13 abril, 2021

¿Qué recuerdos caló la montaña en la vida del fotoperiodista Bill Gentile?

En la imagen, soldados sandinistas patrullan a través del barro después de una tormenta tropical. Foto de Bill Gentile

Nuevas Miradas ofrece cada domingo, extractos del libro “Espérenme: Historias Verdaderas de Guerra, Amor y Rock & Roll” o memorias del fotoperiodista Bill Gentile, como la coronación de una fructífera y actualizada carrera que no la dejó llevar por lo tradicional y que al contrario, se ha reinventado. “Espero que las historias sirvan para evitar que los nicas vuelven a pelear entre ellos mismos. Espero que la guerra no vuelve a ocurrir en Nicaragua. Nunca. Jamás.”

Extracto (*)

La montaña, Nicaragua, 1980. Las montañas del norte de Nicaragua disfrutan de una mística propia. Los nicaragüenses se refieren a ellos no en plural, “las montañas”, sino en singular, “la montaña”, como si la escarpada columna vertebral del país fuera una sola entidad, un reino especial aparte de, pero aun dentro, de Nicaragua.

A pesar de las dificultades y el peligro, la montaña ocupa un nicho especial en la tradición sandinista, los relatos legendarios de cualquier grupo guerrillero son parte del corazón y el alma de ese movimiento, y la razón por la que hombres y mujeres corren el riesgo de ser torturados y muertos por ese movimiento.

Fue a la montaña a donde el Frente Sandinista envió a sus guerrilleros para entrenamiento físico, psicológico y político. Fue en la despiadada montaña donde los cuadros sandinistas soportaron un sol que saca ampollas de la frente y la nariz; noches frías y húmedas que sacuden el cuerpo hasta el amanecer; hambre que desorienta y duele; soledad que hace que los hombres hablen consigo mismos; y el miedo que les quita el aliento.

En la montaña acechan tifoidea, malaria, hepatitis, ántrax y “lepra de montaña,” un parásito que se incrusta en la carne humana y la devora en círculos concéntricos dejando dolor y una cicatriz fea.

Por la noche, la montaña cobra vida con sonidos que me asustaron muchísimo. Los monos aulladores hacen exactamente eso. Aúllan o rugen, con voces que se lamentan e intimidan que rebotan por millas a través de la densa selva tropical.

Me desperté en mi hamaca una noche mientras patrullaba con los sandinistas, sobresaltado por el coro de animales que hablaban entre ellos en el bosque. Eran sonidos que no había escuchado desde mi época universitaria, cuando los hermanos de la fraternidad y yo escuchamos la canción de Pink Floyd de 1969, “Varias especies de pequeños animales peludos reunidos en una cueva y surcando con un picto”. (https://www.youtube.com/watch?v=GpWJv7alqQE) Las llanuras bajas en la base de la montaña son tierra ganadera y hogar de repugnantes plagas que los nicaragüenses llaman “tórsalos”. Normalmente prosperan bajo la piel de las vacas en libertad, pero a veces se instalan en humanos. Un médico se los quitó a uno de mis colegas y le cortó la piel para desenterrarlos. Contraje un caso de ántrax mientras trabajaba en la misma región.

(*) Este extracto es uno de una serie que precede al lanzamiento de mis próximas memorias. El libro se llama: “Espérenme: Historias Verdaderas de Guerra, Amor y Rock & Roll”

2 comentario en “¿Qué recuerdos caló la montaña en la vida del fotoperiodista Bill Gentile?

  1. Juan Ramón:
    Enhorabuena. Una vez más, Nuevas Miradas- contigo al frente- logra un nuevo éxito. La publicación de las memorias del fotógrafo Gentile así lo atestiguan.

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