28 octubre, 2020

Minería amenaza ceremonial indígena, bosques y fuentes de agua en San Ramón, Matagalpa

Fuentes naturales de agua. Cortesía / NM

Oscar Alvarez

Colaboración

La contaminación de sus fuentes de agua, la destrucción de sus bosques y la biodiversidad que la habita y la desertificación de sus áreas de cultivo son las principales amenazas que enfrentan la Comunidad Indígena La Laguna y otras que habitan la Cordillera de Yasica Sur, en el municipio de San Ramón, departamento de Matagalpa.

De acuerdo con la nota de prensa del denominado Movimiento por la Defensa de la Madre Tierra, la actividad de la minería en la zona pone el peligro importantes fuentes de agua del departamento de Matagalpa.

Maritza Centeno, lideresa de la Comunidad La Laguna, expresa que los promotores de la minería se valen de la pobreza que vive la comunidad en estos tiempos de pandemia y prometen riquezas a los pobladores a cambio del permiso de extracción de la materia prima (tierra y piedras) de los cerros que forman parte del territorio indígena del Pueblo Matagalpa. Sin embargo, ocultan los peligros de la contaminación y destrucción de sus recursos, indicando que “solo sacarán unas piedritas de los túneles de las viejas minas existentes”.

Daños se expanderían

Centeno advirtió que la minería no solo afecta a la comunidad La Laguna que está a unos kilómetros de la cabecera del municipio de San Ramón, la que cuenta con fuentes importantes de agua para las comunidades aledañas, sino que también ya avanzan hacia las comunidades indígenas de la cordillera Yasica Sur en la que están los reservorios que abastecen del vital líquido a la ciudad de Matagalpa.

Túneles antiguos en los bosques de La Laguna. Cortesía / NM

Violación del principio de consentimiento previo, libre e informado  

La actividad minera en La Laguna y el resto de comunidades de Yasica Sur es ilegal por desarrollarse en tierras indígenas y debe contar con el visto bueno de las autoridades comunales bajo el principio de consentimiento previo, libre e informado establecido en instrumentos internacionales como el Convenio 169 de Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, el cual aborda los derechos de las comunidades sobre su territorio y es reconocido por el gobierno de Nicaragua.

Este principio permite que toda inversión de fuera de la comunidad, incluyendo la de gobierno que involucre sus recursos naturales, deba pasar por un proceso de consulta e información para que la población conozca los pormenores e incluso pueda solicitar la opinión de expertos para corroborar que no existen posibilidades de dañar la armonía de su comunidad, su salud o calidad de vida.

Inversionistas obvian a los líderes indígenas

En el caso en cuestión, los grupos de inversionistas solo han realizado algunas reuniones con un grupo pequeño de familias, omiten a las autoridades indígenas y tratan de arreglar acuerdos directos como si se tratara de tierras bajo el régimen de propiedad privada, lo que constituye una violación a los derechos humanos y ancestrales de estas comunidades.

La Laguna es parte del pueblo Matagalpa, que junto a otros 20 pueblos indígenas se ubican en las regiones del Pacífico, centro y norte de Nicaragua. La legislación sobre sus territorios está en un conjunto de leyes vigentes que datan desde el siglo 19. En las mismas se establece que estos no pueden ser enajenados y no pueden ser objeto de compra y venta.

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