4 diciembre, 2020

El fanatismo es un problema de salud mental

Fanáticos orteguistas de Matagalpa atacan a periodistas matagalpinos, jueves 19 noviembre. Foto de Notimat.  

“Huye, Adson, de todos los profetas y de los que están dispuesto a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia y a veces en lugar de la propia.” Del libro En Nombre de la Rosa de Umberto Eco.

El fanatismo político es un mal que hemos venido acarreando en todos los tiempos, no es nada nuevo, la diferencia es que ahora se evidencia de una forma clara, abierta y desenfrenada, ser fanático no abona en nada en la búsqueda de un cambio de cultura política, el fanático es un enfermo mental, piensa que solo él tiene la razón y que solo esa existe, es un ser irracional.  

Julio César Guerrero Dias

El mundo de hoy está marcado por los acontecimientos sociales, políticos, religiosos y económicos y donde las sociedades constituyen los agentes dinamizadores y protagonistas del momento.

Lo que estamos viendo en todas partes del mundo y en nuestra realidad, es un ejemplo claro que cada día el nivel de desencuentro social es mayúsculo, una sociedad con mucha  incertidumbre, altamente polarizada, producto del desagrado que los sistemas provocan.

Más allá de eso, no podemos negar que también es producto de un fanatismo exacerbado, donde la capacidad de reflexión y pensamiento propio no se percibe.

Nos encontramos en dos bandos, cada uno de ellos cree que lo que dicen y hacen es lo verdadero; el fanático no mira otras opciones mas que una, la de ellos.

El fanatismo se evidencia de manera clara en tres grandes ideologías: la política, la religión y el deporte, sin querer decir que en otras áreas no existan, si las hay, pero hacen menos ruidos que la señaladas.

Nos encontramos en un nivel de fanatismo muy peligroso, particularmente en un momento cuando se acerca un proceso y los grandes animadores serán los que participarán en la contienda electoral y sus seguidores.

¿Cuánto fanatismo existe en nuestro país? ¿el fanatismo se construye? ¿cómo? ¿Quiénes pueden ser lo fanáticos? ¿qué característica tiene un fanático? ¿se puede dialogar con un fanático? ¿Por qué estamos así?

El fanatismo político es el apasionamiento de una persona que defiende con tenacidad desmedida y ciegamente sus creencias u opiniones políticas, sin pasar por el tamiz de la razón, del argumento; sin averiguar, sin explorar que es lo que se dice o se hace.

Hay una actitud presupuesta de verdad de todo lo que se plantea desde el dirigente o la institución política y supone una adhesión incondicional a una causa produciendo en el fanático un comportamiento considerado en algunos casos violento e irracional.

El fanático está convencido de que sus ideas son las mejores y las únicas válidas, por lo que menosprecia las opiniones de los demás aunque estas estén en lo correcto.

Aunque en todas las épocas ha existido el fanatismo, ahora se identifica de una manera evidente, los que están en esta acera y los que están en la de enfrente, no se soportan, porque siempre los que tienen el poder la ponen en práctica sus mecanismos para someter al otro, y eso hace que cada día se sumen fanáticos para defender cada causa.

Por lo tanto, el fanatismo se identifica por el deseo de imponer sus propias ideas, así nos encontramos en este momento despreciar a quienes son diferentes, y probablemente en nuestra sociedad nos encontramos con sectores que no necesariamente comulgan con los de esta acera o de la otra.

Este sector tiene sus propias ideas acerca de todo lo que pasa en nuestro entorno, el fanatismo político lleva a la persona a no cuestionar nada, todo es incuestionable generalmente el fanático radical pertenece a una estructura partidaria donde los pensamientos de los dirigentes son incuestionables.

Tiene una visión cuadrada, cerrada de las cosas, pues todo es blanco o negro y carece por competo de todo espíritu crítico.

