¿Por qué de nuevo la guerra contra la Iglesia Católica?

Nuevas Miradas finaliza hoy la serie de trabajos sobre las tormentosas y, pocas veces armoniosas relaciones de poder, entre el Frente Sandinista y la Iglesia. La Iglesia aglutina a los descontentos, marginados y críticos del sistema y ahí radica el problema y hoy es la institución más fuerte y mejor organizada del país.

Nuevas Miradas

Quinta entrega

El escenario nicaragüense de la confrontación Iglesia-Frente Sandinista de los años ochenta se repite y con variantes mucho más fuertes. En aquella ocasión el liderazgo del FSLN pretendía que la Iglesia condenara a la contra y los obispos se negaron, ahora, ven a la institución religiosa como la única con poder, organización y profundo arraigo popular.

“La Iglesia Católica que, además, cuenta con un núcleo sólido de líderes doctrinarios y carismáticos bien distribuidos geográficamente (arquidiócesis y diócesis). Por su incidencia en los procesos históricos de Nicaragua, por sus posturas críticas a la revolución sandinista y, más aún, por su protagonismo a partir de abril de 2018, ha sido ubicada por la comandancia orteguista como su principal adversaria, no así a una Coalición Nacional gelatinosa ni a los partidos políticos domados”, escribe el columnista de Nuevas Miradas, Henry Petrie en sus apuntes.

En la década de los años 80, el principal problema entre el gobierno del Frente Sandinista y la Iglesia fue que ésta última nunca le dio el aval que consistía en condenar los ataques de la contrarrevolución; incluso el mismo gobierno fue claro: se suspenden los ataques físicos a cambio de una declaración eclesial condenando los ataques de los “contrarrevolucionarios y las amenazas de invasión extranjeras, versión que obviamente solo los personeros del gobierno y algunos obispos lo saben.

 

Daniel Ortega con un gesto de vehemencia ante el fallecido cardenal Miguel Obando. La Prensa / NM

Obispos dijeron no

Si la Iglesia accedía y condenaba a la contrarrevolución, los sandinistas explotarían el hecho como un endoso implícito a ellos mismos pero de no hacerlo podrían acusarla de traidora a la Patria.

La respuesta de los obispos nicaragüenses a los sandinistas, representados por monseñor Pablo Antonio Vega, electo presidente de la Conferencia Episcopal en septiembre de 1983, fue: “Es muy difícil decir” expresó monseñor Vega, “cual invasión sería la más grave; si la invasión militar de afuera o si la invasión ideológica de adentro que está amenazando todas las aspiraciones y necesidades fundamentales del hombre”.

Para el hoy cardenal Leopoldo Brenes este tipo de ataque directo a los obispos “nunca había sucedido en Nicaragua”, El único hecho relevante fue el abucheo de los simpatizantes sandinistas a Juan Pablo Segundo en marzo de 1983.

Foto del Diario Las Américas / NM

El retorno de la guerra

Casi 40 años después, de nuevo, el FSLN ahora diezmado en sus bases y solo sostenido en el poder por las armas, con el atentado a la capilla de la Sangre de Cristo en la Catedral de Managua le declaró la guerra de nuevo a la Iglesia.

Las amenazas de hoy pretenden neutralizar a los obispos en sus posturas políticas, limitando al máximo su ministerio pastoral; atemorizar, desmoralizar y desarticular a la feligresía católica, reduciendo al máximo la asistencia a los oficios religiosos y confrontarlos con grupos «adversos» a la Conferencia Episcopal de Nicaragua, en realidad integrados por fanáticos orteguistas, escribe Petrie en sus apuntes .

La ruleta rusa de Ortega

Daniel Ortega y su círculo saben que la Iglesia puede convertirse en una avalancha arrolladora en las próximas elecciones, en tanto su respaldo al voto opositor será determinante, en primer lugar, para lograr masividad en el sufragio y, en segundo, producir resultados adversos al régimen, en consecuencia.

“Ortega Murillo se está jugando el todo por el todo, está consciente de los efectos que su guerra contra la Iglesia Católica tendrá en la población nicaragüense, del impacto internacional negativo. Pero son estrategias de salvataje del poder frente a una institución más poderosa que el FSLN retrógrado, aunque no tenga policía ni ejército.

“¿El Vaticano y el mundo occidental se quedarán quietos ante los atentados y agresiones a esta Iglesia en Nicaragua? No lo creo. Los fanáticos de base no lo piensan, pero Ortega juega a la ruleta rusa con la posibilidad de causar daños profundos adicionales”, sostiene Petrie.

Un grupo de militantes del FSLN hacen acto político frente a la iglesia de San Lorenzo en Boaco. Cortesía / NM

Por qué la Iglesia

La respuesta es sencilla. “La dictadura y su aparato represor-paramilitar se puso a la ofensiva desde el 19 de julio, ante una oposición debilitada en su expresión Coalición Nacional.

Las distintas expresiones opositoras azul y blanco han perdido brújula táctica estratégica, están debilitadas y embutidas en contradicciones no fundamentales para el momento, dependientes de la acción exterior. Si desean avanzar a una expresión organizativa mayor, lo urgente es «cerrar filas» y deponer sus miserias egoístas.

Debilidades de la oposición

Henry Petrie considera que en dos años y cuatro meses dos son los fracasos mayores de los azul y blanco: uno, no contar aún con un instrumento organizativo con arraigo en el territorio y, dos, no haber forjado un liderazgo colectivo aglutinador de las fuerzas antidictatoriales.

No se puede enfrentar a un régimen opresor diestro en conspiración, sin organización ni liderazgo. La lucha política no es etérea, tiene blancos muy precisos que exige determinación.

“No hay organización ni liderazgo opositor. La dictadura, que sí cuenta con un fuerte liderazgo entre los suyos, ha reorganizado a sus fuerzas para enfrentar a sus principales amenazas políticas, potenciales desestabilizadores de su poder. Según sus proyecciones, tienen cinco meses para neutralizar o desaparecer a los agentes representativos de estas amenazas”.

En el supuesto que la oposición recapacite y deje de debatir temas personales, caprichos y rabietas, y se convierta en una fuerza unida, Ortega cambiará de objetivo, sin embargo tiene cartas bajo la manga, como que la Iglesia y la oposición condenen las sanciones del gobierno de Estados Unidos a su familia y allegados, pero muy debilitado.

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Un comentario sobre «¿Por qué de nuevo la guerra contra la Iglesia Católica?»

  1. De los errores garrafales que ha cometido el frente sandinista es atacar de manera voraz a una iglesia que es y ha sido la abanderada de la tradición popular y de la tradición ancestral donde los indios vieron en abya Yala a la pachamama o a la madre tierra como la Virgen María por eso ese vínculo y ese amor tan especial a la madre de Jesús de los errores garrafales fue haber querido imitar de manera fiel la torpe actitud de la revolución cubana Quién quiso radicar a la Iglesia Católica y a la santería de origen africano de ese pueblo caribeño es por ello de que actualmente en esta nueva oleada de ataques contra la Iglesia Católica a un polo Mariano a un pueblo que ha decidido decirle no a la Dictadura Ortega Murillo le duele más que nunca y el Terrible error que ellos tiene es que un líder de la talla de monseñor báez pueda ser un candidato a la presidencia lo que significaría Un entierro político de por vida el pueblo tiene que estar Unido en torno a sus pastores de la Grey Católica y a los pocos pastores evangélicos que están a favor del pueblo nicaragüense

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