18 septiembre, 2021

La emancipación se logra con una educación libre de imposiciones ideológicas, partidarias o religiosas

Ilustración de Clade / NM

“La ventaja competitiva de una sociedad no vendrá de lo bien que se enseñe en sus escuelas la multiplicación y las tablas periódicas, sino de lo bien que se sepa estimular la imaginación y la creatividad” Walter Isaacson.

La educación siempre será el recurso fundamental del ser humano, no solo desde el punto de vista individual sino de carácter social. Es de suma necesidad que los sistemas y modelos educativos cumplan su función de desarrollar en las personas su emancipación que permita construir su propio pensamiento y sus tomas de decisiones

Julio César Guerrero Dias

A pesar que la filosofía educativa encara un compromiso desde la vida práctica dentro la sociedad, pareciera que se aleja debido a que no se perciben estos principios.

Hay mas empeño en la transferencia de conocimiento dejando al margen estos principios, sin embargo es de suma urgencia que por esta vía la sociedad vaya generando una actitud diferente frente a los diferentes acontecimientos que suceden todos los días.

Para impulsar una educación transformadora necesitamos nuevas herramientas intelectuales, emocionales y actitudinales más eficientes y congruentes con las necesidades humanas, capaces de superar el dualismo cultural, biológico, social y espiritual que ha causado tantos problemas.

La incongruencia de estos aspectos es lo que permite en el ámbito de la ciencia o creencia que el educador comparta con sus educandos, en vez de liberar el conocimiento lo encajona en una camisa de fuerza sin dejar otras alternativas de poder confrontarlas con otras teorías vinculadas a la temática que están trabajando.

La educación necesita de la curiosidad, la reciprocidad y la intuición para captar las relaciones entre los fenómenos, acontecimientos o procesos que normalmente pasan inadvertidos, es por esto que el educador debe ser un gran conocedor de esos aspectos que dentro de la vida cotidiana están presentes.

No se puede compartir conocimiento si no se aplica frente a nuestra realidad porque de no hacerlo queda en abstracto,  tampoco podemos perder vista el compromiso, la pasión y solidaridad para transformar su proyecto en praxis de la esperanza, de un futuro diferente.

En el mundo del trabajo y la educación casi nada es igual que antes, todo ha cambiado; estrategias, métodos, formas de evaluación, socialización de los conocimientos, incluidas las formas de explotación, exclusión y alienación, para afrontar esos retos necesitaremos desaprender y superar los sistemas cerrados y construir sistemas innovadores de pensamiento y cooperación abiertos y holísticos.

Lo difícil de estos retos es despojarse de lo que conoces y de la forma que se ha hecho o aprendido, porque tampoco podes alejarte de tus presaberes, son la base del conocimiento, el problema ha sido que a los educadores los han encasillados en paradigma educativos rígidos y es lo que todavía sigue siendo dominantes, pero de hecho hay que ir innovando y creando modelos originales propios que vaya en función de los aprendizaje para la vida.

Estamos viviendo una mutación sin igual asociada a una crisis grave del paradigma de conocimiento y de la hipercompetitividad, esto ha hecho que los procesos de enseñanza y aprendizajes sean cambiantes, móviles en concordancia con la dinámica de la sociedad, donde ahora es la que está poniendo la agenda del conocimiento en la educación formal, y no formal en función de sus necesidades y de lo que acontece en la vida cotidiana a partir de realidades concretas y no bajo hipótesis establecidas.

Por otro lado, el desarrollo científico y tecnológico no vino acompañado de una evolución social, ética, y espiritual de la sociedad, seguimos trabajando con una inteligencia ciega que fragmenta y separa conocimientos alejándonos de nuestra esencia de seres cooperativos, amorosos y solidarios.

La esencia de la educación formal ha sido la transferencia de la ciencia, dejando al descubierto esos otros elementos que son de suma necesidad para la persona, es a partir de ese forma de enseñar que los otros ámbitos han quedado sin mucha importancia para la formación integral de la persona.

Creo en el poder transformador de la educación, para una sociedad diferente a la que tenemos, lo que hay que hacer es despojarse de los vínculos ideológicos de partidos dejar a los educadores que innoven sus estrategias educativas sin  condicionamiento alguno.

