La hora de los reporteros

Momentos en la Policía de Nicaragua agrede al periodista Willy Narváez de Canal 10. Fotografía de Conectas / NM

Juan Ramón Huerta

Retomaré una frase de Carlos Fernando Chamorro cuando –recientemente– al hacer una valoración del arrojo y valentía que han tenido los periodistas en esta etapa de la represión más fuerte que ha habido en Nicaragua dijo, “es que este el tiempo de los reporteros”.

La frase es la mejor valoración que he escuchado. Jóvenes periodistas que, desde hace años, desde cuando les impartí clases me decían que no serían periodistas, el 18 de abril comencé a observarlos y se lanzaron a las calles a hacer periodismo.

¿Qué pasó en ellos? El riesgo, el recuerdo de la historia del periodismo estaba latente, estaba frente a ellos, no creían, por eso lo quisieron vivir y lo están viviendo intensamente, con pasión.

Y no hablo de casos de destacados jóvenes en el Periodismo que desde que llegaron a las aulas me confesaron que su meta era ser buenos periodistas, mejores que quienes los estábamos formando. Resultó ser una gran verdad, por eso los admiro.

Por eso, en el Día Nacional del Periodista, a 126 años de haber sido creado el diarismo en Nicaragua por Rigoberto Cabezas y Anselmo Rivas, hago un especial homenaje a los reporteros, la especialidad más arrojada de esta profesión, a los nuevos reporteros de Nicaragua.

Después del año 2000, en Nicaragua avizorábamos una pérdida de esta especialidad. Pocos reporteros de calidad como Elizabeth Romero, Ernesto García, entre otros, quedaban, ahora se han multiplicado y ojalá se mantengan porque entre las especialidades del periodismo, esta es la que más adrenalina provoca en el ser humano. Ojalá no regrese el reporterismo por teléfono, por chat o por correo electrónico.

Los reporteros son quienes dan la cara del medio en el terreno, son los primeros en recibir las malas respuestas, los portazos, las malacrianzas de los funcionarios que se escudan en sus oficinas para no ser transparentes en la administración pública, quienes reciben los golpes de la Policía o de los fanáticos.

En esta nueva época de represión, son quienes escapan de los balinazos, de las balas, de los robos de equipos, de los golpes, de la cárcel, de las amenazas a sus familias.

Pero lo más lamentable, es que el sistema ha creado a comunicadores de oficio, activistas, usurpadores de la profesión que también amenazan a sus propios compañeros como si el día de mañana no se verán las caras en las calles en situaciones distintas o inversas.

Porque los sistemas pasan, los gobiernos cambian, los agresores desaparecen, los aduladores tuercen su brazo, y los periodistas seguimos en la misma profesión.

Hoy es un día no para celebrar sino para conmemorar a quienes han muerto en defensa de la libertad de expresión y de pensamiento. El aporte de los periodistas a la libertad ha sido demasiado fuerte en la historia.

Mis sinceras felicitaciones a quienes están en la calle, a quienes viven con intensidad el riesgo, el peligro y todo cuando a la dictadura se le antoje.

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Juan Ramón Huerta

Prisma cotidiano | El periodismo tiene la capacidad de presentar los hechos desde distintos ángulos y enfoques.

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