el nuevo tablero económico.

Habitamos un mundo cada vez más incierto: compitiendo por todo y contra todos; vigilados por el televisor y el celular sin poder prescindir de ellos; viendo como cada vez más y más puestos de trabajo son ocupados por máquinas “inteligentes”; con gobiernos que desgobiernan; sufriendo una inundación y pocos días después, un incendio forestal.

No saber si lo que brilla en el cielo, es una estrella o un “dron” asesino; dudando si es mejor googlear que estudiar; no saber si tu hijo extraña más que a la tablet, que tu palabra afable; si género es lo mismo que sexo; si sexo se escribe “sexe” según el lenguaje inclusivo; si te han “hackeado” la cuenta del banco o es que el sueldo no te ajusta; si cuando llegues a viejo todavía lograrás una pensión … en fin.

El “oleaje” es muy fuerte y a veces pareciera que nos hundimos en un océano de incertidumbres y desasosiegos. La inteligencia artificial está filtrándose por todas las rendijas que encuentra y nuestra niñez y juventud son los principales receptores de esta realidad tecnológica. Las grandes corporaciones digitales, ya conocen mejor al niño de la Tablet y el celular, que sus padres y sus maestros.

Pero, aunque nuestra memoria histórica, nos quiera engañar, ya hemos vivido otras épocas de fuertes incertidumbres, y hemos salido victoriosos. Recordemos a los “Luditas” destruyendo las máquinas de los telares, cuando la primera revolución industrial daba sus primeros pasos. Haciendo un parangón con esos tiempos, ahora tendríamos que destruir los principales algoritmos tecno-corporativos y eso es casi imposible.

Mejor será que aprendamos a construir, −y esto es urgente−, algoritmos sociopolíticos para diseñar e implementar nuevos contratos sociales, acordes a la realidad de esta nueva era que se ha dado por llamar “la cuarta revolución industrial” o “Revolución 4.0”. ¡Usted tiene la palabra!

Comparte:

Arnulfo Urrutia

Perspectivas desde mi balcón | Después de conversar en la esquina, en el negocio, en la oficina, donde haya interlocutores, Arnulfo Urrutia se va a su balcón y desde ahí elabora sus ideas positivas y recomienda reconstruir sus pensamientos para luego compartirlos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!