Nicaragua inicia zafra de la demagogia política

Gráfico tomado de El Naguero / NM

“El progreso, la justicia y la seguridad, si bien son bienes políticos, lejos son de ser propiedad de un partido. Usualmente son los partidos demagogos quienes demandan su autoría.” Jorge González Moore

Julio César Guerrero Dias

La demagogia política de los políticos busca clientelismo con vistas a procesos electorales, provoca emociones, se da el fenómeno de fijación, el liderazgo, el engaño, la manipulación, el ocultamiento de la información, mantienen narcotizado al público.

Reflexionar u opinar sobre política resulta, a veces, complejo porque a partir de lo que se plantea se etiqueta, sin embargo, resulta siempre necesario, al menos, compartir puntos de vista que contribuya a iniciar un proceso de respeto a las ideas, a la tolerancia, a la libre expresión en ir creando una cultura política diferente, donde cada persona, cada grupo, cada clase social presente sus puntos de vista, sin creer que la verdad es la que decimos.

En política existen múltiples verdades, y cada uno de los líderes políticos la plantean a su manera, es a partir de estas consideraciones que expondré acerca de un tema que un proceso electoral es la práctica dominante de este concierto.

Me refiero a la demagogia política, con vistas a un proceso donde ahora muchos personajes y partidos políticos están planificando, organizando y diseñando estrategias para alcanzar el poder, la lucha por el poder está planteada, hablamos que esto es mejor y todos hablan que esto es lo mejor que lo otro, la pregunta es ¿será verdad? o será el mismo circo que miramos cada cinco años.

Como se entiende la demagogia en el plano político que es lo que quiero compartir, pues por demagogia se entiende una estrategia dirigida a mantener o a hacerse con el poder político, apelando a la retórica, la desinformación, la propaganda o la manipulación, para granjearse el favor emocional del público.

Esto usualmente se logra apelando a prejuicios, promesas, emociones, miedos y esperanzas populares, partiendo de estos señalamientos también preguntémoslo ¿se hace o no se hace esto? ¿usted no lo identificado?

¿Cuánta desinformación nos presentan? ¿está o no está la propaganda por todas partes? o es ¿que la propaganda solo está de una parte? la política está llena de demagogos, por qué es a través del engaño que buscan como convencer a la gente para que los acompañen en sus proyectos políticos, y alcanzar el poder.

Después, sus promesas adquiridas con esa gente que confió en esos discursos llenos de emociones ¿dónde quedan? las campañas electorales es el mejor escenario para poner en práctica este recurso.

Señalo esto porque nos encontramos en año preelectoral y estas reflexiones usted y yo nos las encontraremos el próximo año, porque eso es lo que se visualiza.

Dichos discursos se presentan como una forma estratégica de llevar a cabo sus propósitos, se trata de una forma de manipulación frecuente en discursos políticos populistas, el populismo es de todos, hasta los que no comulgan con el populismo porque si les decís la verdad pierdes ese voto y aquí la lucha es por el voto uno a uno los líderes políticos y los partidos políticos.

Cada día carecen de legitimidad, porque esto es lo que se ha visto y no desde ahora, sino en toda la historia, carecen de legitimidad, es por eso que apuestan al apoyo popular en sus acciones, y que por lo tanto apelan a una emotividad exacerbada y no al razonamiento en sus seguidores.

Su gran clientelismo son las masas de acuerdo con Nietzsche, las masas (a quien denominaba “rebaño”, “manada” o “muchedumbre”) las manada no piensa no razona, esto es una analogía en relación al ser humano se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro, independiente y muy individualista, del individualismo y de los intereses personales es lo que se ha practicado por ahora, si no miremos que está pasando en el plano político.

La palabra demagogia proviene del griego antiguo demos (“pueblo”) y ago (“dirigir”), de donde se infiere que su origen está vinculado con la manipulación o la conducción de la voluntad política de las masas.

Su primer uso se atribuye al filósofo griego Aristóteles, quien la definió como una “forma corrupta o degenerada de democracia”. No se cuánta razón pudo haber tenido Aristóteles al señalar esto, eso le queda a usted para que reflexione y haga sus propias consideraciones.

