El mito de la sociedad global y Sociedad de la Información

Una vez que hayamos supeditado nuestros sentidos y sistemas nerviosos a la manipulación privada de quienes intentarán beneficiarse a través de nuestros ojos, oídos e impulsos, no nos quedará ningún derecho”.

Marshall McLuhan

Julio César Guerrero Dias

La globalización y la Sociedad de la Información es lo que se nos han vendido, sin embargo eso solo ha sido un mito, todavía los países en vías de desarrollo están lejos de pertenecer a esa aldea global, en el sentido de gozar todos los beneficios que una sociedad necesita.

El momento que vivimos marca un alto a todos los estados del mundo acerca de los sistemas financieros, y estos a su vez tienen que ser vinculantes con los sistemas de salud, educación, lo social, los derechos ciudadanos, la igualdad, la libertad, el acceso a la información, solo para mencionar algunos aspectos.

La pandemia lo que ha hecho es reafirmar que los sistemas políticos en el mundo han quedado a deber en darle respuesta a la sociedad, siempre los mas perjudicados son y serán los que poseen menos recursos.

Nos han engañado creyendo que pertenecemos a una aldea global, a una sociedad de la información a una sociedad con igualdad de oportunidades, sin embargo ha quedado al desnudo que sigue habiendo dos mundos, los que tienen los recursos necesarios para enfrentar esta situación y los que no tienen nada, ni para paliar lo que estamos atravesando.

En este mundo del siglo XXI se nos dice que vivimos en una aldea global, pero debemos preguntarnos si esto tiene sentido cuando tres cuartas partes de la humanidad no tiene acceso a los beneficios que la otra cuarta parte disfruta, será justo esto, a esto le podemos llamar planetario, donde el amo sigue siendo los que poseen los recursos económicos y nos condicionan qué y cómo vamos hacer las cosas, que han hecho para acompañar la calidad de vida de esta cuarta parte de la humanidad, nos han vendido una falsa idea y lo peor es que creemos eso.

Se nos dice que vivimos en la sociedad de la información, ¿es posible decir esto cuando tres cuartas partes de la sociedad africana no tienen acceso a electricidad y por tanto a internet?

Para ejemplificar un poco, como andamos en la región en materia de acceso a este servicio según un estudio publicado en el 2017 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL este organismo plantea lo siguiente: acceso a internet desde sus hogares, Costa Rica 56.4% Panamá 45.2% El Salvador 38.3% Guatemala 26.5% Honduras 21.5% Nicaragua 19.4%.

Una cosa es que las empresas tengan cobertura y otra cosa es tener acceso. Nicaragua es el país donde el costo de este servicio es decir la conexión es el mas cara de la región, esto acrecienta los niveles de pobreza en nuestra sociedad, entonces ¿de qué globalización estamos hablando? será para unos cuantos, es posible que hayamos avanzado un poco hasta este 2020, aunque lo dudo por la crisis social, política y económica que a traviesa el país.

La pandemia nos está dejando muchas lecciones porque, quizás este Covid19 no será la última pandemia que la humanidad sufrirá, entonces habrá que recordar, parafraseando a Einstien si no se quiere tener los mismos resultados, no hagas lo mismo.

La pregunta es, cual será lo diferente que los estados harán para proteger a sus ciudadanos, será una obligación de los estados proveer de los servicios básicos a la sociedad, agua, energía, salud, educación etcétera.

Lo paradójico de lo que le piden a la ciudadanía lávense las manos con agua y jabón y ni agua tienen, y esa es la tónica en el continente, la periferia, los excluidos, los marginados, los explotados los ciudadanos de segunda categoría son los que menos globalizados están.

No podemos dejar de referirnos a la función de los medios de comunicación como ese puente entre los que tienen voz y los que no la tienen,

El proceso de comunicación es un asunto de poder, los propietarios de los grandes medios representan a la clase social, política, económica e ideológica dominante y utilizan dichos medios para sus intereses políticos y económicos, dejando a los receptores como meros consumidores sin capacidad de expresarse, por mucho que queramos decir de veracidad, objetividad, profesionalismo, y que dan espacios a todas las corrientes de pensamiento ustedes saben que no es así.

Hay algunas excepciones que tienen que ver con esa palabra tabú que es la audiencia, cuando en ocasiones dejan colarse a alguien que expresa posiciones contrarias, dotándolos así de un barniz de pluralidad que no alcanza a traspasar la superficie y siempre que ayude a aumentar su cuenta de beneficios, eso es circunstancial y con fecha de caducidad.

Si alguna vez ven peligrar sus intereses no dudarán un instante en cerrar esa puerta, eso pasa en todos los medios de comunicación del mundo esas son las reglas de juego de la empresas informativas, lo nuestro no es una excepción.

La comunicación tiene como materia prima la información o la desinformación y esta se nutre del acontecimiento para posteriormente elaborar el discurso informativo, la noticia, por eso es importante saber cómo se elabora la misma, con la noticia, el dueño del medio pretende persuadirnos a los usuarios de que dicho medio es creíble, lograr la identificación del público.

Hacernos creer que está cercano y que notemos su poder, se han preguntado alguna vez ¿cuánta corrupción existe en los medios de comunicación? ¿cómo se presenta? ¿hay medios transparentes? Cuando se obvia un dato de manera deliberada que no responde a los intereses de la empresa ¿será corrupción?

Los grandes medios de comunicación, lejos de cumplir con su función social de control e información, juegan un papel activo de silenciamiento, distorsión o amplificación de situaciones que más tienen que ver con los intereses de sus propietarios que con la realidad de lo sucedido.

Decimos que vivimos en la “era de la información” pero continuamos siendo sociedades de primera, segunda y tercera categoría donde lo que nos queda es seguir luchando para acercarnos a esos, a lograr alcanzar el anhelo social una sociedad global.

Disponemos de más información que nunca gracias a las mejoras tecnológicas que facilitan su producción, accesibilidad y distribución, sin embargo, se da la paradoja de que cada vez dudamos más de su veracidad.

¿Cómo podemos explicar esto? la explicación está en la distorsión de la función social de los medios, en la creciente mercantilización del sector, en la precarización de la labor periodística y en la sobreabundancia de mensajes informativos, cuando a los acontecimientos se convierten en mercancía noticiosa se desnaturaliza el trabajo de los medios y por supuesto del periodista.

Uno de los elementos de mayor notoriedad es que a día de hoy los medios de comunicación determinan la agenda del día. Lo que no es actualidad en los medios no existe.

Determinan que es noticia y lo que no, imponen un determinado tipo de lenguaje, usan medias verdades, se hacen acompañar de “expertos” que ellos mismos crean o se hacen eco de “Observatorios de conflictos”.

Cuántos observatorios han aparecido sin conocer metodológicamente como realizan sus estudios que sólo ellos conocen, por no hablar de la grosería de situar imágenes en lugares y períodos diferentes a donde sucedieron, donde recurren a imágenes de archivos que nada tiene que ver con el acontecimiento del momento, eso pasa allá y aquí, ¿seguiremos con esas prácticas? Estas son algunas ideas acerca de lo que nos han hecho creer los mismos medios de comunicación, es una reflexión que comparto con los lectores de Nuevas Miradas.

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Julio César Guerrero Días

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