Una macabra proyección de venganza y muerte

Foto tomada de BBC / NM

Del covid-19 y la plaga gobernante”, llega hoy a su última entrega con el tema de las estadísticas y cálculos acerca de una pandemia que en Nicaragua ha devastado a rojos, negros, blancos, amarillos, verdes, rosados. Sin embargo, una cosa es la falta de estadísticas y otra, el uso de su impacto con fines de venganza en escalofriantes cálculos.    

Henry A. Petrie

Tercera y última entrega

La industria farmacéutica siempre ha salido ganando, guerra tras guerra, plaga tras plaga; sus productos nos han hecho dependientes. La medicina química se ha impuesto a la natural o tradicional. La vacuna que seguramente resultará en algún momento, está costando una millonada de dólares y de muertes. Y por supuesto, lleva tiempo. También el virus ha de conspirar contra la ciencia humana, aunque en los círculos íntimos de la dictadura de Ortega, se dice que éste conspira contra ellos, y lo califican como minúsculo invisible.

Invisible, real y propagado. La tiranía lucha para que la economía no se les caiga aún más, saben que el coronavirus tiene en jaque a países enteros y con mejores condiciones estructurales que Nicaragua; nada puede resultarles más ilógico que el distanciamiento social, cuando lo que requieren es todo lo contrario. Desde su esquema de pensamiento, la gente enferma y muere en todo tiempo, el país no puede quebrar, tampoco sus bolsillos vaciarse.

Poder, revolución y coronavirus. De los tres términos, dos son exactos; la revolución desapareció hace mucho, aunque las remembranzas y congojas no dejan de afectar el ánimo hasta la histeria con lavanda. Y aquí recuerdo siempre a mi amigo Lucas el argentino británico, «en el desarrollo de la historia humana, han quedado agujeros donde se acumulan energías sucias». Seguro un agujero ancho y profundo está en El Carmen, donde la historia de la buena intención se hizo trizas en la ignominia, la corrupción y el crimen.

En junio de este año, los principales sirvientes de Estado realizaron una de sus tantas reuniones. La rectora de los conjuros sangrientos fundamentó lo bueno, lo malo y lo feo del covid-19, para luego concluir que debían aprovecharlo para aplastar a los «golpistas pro yanquis» y fortalecer el poder. Contagio y muerte a la oposición «venenosa y enclenque». ¡Sin asco! «Los cálculos están hechos, las muertes serán proporcionales a las fuerzas que representamos. En realidad, ellos son más que nosotros, por eso nos conviene el virus, que llegue a cuantos pueda, aunque también caigan ciertos de los nuestros».

Esto no es invento del autor de este artículo, menos una broma de mal gusto. Cálculos son cálculos, mal o bien formulados. ¿Qué está en el fondo de todo esto? La actitud criminal; la mente retorcida que escucha y huele el aliento de sus muñecos rociados de esencias de hierbas brujas. «La covid-19 acabará con la derecha y disuadirá a los gringos en su empeño sancionatorio».

Un ministro se asustó. La escuchó atento y bajó la mirada, simuló tomar notas al pie de la letra: «Nosotros estamos acostumbrados al sacrificio, tenemos organización y disciplina férrea; ellos no, por eso morirán más. La revolución seguirá siendo luminosa, porque nuestro general nos cuida y nos guía, todas las noches converso con él, no lo duden. Saldremos de esta y el virus nos ayudará».

Me sucedió lo mismo, mientras escuchaba el relato pasé revista de todo lo actuado por la dictadura en esta pandemia. Burla, indiferencia, negligencia, alevosía… Y me pareció tan ficción como cuando observé ciudades europeas por donde anduve, vacías, tenían el color de la desolación, sus imágenes eran animales invadiendo avenidas y aquel silencio sepulcral. Mayte la alicantina me lo contaba y yo pensaba en el cuento, agregando aquí y allá, pero la pandemia estaba resultando arrolladora, todas las posibilidades imaginativas eran inútiles. Entonces, me di cuenta que la alegoría se abraza a la sinestesia para crear escenario en cada imagen lograda.

Pero no, la reunión de los sirvientes de la dictadura no fue ficción. En Nicaragua se retorció la lógica; la autoridad hace de todo para facilitar el contagio. Las consignas son pedradas fétidas de sancocho descompuesto. El mundo no está normal, hasta Kim Jong-un se puso en guardia ante la amenaza viral, desde hace tiempo lo está ante la nuclear, por disuasión, dice.

Ortega es un engendro de la conspiración, actualmente no hay político opositor que esté a su altura en esa materia, por más que lo subestimen o descalifiquen. Sus ausencias son conspirativas. Si no ve a los ojos, miente. Evade la mirada y juega a sombras chinas. Pero las capacidades merman y la claridad arde cada día más.

La pandemia, en su efecto farmacéutico, es un gran negocio. No tengo idea hasta qué punto alcanzará sus ganancias con relación a los magnates tecnológicos Bezos, Zuckerberg y Musk, con centenares de miles de millones de dólares en sus bolsillos debido al incremento de las actividades en líneas. Los millones de desempleados continuarán creciendo en el mundo, aunque los gobiernos estén aplicando la vacuna, ¿rusa?, ¿gringa?, ¿china?, ¿italiana?, ¿cuál? ¡La que sea!, con tal que acabe tanta plaga necromántica de este punto del planeta.

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Henry Petrie

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