Aristóteles explicaba que, al someter la política al capricho de las mayorías, surgen los políticos demagogos que, halagando a los ciudadanos, someten los designios políticos a la emocionalidad de las mayorías, con tal de tenerlos siempre a su favor y conservar el poder político.

Así, a menudo, surgen las tiranías, ¿usted qué dice? ¿Será nuestro reflejo? ¿nos encontramos ahí? Por eso nos encontramos en todo el sistema político, instituciones, empresas, organismos aduladores que en vez de beneficiar al dirigente, le causan daños porque no le dicen la verdad, bueno pero cada quien es el que responderá por sus acciones.

Del mismo modo, hoy la democracia está corrompida gracias a la demagogia, cuando algunos elementos de la clase política (comparables a los cortesanos de antiguamente) que deben servir a la soberanía del pueblo, utilizan estrategias para engañarlo, haciendo promesas que nunca se cumplirán y todo para su propio beneficio.

El objetivo fundamental de la demagogia es la instrumentalización del pueblo, es decir, su utilización como una herramienta para satisfacer las ambiciones personales o sectoriales.

Los demagogos pueden aspirar a permanecer en el poder, manteniendo el status quo o pueden aspirar a cambiarlo a su favor, o simplemente a ser electos en unos comicios.

Las campañas electorales, de hecho, pecan a menudo de demagógicas, cuando prometen acciones irrealizables, movilizan a un sentimiento común o proponen ejercicios irresponsables de la política con tal de favorecer a su causa particular. Para ello estas campañas se valen de estrategias de marketing político y asesores de imagen.

Demonizar al oponente es una forma de demagogia, esto se hace de todos los que están en la contienda política, y hoy con el concurso o más bien con el apoyo de las nuevas tecnologías la contienda electoral no se gana el que pone mas gente en una plaza, si no quien es el que provoca mas emociones en las masas mediante el discurso político.

Es a partir de esto que estratégicamente se diseñan formas de engañar, manipular al público, estas pueden ser:

Falacias, se llama así a los argumentos que presentan fallas lógicas en su razonar, que extraen conclusiones de premisas falsas o que son intencionalmente erradas, se hace esto o no se hace de todos los participantes, es una práctica cómo andamos en este aspecto.

Omisiones, se retiene información en el discurso, pues revelarla cambiaría el significado o las implicaciones de lo dicho, sin caer directamente en una mentira o una falsedad, es lo que se denomina medias verdades se identifica esto en los discursos político, ¿cómo valora usted esto?

Alteración del significado. Dado que las palabras tienen distintos sentidos y significados, un político puede elegir muy bien los términos de su discurso para transmitir un contenido emocional a su audiencia, cuando existe demasiada emoción se pierde la razón al político lo que menos le interesa es que esa masa de gente razone, lo emocional los mantiene adormecido, congelado el cerebro, con un solo código cree lo que dice.

Estadísticas fuera de contexto, arrojan datos y cifras para apoyar una postura o temática, extrayéndolos de un contexto en el que no tienen que ver o no se vinculan realmente con lo dicho uso tendencioso de las cifras, de esto estamos lleno de todas las partes aquí nadie puede arrojar la primera piedra, todos están aplazados.

Control del lenguaje, a través de la supresión de palabras y el control estratégico del lenguaje empleado, se puede controlar los contenidos referidos para omitir algunos y reforzar otros en el debate político, así es, la palabra es poder, de la selección del tipo de lenguaje o tono que decís las cosas, así vas a provocar emociones en el público.

Demonizaciones, satanizar a un oponente, a un grupo social o a una ideología para, por contraste, legitimar las propias posturas y argumentos, eso es lo que se ha hecho siempre y seguimos con esa práctica, los buenos y los malos, los dioses y los demonios, la descalificación, la vida personal, la familia, la privacidad se han tomado como bandera para sacar del juego político a su competidor.

Falso dilema, llamada también “falsa dicotomía”, consiste en reducir un dilema político a una postura maniquea, para radicalizar el pensamiento político, existen otras estrategias, estas son las más conocidas y que usted las identificará en cada discurso que escuchará próximamente.

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Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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