Su contribución será decisiva para formar personas para que aprendan a pensar por sí mismas pensando en los demás, a ser creativos y no resignados, a tener espíritu crítico y capacidad de imaginar y soñar, queremos una sociedad con esas características.

La educación revalida su importancia ayudándonos a ser ciudadanos/as libres y responsables, creo en la fuerza de la educación para que todas las personas puedan desarrollar su potencial de inteligencia y bondad.

Lo anterior se logra mediante una educación que vaya en concordancia con lo que una sociedad desea, la educación no puede ser impuesta por el poder, entendiéndose como aquellas manifestaciones que generan imposiciones de ideologías llámese partidarias o religiosas.

Es con el concurso de toda la sociedad, que puede enrumbarse a una transformación verdadera  no solo de conocimiento coherente con el momento que vivimos, sino también impulsar, orientar y guiar a la sociedad para desarrollar una actitud diferente.

La educación te conduce a la emancipación, búsqueda de la libertad lo expresamos no solo en nuestra capacidad de dialogar y deliberar, también de decidir y actuar. Educar es ayudar a las personas en su proceso de desarrollo integral según un proceso dinámico, ya que el sujeto como parte de la sociedad es siempre una conciliación entre lo que está siendo y lo que quiere ser, la racionalidad es lo que determina la toma de decisión.

Podemos contribuir con la educación a que hombres y mujeres, en la infancia o la vejez a lo largo de toda la vida puedan ser felices recreando un mundo diferente donde todos podamos convivir con nuestras virtudes y defectos.

Donde prevalezca la cultura del acercamiento, donde podamos encontrar la unidad dentro la diversidad, quizás sea un sueño, pero vale la pena ser soñador, ojalá y la mayoría de nosotros soñemos de esa manera, para un cambio social.

Es imposible hacerlo desde las instituciones establecidas, se necesita el involucramiento de toda la sociedad dándole los espacios necesarios sin exclusión algunas para que puedan compartir sus ideas en función de las necesidades sociales.

En la relación educativa que busca ser dialógica, horizontal y cercana, el poder de la palabra no es monopolio de unos, sino derecho de todos. Donde las personas se reconocen mutuamente como sujetos el poder circula horizontalmente, es un poder que posibilita y no limita, que promueve más que oprime, es así que la educación se convierte en el eslabón mas importante en la formación del individuo, con un sentido humano frente a las adversidades que las demás personas padecen.

Es importante tener en cuenta que la horizontalidad del vínculo no elimina la distinción de roles, sino todo lo contrario. Si bien en estas pedagogías el educador nunca es el centro del proceso educativo, sí tiene el rol de liderarlo.

Para Don Bosco los educadores deben ser ejemplo de moralidad para los alumnos, permanecer cerca de ellos y orientarlos con consejos y avisos sobre lo que deben hacer o evitar. Los jóvenes, por su parte, deben confiar en sus superiores como si fueran sus padres, escuchando sus consejos y obedeciendo las normas. (Bosco, 1877)

La relación educativa es a la vez una relación de poder. Entendiendo el poder como lo definía Michel Foucault, el poder es una relación que puede asumir diferentes formas y características. Por ejemplo, el ejercicio del poder puede ser asimétrico (como en el caso del uso de la fuerza y la manipulación), o pueden requerir un vínculo recíproco (como la persuasión y la autoridad). (Arrién, 2004: 60)

Estamos obligados  a ir aportando desde los diferentes escenarios una  educación para la libertad, sabiendo que la repetición obsesiva de determinados temas y  noticias generadas desde los medios de comunicación, puede lograr que la interpretación tergiversadora de los hechos se presente como verosímil.

Nuestra función y no necesariamente se tiene que apreciar desde las instituciones educativas es aproximarnos a una educación para la verdad, teniendo en cuenta no solo las apariencias sino la complejidad de la realidad, una educación de la esperanza, una educación para la complejidad, interdependencia y responsabilidad cooperactiva, contra el miedo, una educación para construir el sentido de la dignidad y del respeto, una educación para estimular la capacidad de soñar.

No se puede perder de vista una educación para la formación de la personalidad y del carácter transversal a todas las ocupaciones y acciones del hombre y de la mujer.

También, de la capacidad de pensar y decidir, la educación ha quedado a deber en estos aspectos, no hemos dejado que las personas al menos hagan el ejercicio de tomar decisiones poniendo en práctica su razonamiento.

