17 enero, 2021

Exilio permanente y sus remesas han logrado la sobrevivencia de sus familias

Sergio Simpson

Más gente huye de Nicaragua, por miedo o aspirando vivir mejor o ambas motivaciones. Más dólares vendrán, este año registran cerca de mil ochocientos millones, y ese es un “triunfo económico” que los del gobierno se atribuyen.

Desde cuando el Frente Sandinista avivó la guerra contra Anastasio Somoza Debayle,  finales de los años setenta del siglo pasado, la migración de nicaragüenses hacia otros países no se ha detenido.

En la época de aquella dinastía de la familia Somoza, los opositores políticos, disidentes, guerrilleros, se iban exiliados buscando resguardar la vida, también durante la sublevación se marcharon quienes temían el “triunfo del comunismo”.

Tras la renuncia y exilio del general Somoza, miembros del gobernante partido Liberal Nacionalista, junto con jefes y tropas de guardias nacionales escaparon cuando el pueblo unido los derrotó; miles no tuvieron esa posibilidad, y cientos fueron prisioneros o fusilados.

Otros que se quedaron en Nicaragua se convirtieron al modelo del nuevo poder y han ocupado cargos estatales de importancia, aumentando bienes materiales y finanzas millonarias.

Se dice que más de un millón de nicaragüenses vive en el exilio, por eso los abundantes envíos de dólares, producto de la migración han aliviado los altos niveles de pobreza de subempleados, desempleados, o con ingresos por debajo de la dignidad.

Miles de familias de limitados recursos han prosperado o subsistido porque sus exiliados les proveen dinero, los mismos exiliados han progresado como jamás lo hubieran logrado en el país.

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