Para Winston Churchill “un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”. Frente a esto ¿será que no se pueda cambiar de opinión? ¿Qué te limita a permanecer bajo el mismo criterio? ¿el voto de obediencia como dice la iglesia? ¿lo que se dice no se cuestiona se hace por qué? ¿hemos sido fanático alguna vez?

Construir y apostar al fanatismo es el objetivo principal para mantener un proyecto social, político o religioso, este tipo de pensamiento es patrimonio de sistemas autoritarios y dictatoriales.

La iglesia no escapa de esto, particularmente la católica. Cuando estos llegan al poder político, suelen desarrollar todo un régimen para la imposición de sus creencias, castigando a los opositores, buscando eliminar cualquier tipo de reflexión, porque donde no existe reflexión tampoco hay contradicción ni matiz.

La política moderna de imposición es a través de decretos y leyes que ordenan o imponen que se debe y como se deben realizar las cosas, esto provoca reacciones antagónicas en grupos sociales y en todos aquellos que se consideran amenazados por dichas medidas.

Siempre he considerado que opinar acerca de estos temas resulta complejo ya que nuestra cultura política siempre ha estado marcada por quienes piensan que debes estar conmigo o de lo contrario está contra mí.

Personalmente no lo veo de esa manera, trato de pensar con un criterio propio, con una idea propia y respetando otras ideas en algunos casos sin compartirlas y actuar sin caer en el fanatismo político.

En tiempos electorales este fenómeno es común, reflejado en la preferencia de los caudillos políticos que les interesa en tener fanáticos y no compañeros, porque el compañero puede tener una visión diferente de las acciones que se hacen, pues los primeros confunden lealtad con sumisión, convicción con creencia, la noción de convicción suele confundirse con la idea de creencia.

Una convicción es una creencia de la que un sujeto considera que tiene evidencias suficientes para considerarla cierta. No importa si dichas evidencias son científicas, racionales o subjetivas: la persona cree que son suficientes para sostener su idea.

La creencia, en cambio, es más bien una suposición o una cuestión de fe, ya que el individuo no puede justificar su veracidad, ni lógica acertada de lo que dice y hace.

Otra confusión que existe en el fanático es mezclar el poder relativo con poder absoluto, tolerancia con debilidad, flexibilidad con blandura, paciencia con inoperancia y entereza e integridad con fanatismo, si la sociedad no identifica claramente estos aspectos ¿seguiremos con ese fanatismo a ultranza?

Entre los varios males que arrastra el ejercicio de la política en nuestro país, hay uno sobre el que convendría decir algo en estos tiempos electorales en los que se caldean los ánimos, los participantes se descalifican, se ofenden, se dicen de todo y por supuesto son frecuentes los enfrentamientos callejeros entre militantes y simpatizantes de diversos partidos y organizaciones políticas.

Si queremos que el país avance en la democratización y armonía ciudadana tenemos que tener una actitud de respeto a las ideas de unos y otros.

¿Cómo es posible que haya gente que llegue hasta la violencia para defender sus ideas? ¿el discurso que cada participante expresa induce a la violencia? ¿el lenguaje es de madurez o sensato? ¿cómo provoca esto a la sociedad? ¿qué percepción tiene usted de este fenómeno del fanatismo? ¿cree usted que los caudillos políticos utilizan al fanático para crear miedo? ¿cómo educar a la sociedad para erradicar el fanatismo?0

El fanatismo es un lastre de la humanidad, en términos generales, en la medida en que se asume la preeminencia absoluta de una idea, creencia sobre el resto, se busca eliminar cualquier tipo de reflexión, idea o pensamiento diferente porque donde no existe reflexión tampoco genera ninguna incomodidad en los dirigentes.

Así, el fanatismo es el mejor camino para producir violencia, tanto discursiva por excluyente y negadora de la diferencia, como física ante la falta de apertura y reflexión, se impone la fuerza, y la violencia engendra odio, que a su vez produce más violencia y crea un círculo vicioso del que es difícil salir, ¿nos encontramos así nosotros?