El problema es que tampoco se les enseña a razonar, sino solo a repetir a partir de lo que dicen las demás personas, en muchos casos no existe una fundamentación y justificación propias del porque  se ha decidido ejecutar una acción determinada, se masifican las acciones sin tener el mínimo juicio sobre lo que se hace.

Tampoco podemos obviar que la educación es siempre una actividad intencional y en la mayoría de los sistemas educativos orientada a que la gente aprenda a ser, a relacionarse y a tomar decisiones en función del propósito que se persigue, esto no es nada nuevo.

La educación siempre ha estado llena de muchas banderas de diferentes colores, también de muchas ideas que al final conducen a la domesticación de la mujer y el hombre, no se promueve una educación en la creatividad para la innovación social, capaz de escapar de las propias rutinas y certezas que acaban ahogando la imaginación creativa, educación para la justicia y la solidaridad, una educación para la libertad.

Necesitamos la educación transformadora para reinventar otros sistemas de organización económica y social con mayor sustantividad democrática y pluralidad, que aseguren la convivencia y biodiversidad.

Necesitamos modelos educativos favorecedores de diálogos fecundos y pensamientos innovadores que puedan ofrecer alternativas transformadoras y sostenibles: una economía social y solidaria capaz de incorporar en la gestión de sus actividades los valores universales que debieran regir la sociedad y las relaciones entre la ciudadanía: equidad, justicia, fraternidad, solidaridad y democracia.

Debemos desmitificar la concepción de riqueza asociada exclusivamente a la obtención o consumo de valor monetario, el aprendizaje significativo es el que observa la realidad con mirada crítica y curiosidad para que el sujeto experimente e interaccione con el objeto de estudio en cooperación, la educación tiene la misión esencial de enseñar a pensar y a cooperar.

El esquema educativo que se inculca es “vivir-trabajar-consumir” está sometido a unos patrones que nos alejan de la naturaleza de la educación, de la cordialidad en nuestra relación con los demás y de nosotros mismos, y que nos reducen exclusivamente a la condición de clientes y objetos de consumo.

El consumismo a través del mercado se convierte no solo en la única ideología verdadera sino en el criterio de éxito social.

Educar será uno de los retos básicos para que los seres humanos lleguemos a ser quienes somos y podamos construir respuestas a la altura de los desafíos actuales.

El conocimiento no consiste solo en tener información sino en saber mirar la realidad de los mundos para decidir conscientemente, cuando el conformismo y la resignación parecen ser el remedio para las mayorías y el único dilema consiste en elegir entre lo malo y lo peor, es que atravesamos una crisis histórica, la educación solo será transformadora si es holística e incorpora una forma de ver global.

Bien sabemos por la historia que dos de los instrumentos que utiliza el poder para ejercer su dominio son la fuerza y la violencia, a menudo, éstas son encubiertas por la mentira y la manipulación que adquiere dimensiones inéditas en nuestra época.

Es importante que emerja una nueva ética cívica basada en los derechos humanos y que invirtamos la hegemonía de lo cuantitativo en provecho de lo cualitativo. Por eso, compartimos la visión de Emilio Lledó: “educar es crear libertad, dar posibilidad al pensar”.

El contexto mundial y nacional en el área de la educación si bien se habla de los esfuerzos que hacen las instituciones involucradas para ir desarrollado una educación de calidad, la percepción de muchas personas es que muy poco se ha avanzado, lo que se nota es que desde la instituciones públicas lo dominante es la ideología del poder y de las instituciones educativas privadas.

Lo recurrente es lo mercantil, la educación para proyectos de consolidación de sistema y la educación como producto mercancía.

Mientras  los sistemas educativos no tengan una migaja de libertad y todo sea controlado sin espacio de libertad seguiremos en esta misma situación, la educación no puede continuar en manos y pensamientos de unas pocas personas que son las que deciden, que es lo que piensan que es mejor para los sistemas y modelos educativos.

“El objetivo principal de la educación en las escuelas debería ser la creación de hombres y mujeres que son capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres y mujeres que son creativos, inventivos y descubridores, que pueden ser críticos, verificar y no aceptar, todo lo que se les ofrece”. Piaget

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

Ver todas las entradas de Julio César Guerrero Días →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!