4 diciembre, 2020

La lucha por la tierra en Honduras ha sido criminalizada en más de 700 expedientes judiciales sostiene Lourdis Galea

 

Luis Sánchez Corea

Nuevas Miradas y la Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra ofrecen esta serie de trabajos sobre la lucha de las mujeres por el acceso a la tierra es una cuestión de vieja data en la región. Factores históricos, políticos y socioculturales, han sido parte de las barreras que históricamente han impedido a las mujeres, principalmente campesinas e indígenas, la tenencia y manejo de la tierra.  Pero en las últimas décadas muchas de estas mujeres se han organizado para luchar con más fuerzas por este derecho.  Mujeres rurales en Honduras y Nicaragua, están librando la batalla por ese derecho. Aunque la dinámica, los procesos  y el contexto son diferentes,  la lucha siempre es la misma: hacer realidad  el derecho de las mujeres tener su propia tierra.

 

Lourdes Galea, líder campesina de “Unidas Venceremos” relata que ocuparon las tierras que alquilaban cuando supieron que eran del Estado y no del señor a quien le pagaban. Dejaron de pagar el alquiler e iniciaron la gestión para la recuperación de las mismas.  Pero no esperaban lo que se vino después.

 A 15 kilómetros de la ciudad de Comayagua se localiza el municipio de La Paz, cabecera del departamento del mismo nombre.  A esta localidad pertenece la aldea Los Calates-San Antonio de la Fraternidad, un caserío situado a 1,700 metros de altitud, un área montañosa que forma parte de la Cordillera de Montecillos, una reserva biológica que se extiende a lo largo de tres departamentos hondureños.

Los Calates es una aldea privilegiada por su clima semihúmedo, sus fértiles tierras son aptas para el cultivo del café, uno de los rubros que más se producen en la zona, pero también sus habitantes cosechan maíz y frijoles.

En esta aldea se encuentra la empresa asociativa campesina “Unidas Venceremos”, cuya presidenta es Lourdis Galea, una mujer de 46 años y cuatro hijos. Esta empresa campesina de mujeres está en el proceso de recuperación de tierras.

Lourdis ha asumido el liderazgo y la representación de las mujeres de su comunidad, pero la tarea le ha significado enormes sacrificios.

El nacimiento de “Unidas Venceremos”

La empresa asociativa campesina “Unidas Venceremos” está integrada por 28 familias cuyo liderazgo es asumido por las mujeres.

La empresa es una iniciativa que surge de la necesidad de estas mujeres por tener tierras propias para sus cultivos. Lourdis afirma que tradicionalmente estas mujeres y sus familias han alquilado las tierras para poder producir.

Esta mujer campesina de piel morena y rasgos indígenas, rememora el derrotero que emprendió hace ya 17 años, para iniciar el proceso de recuperación de tierras y los obstáculos que ha superado a lo largo de este trajinar, y aunque aun no ve el final del camino, no desfallece.

“No nos iremos, ni dejaremos de trabajar la tierra”

El inicio del proceso

Lourdis recuerda que todo inició cuando en el 2002, Ana Maribel Madrid, secretaria de proyectos de la Unión de Mujeres Campesinas Hondureñas (UMCAH), visitó la aldea para  motivar a las mujeres a organizarse y realizar gestiones para la compra de las tierras que alquilaban para trabajar. “Así fue que formamos la junta directiva e iniciamos los trámites para gestionar la personería jurídica” afirma.

Por su parte, Ana Madrid recuerda que poco tiempo después de que “Unidas Venceremos” logró conseguir su personería jurídica, ella fue invitada a una capacitación en Tegucigalpa, fue ahí donde un técnico del COCOCH, le reveló que el Instituto Nacional Agrario (INA), pondría en marcha un proyecto para financiar la compra de tierra a mujeres campesinas, “al día siguiente me vine para la montaña con la buena noticia a buscar a las mujeres” afirma, a la vez que agrega, “ellas tenían 16 años de estar alquilando tierras para cosechar el maíz y los frijoles”.

