26 octubre, 2020

¿Por qué no hablamos claro y despejamos el camino?

Juan Ramón Huerta

Nuevas Miradas no hace ni hará contenidos periodísticos a partir de las dimes y diretes que ocurren en la oposición porque estaríamos siendo incoherentes con nuestros principios de hacer cosas diferentes. La población está hastiada de estos vaivenes, tampoco vamos a alimentar intereses de unos en detrimento de los otros.

Pero nos llama la atención la campaña contra el Movimiento Campesino, por primera vez metido de lleno en estas lides. No sé todavía si esos ataques a Medardo –la cara visible– son porque temen la fuerza del campesinado o porque sencillamente es campesino.

Con todo y que ellos son vulnerables por su inexperiencia en estos escenarios, tampoco voy a creer a ciegas que doña Francisca o el mismo Medardo son puramente independientes.

Les sobran asesores interesados en llevarlos de un bando a otro. Recuerdo cómo un comentarista de televisión anduvo detrás de Medardo que ya parecía escolta a como también la señora Francisca Ramírez ha sido escoltada por asesores.

Maldita tradición de querer utilizar al campesinado para fines politiqueros. ¿O es que no recuerdan cómo el Movimiento Campesino rompió tranques policiales para venir a apoyar a los estudiantes a Managua? y que tuvieron que guarecerse en los predios de la Catedral de Managua.

Están frescas las heridas en la cabeza de varios campesinos que en las calles de Managua; en los predios de la Universidad Centroamericana, UCA, de noche; perdidos sin encontrar la escapada porque los sicarios los esperaban en las afueras el día de la masacre del 30 de mayo de 2018.

Con estos antecedentes pongo en duda las palabras de Léster Alemán cuando declaró que Medardo se oponía a que los jóvenes entraran a la Coalición. ¿Quién miente? Lo que sí puedo decir con mucha seguridad es que el campesino es de palabra. ¿Miente Léster? O es que ambos ya aprendieron las mañas de los viejos políticos pactistas que están ahí. Medardo lo desmintió y dijo que él le tenía mucha estima a su acusador.

De Miguel Mora no me asusta nada de lo que diga, porque sigue siendo consecuente con lo que expresaba en los programas de su canal, además, antes de abril, este señor defendía a capa y espada lo que el también llamaba “el buen gobierno de Ortega y Murillo”.

Así las cosas es entendible lo que pasa en la Coalición, pero el pueblo observa, analiza; es sabio, apunta y luego pasa facturas, tampoco es de asustarse. Un güegüence espía por la rehendija.

Si siguen en esas contradicciones innecesarias y postergan el esfuerzo de unidad, o no pueden, que lo digan; deberían renunciar y dar espacio a otros actores. Muchos jóvenes, mujeres, estudiantes y campesinos, están al margen; hay otros actores difíciles de manipular. La Coalición debe construir vallas muy fuertes para evitar el paso del orteguismo, muy experimentado en crear crisis en sus adversarios.

Hay que aprender de la historia.

Juan Ramón Huerta

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