Como de lo que se trata es de defender a toda costa una postura, una ideología o al grupo del que se forma parte, en el fanatismo es muy frecuente encontrar la mentira, el engaño, la manipulación, y la astucia como fundamento de sus intereses.

El fanatismo está en todas partes, el fanático no mira, no escucha su mundo y sus pensamientos son muy reducidos, esto provoca una posición cerrada de su pensamiento porque no quiere conocer otra  idea, otro pensamiento mas que solo la que le han inculcado.

El fanático ha pasado por una escuela de adoctrinamiento ideológico, donde lo dominante ha sido un pensamiento y bajo ese ideal piensa y actúa.

El fanático de una causa política la defiende hasta con su vida, sin reflexionar si la causa por la que está dispuesto al sacrificio es la que corresponde a sus intereses, la práctica que hemos tenido es que han defendido las causas de otros, porque al final ni los toman en cuenta, sin embargo, el fanático queda satisfecho por la labor que hizo para que su caudillo alcance el poder político.

Estas personas suelen ser intolerantes, intransigentes, groseros, ofensivos, agresivos, violentos, ciertamente si bien es cierto que todos creemos que nuestras ideas son buenas y mejores que las de otros; si no, no tendría sentido sostenerlas, pero de ello al fanatismo hay un largo trecho.

La obsesionada dedicación, la adhesión exagerada, el enfrentamiento violento son ya actitudes fanáticas lejanas al comportamiento de una persona normal, por eso es que se dice que el fanatismo pone estúpido a la gente, es un problema de salud mental.

Hay que tener cuidado cuando usted se pone a intercambiar ideas y opiniones con un fanático, es peligroso, ellos no razonan con sentido lógico actúan por instinto, mejor es retirarse ¿con cuanto se ha encontrado? ¿qué ha hecho? ¿lo han ofendido alguna vez? ¿podemos educar a los fanáticos? ¿cómo hacerlo?

Tal y como se practica la política en nuestro país, a los caudillos les conviene e interesa tener fanáticos ya que este tipo de persona solo recibe órdenes y la ejecuta.

El militante de cualquier organización cumple el mandato, él no sabe por qué está ahí, porque va hacer eso, no razona las consecuencias de su acción, el militante es un fanático que usted lo encuentra por todos lados donde está el juego el poder político.

El activista partidario fanatizado no acepta las críticas a su partido porque piensa que los que lo critican no lo quieren, no lo entienden y/o buscan destruirlo, piensan que son enemigos de ellos, los fanáticos miran fantasmas por todos lados, conspiración por todos lados, todos lo que no piensan como ellos son sospechosos.

Por otro lado elaboran sus propias encuestas, solo en ellas creen y en su percepción de la realidad, el fanático ideológico es como el caballo con anteojeras, solo mira en una dirección y percibe al mundo a través de una ventana reducidísima y engañosa, solo tiene un solo carril y un solo vehículo su partido su caudillo y su causa.

A trece meses aproximados de las elecciones, sería saludable que nos preguntáramos ¿cuánto de lo antes descrito se percibe en nuestra sociedad? ¿es evidente el fanatismo? ¿hace daño el fanatismo a una institución política?

El ejercicio político del que tanto nos quejamos no cambiará mientras el fanatismo sea la base que mueve a la mayoría de las instituciones y personas a la hora de intervenir y participar en los asuntos públicos.

Socializo estas ideas a través de Nuevas Miradas como medio de comunicación donde la pluralidad de pensamiento se manifiesta en cada uno de los discursos, como lo he manifestado en otras ocasiones. Son ideas acertadas para uno, desacertadas para otros, de eso se trata generar alguna opinión de los lectores, lo importante es que no me considero fanático, creo en muchas vías para alcanzar lo que todos deseamos la armonía social.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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