De acuerdo a Madrid, el siguiente paso fue buscar al dueño de las tierras y preguntarle si estaba dispuesto a venderlas, una vez que este accedió visitaron el INA, “nos fuimos para el INA con la junta directiva de  Unidas Venceremos y la personería jurídica” refiere Madrid, quien asegura que una vez que en el catastro revisaron el mapa y la documentación, un ingeniero les reveló que parte de las tierras que estas mujeres llevaban alquilando por años pertenecían al Estado.

“Cuando nos dijeron que la tierra era nacional, nosotras agarramos fuerzas, continuamos con los trámites en el INA y tomamos posesión en febrero del 2003” relata Lourdis.  Esta última revelación supondría que las cosas en lo sucesivo serían más fáciles, y que la titulación de las tierras a nombre de las mujeres de “Unidas Venceremos” iría viento en popa, pero no fue así.

El dueño que no lo era

El supuesto dueño de las tierras era un ex alcalde de Lejamaní, un municipio asentado en un valle al pie de la montaña donde están las propiedades.

“Este señor fue alcalde en 1967, y en ese entonces dijo ‘esta tierra es mía’, pero no la escrituró” afirma Madrid. Pero en la documentación legal se encontró que el ex edil, sí había legalizado una parte de las tierras, 21 de 96 manzanas, las que puso a nombre de su esposa. Las otras 75 seguían siendo propiedad ejidal.

Un camino largo y doloroso

Lo que parecía que facilitaría el proceso de titulación, se convirtió para las mujeres de “Unidas Venceremos”, en un camino  tortuoso  cuyo final aún no avizoran.

“La esposa del ex alcalde apareció con un título donde salía como dueña de parte de la propiedad, y nosotras al no tener una legalidad del predio, porque no podíamos pagar un abogado, nos echaron al Ejército y nos desalojaron” relata Lourdis.

Una lucha criminalizada
El proceso de recuperación de tierras por parte de las mujeres en Honduras, también ha sido criminalizado.
De acuerdo con OXFAM, “entre 2010 y 2012 hubo más de 684 casos de campesinas procesadas en 15 departamentos del país. En 2013, la cifra sumó más de 700 expedientes judiciales en contra de mujeres que participaron en diferentes procesos de recuperación de tierras”.

La líder campesina cuenta que fueron desalojadas en 17 ocasiones “a nosotros nos sacaban en la mañana, entrabamos en la tarde, y a veces nos sacaban en la tarde, entrabamos en la mañana” cuenta.  Los desalojos los hacían 3 o 4 veces por año.

A Lourdis, la lucha por la tenencia de tierra le ha costado incluso la libertad. “Todavía  tenemos un problema grande ahí porque nos llevaron presas”, lamenta la activista campesina.  “Mi persona y otros 8 compañeros estamos siendo procesados, tenemos restricciones, no podemos  salir del país y hay que estar  yendo a firmar al juzgado,  todo eso por la misma cosa de la tierra” asegura.

Lourdis cuenta que ellas tuvieron el respaldo legal de la UMCAH y de Vía Campesina, un movimiento internacional que aglutina a 182 organizaciones en 81 países. “Ellos lograron sacarnos cuando nos llevaron presos” afirma.

Actualmente siguen con el proceso, y pese a que el futuro es incierto, Lourdis afirma que “nosotras no dejamos las tierras, seguimos ahí produciéndolas, hasta que logremos la titulación.”

La activista campesina asegura que se han organizado mejor y se han fortalecido, ahora cuentan con un apoderado legal contratado por ellas mismas, “nos pusimos de acuerdo, trabajamos, nosotras las mujeres reunimos un dinero, también con la ayuda de los varones y tenemos nuestro propio abogado”.

Lourdis tiene la certeza que un día todo se solucionará a favor de ellas, “estamos muy unidas, por eso nos llamamos Unidas Venceremos, y estoy segura que así será” afirma, la convicción de lo que dice se asoma por sus ojos.

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Juan Ramón Huerta

Prisma cotidiano | El periodismo tiene la capacidad de presentar los hechos desde distintos ángulos y enfoques.

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