28 octubre, 2020

“Necesitamos pasar, del aula donde prevalece el silencio, al aula donde fluya la palabra”

Fotografía tomada de Cambio16 / NM 

“Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos.”

Séneca

 

La educación está cuestionada por la calidad de conocimiento y aprendizaje ofrecido mediante las temáticas proporcionadas en los salones de clases, los conocimientos no vinculantes con nuestra realidad dejan de ser significativos, son banales. La comunicación es la clave para los procesos educativos que generen nuevos conocimientos a partir de esa gran escuela que es la vida cotidiana.

Julio César Guerrero Dias

La educación atraviesa momentos de dudas e incertidumbres con relación a la cantidad y calidad de conocimientos adquiridos.

El o la estudiante necesita de conocimientos, habilidades frescas y actualizadas, se requiere de una nueva forma de compartir el conocimiento.

A manera de ejemplo. Qué interesante sería analizar con estudiantes de Ingeniería por qué un simple accidente de un vehículo pesado hizo colapsar el puente de Cuisalá, ¿qué falló? ¿qué era lo malo que tenía el puente a pesar que tenía poco tiempo de haberlo reparado?

Cómo articular varias asignaturas en un solo caso, resistencia de materiales, diseño estructural del puente en fin otras cosas que se pueden analizar.

Necesitamos pasar del aula donde prevalece el silencio, al aula donde fluya la palabra, donde esta constituye y forma en todos sus planos al ser humano. Es indispensable que los estudiantes expresen sus hipótesis, sus inquietudes, sus ideas, sus valoraciones y necesidades, ya que el intercambio de puntos de vista favorece no sólo la construcción colectiva de conocimientos, sino al desarrollo de la personalidad.

Socializar el conocimiento permite tener otra mirada acerca del tema que estamos desarrollando y quizás puede resultar interesante establecer este procedimiento para romper con lo que tradicionalmente hemos hecho, la transferencia del conocimiento de manera rígida, cerrada, dogmática.

Hay que considerar la producción intelectual generada a través de la participación en el aula utilizando como recurso didáctico la duda, el problema, tener pretensiones comunicativas, es decir que el aprendizaje representa para el sujeto un motivo de felicidad, en la medida en que se incorpore a su mundo de deseos e ideas. El reconocimiento necesario de lo aprendido y más si la producción es  útil y significativa.

No se puede estar ajeno a los conocimientos adquiridos por los estudiantes y que han aprehendidos fuera del aula, en los medios de comunicación, en sus juegos grupales, en su interacción familiar, en lo que mira en la calle, en lo que escucha. Estos aprendizajes son conocimientos socialmente válidos, por lo general no se canalizan adecuadamente, ni se logran sistematizar para generar discursos coherentes, significativos en los salones de clases.

Es necesario, por tanto, hacer un esfuerzo en los centros educativos, academias, en las universidades para evaluar su pertinencia y crear estrategias, mecanismos y metodologías, no sólo para almacenar y transferir conocimiento de manera lineal, literal, llana, plana  entender que la comunicación en el aula debe ser intencionada.

La educación en el aula debe de ser provocadora, que incite al pensamiento, a la interpelación misma del conocimiento crear en su interior esa insatisfacción para explorar otras ideas, para fortalecer y ampliar sus conocimientos ¿cuánto se hace de esto? ¿hemos continuados con el mismo guion educativo? ¿por qué no lo podemos experimentar?

Toda propuesta comunicativa al interior del aula de clase debe conducirnos a lograr objetivos específicos de conocimiento, a la par de alentar, animar y desarrollar los aspectos afectivos, emotivos, morales y éticos del educando, también para utilizarlos de manera crítica y creativa.

La mayoría de los docentes como de los estudiantes todavía no  hemos concebido ver la crítica como un recurso para mejorar lo que hacemos, siempre se ha percibido en pensar que es una agresión o no aceptación a lo que hacemos, se tiene que ver la crítica como un recurso de entender que lo que haces es importante.

La crítica permite autoevaluarse, cómo estás haciendo lo tuyo, de tal manera que no nos molestemos cuando nos hacen reflexionar mediante la crítica, que es una opinión nada mas, uno puede tomarla o desecharla.

El otro aspecto es la creatividad, ¿se enseña a ser creativo? ¿hay normas para ser creativo? esta actividad es de manera personal repensar las acciones es una manera de rehacer lo que uno hace que tiene que estar en concordancia con el momento situacional.

Los procesos educativos deben de ser creativos dejar al estudiante que se exprese, que haga, que presente sus actividades como el piense.

En lo único que el facilitador debe estar atento es ver que cumpla con el objetivo esperado, no cercenemos la creatividad de los estudiantes, el formalismo a veces es una camisa de fuerza para crear o innovar algo.

La escuela debe estimular el desarrollo de las competencias comunicacionales, para alcanzar una verdadera cultura comunicativa, estimular el desarrollo de estas en los estudiantes para lograr la capacidad de darse a entender, para relacionarse, manifestarse, demostrar y convencer, teniendo en cuenta que la expresión se constituye en el eje del aprendizaje. Las competencias comunicativas se logran sólo en la medida en que permitamos a los educandos ejercer la comunicación misma de una manera libre y espontánea.

El proceso de enseñanza-aprendizaje debe practicarse como un proceso comunicativo, existe diferencia entre información y comunicación, en lo básico y de manera sencilla.

Informar es transmitir algo, la educación en todos los niveles, sigue siendo dominante la transferencia, y donde la memoria es lo que domina.

Comunicarse es compartir algo, es poner en común algo, es dialogar, intercambiar puntos de vista que conduzcan a un entendimiento, en este caso maestro-estudiante.

Es fundamental que el docente exponga los temas de clase como proposiciones y no como verdades absolutas que deben ser discutidas, investigadas, probadas, valoradas y aceptadas dentro de una finalidad práctica.

Buscar que sea el estudiante quien descubra y quien se apropie del conocimiento, de lograrlo estaríamos en otra posición con un modelo educativo ágil, dinámico, creativo; un modelo de educación para la vida de respeto y valores.

¿Cuánto nos falta? ¿Por qué no lo hemos hecho? ¿cuáles son los obstáculos? ¿la filosofía educativa? ¿la partidización de la educación? ¿la mercantilización de la educación? ¿se ha negociado con la educación? ¿estamos así por todas estas cosas y otras?

Los contenidos curriculares no deben ser puntos de llegada, a pesar que no debería ser el fin, sino el medio, la educación formal la ha entendido como un punto de llegada, mas bien se tiene que ver como un motivo de encuentro para la comunicación, donde se comparte se analiza, se reflexiona y se llega a conclusiones.

No basta con que el estudiante aprenda determinado contenido si no se le posibilita ponerlo en juego, probarlo y comprobarlo con sus propias hipótesis y expectativas del grupo y con las relaciones posibles que se establecen en la vida cotidiana.

Debemos pasar de la comunicación consigo mismo a la comunicación grupal. Si bien los saberes adquiridos se integran a la historia de vida del sujeto, es indispensable que a través la interacción y el libre intercambio de opiniones, se establezcan colectivos o socializarlos, que tengan como finalidad la construcción de sentido, de carácter social y público.

A la escuela le compete abrir espacios para el libre diálogo, con miras a estimular la argumentación y los procesos de negociación de saberes, haceres y valores.

Esta desconcentración implica en un primer momento, lo que la cultura comunicativa nos plantea, en consecuencia, la necesidad de abrir verdaderos espacios de interacción, para generar dinámicas que posibiliten a los docentes y alumnos participar de la construcción colectiva de conocimientos.

Por otra parte, se requiere reconocer que la mejor manera de alcanzar estos ideales educativos radica en posibilitar unos diseños de clases abiertas, con estructuras flexibles y basados no tanto en el desarrollo de los contenidos, como de estrategias bien establecidas, si no en procesos de trabajos para generar nuevos conocimientos.

El papel que le corresponde al docente en este nuevo marco de acción, es el de ser un orientador-facilitador de las opciones de aprendizaje. Ello significa que deberá acompañar al alumno y al grupo en su interés por el aprendizaje, orientar la búsqueda de información pertinente para que el proceso tenga su normal desarrollo.

Suministrar herramientas válidas para que el grupo esté en capacidad de elaborar productos con sentido y por sobre todo, poner toda su experiencia de vida al servicio del aprendizaje de los demás.

Cuando posibilitamos la expresión individual y colectiva, estamos permitiendo un verdadero reconocimiento al saber adquirido por el alumno y le estamos fomentando que afirme sus concepciones y que socialice su saber, lo que le indica que está en el camino acertado.

Los medios de comunicación potencian básicamente tres ejes importantísimos para la producción colectiva de conocimiento, como son: el trabajo de verbalización, la posibilidad de sistematizar y estructurar los contenidos de una forma diferente, y el permanente trabajo de análisis crítico para la construcción colectiva e individual de pensamiento.

Como escenario educativo, los medios permiten un nuevo flujo de entrada y salida de información al aula, permean la creatividad y las diversas formas expresivas y crean un nuevo mapa en el proceso de enseñanza aprendizaje.

A la escuela le corresponde incorporarlos a su quehacer, ya que no puede desconocer que las sociedades están enfrentadas a nuevas formas de expresión, que los mismos medios han modificado la relación del ser humano con la cultura y por ende con la educación y que la potestad educadora se escapa cada vez más de la escuela.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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