18 septiembre, 2021

Lo coercitivo, persuasivo y retributivo como recursos del poder político

Ilustración de El Diario Exterior / NM

“Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad porque se destruye la sinceridad y la confianza, y solo se consigue una falsa sumisión” Albert Einstein

El silencio social que se percibe en el ambiente es una muestra de cómo la sociedad está leyendo el proceso electoral que se avecina, ya entrando a la recta final cuando inicie oficialmente la campaña electoral todos los partidos que participarán en dicho proceso compartirán sus programas con el mercado electoral, el juego político está plateado usted decide.

Julio César Guerrero Dias

El contexto que vivimos con problemas como la pandemia que no finaliza y que no se sabe cuándo termina, mientras el otro espacio que hay que definir a corto plazo es el político que se avecina, el proceso electoral establecido para el siete de noviembre del presente año. Faltan dos meses se percibe una cautela en la sociedad.

Lo que sí es una necesidad porque es imposible vivir aislado, siempre está inmerso en un haz de relaciones sociales que determinan sus condiciones de vida. A medida que estas condiciones de vida son más activamente configuradas por la acción humana, la interdependencia, lo que Durkheim llamaría «densidad social», se hace más intensa.

La sociedad es parte de un espacio planetario que exige ser parte de ella, implica no solo escuchar, mirar, ser espectador de lo que acontece sino actores y actrices con algunos roles según nuestra capacidades y habilidades que vayan en función de un mejoramiento social, político y económico de un país.

Cada sujeto puede aportar mucho desde el lugar que se encuentre, con mesura, respeto, tolerancia, responsabilidad, reflexiones que contribuyan a pensar y actuar diferente.

Se ha demostrado que los problemas sociales no se pueden resolver por la vía del poder y violencia, porque es un paliativo que a corto o largo plazo se regresa a lo mismo.

Es necesario aclarar el concepto de poder, para después estar en condiciones de adjetivarlo como político. Con relación a este concepto podemos citar a Weber que sostiene “… poder significa la posibilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad ”(Weber, 1.992, pág. 43). Asimismo, Norberto Bobbio lo define como “…una relación entre dos sujetos, de los cuales uno le impone al otro su voluntad y le determina a su pesar el comportamiento…” (Bobbio, 1.993, pág. 1.216).

En los sistemas políticos de la naturaleza que sean, el poder es que está sobre todas las cosas, la imposición de voluntades es lo que determina lo que se haga, independientemente de la contra voluntad que pueden tener algunos grupos sociales que se han visto afectados por las tomas de decisiones del poder político que está de turno.

La imposición, el mandato, lo imperativo, es lo dominante en el poder político en todas las sociedades del mundo la nuestra es una mas que se suma a esas imposiciones.

Por otro lado, estas fuentes de poder se encuentran entremezcladas en todas las situaciones, pero la preponderancia de alguna de ellas, en cada caso o momento, da lugar a un tipo de poder predominantemente coercitivo, persuasivo o retributivo, aplicado a cualquier tipo de gobierno.

No hay sistema político en el mundo que no haga uso de estos tres poderes como base para mantener a la sociedad en “cierta normalidad”, la normalidad que vive el mundo en el plano político es apena una caricatura de la realidad.

El poder coercitivo consiste en la capacidad de obtener obediencia mediante la privación, o amenaza de privación, de la vida, la integridad, la libertad o las posesiones, por medio de la fuerza, estos elementos coercitivas no son ajenos en ningún sistema político todos hacen uso de este recurso para evitar que los movimientos sociales se expresen, demanden, cuestione o interpelen a lo establecido.

Esto ha sido una lucha en todos los tiempos, el cambio de época que viven las sociedades ya no tolera como mecanismo de defensa del poder la coerción, la imposición, por lo tanto esto hace que de manera permanente haya un desajuste social, político, económico que se manifiestan en las protestas sociales, este tipo de acción se presenta en todo la sociedad global.

Tampoco está al margen dentro de los sistemas políticos el poder persuasivo que consiste en la capacidad de obtener obediencia mediante la unificación de las preferencias y prioridades ajenas con las propias, convenciendo a los que tienen que obedecer de la bondad, justicia o corrección de los objetivos o el modelo de orden proyectado.

La ideología es el instrumento de este tipo de poder, que implica provocar en la persona una emoción determinada, la empatía ayuda a identificar el sentimiento, el misterio, el miedo y el suspenso en las personas.

Paralelamente debe de convencer a las personas, bajo el argumento de la lógica racional, el agente responsable de convencer hará uso de distintos elementos que apoyen sus ideas, como datos, opiniones, pruebas, que garanticen que los que leen, escuchen y observen eso discursos no duden en aprobar dicho discurso que al final vaya a desembocar en un voto mas para su partido político.

Durante la campaña electoral que se avecina los agentes participantes harán uso de este poder el de la persuasión, donde la base referencial para la persuasión será el discurso ideológico partidario que les ofreces a los electores, los poderes persuasivos entran en juego otras variables tales como en este caso, la institución que representa o sea el partido, la persona, su hoja de vida, sus capacidades, sus relación con la sociedad, y por supuesto todo el aparato mediático que lo acompañará.

El poder llamado retributivo se basa en la obtención de obediencia mediante el establecimiento de una relación de intercambio, el que obedece lo hace a cambio de que el que manda le dé algo.

La relación más típica de poder coercitivo es la que se produce entre el Estado y los individuos, en la medida en que aquél intenta poseer el monopolio de la coerción en una sociedad, con el fin de constituirse en el poder soberano de la misma.

Este aspecto de retribución lo miramos en todos los sistemas políticos en las famosas alianzas partidarias lo que decimos comúnmente, que los favores políticos deben de tener una recompensa.

Las retribuciones son condicionamientos que definen una vez lo que te le otorgarán no a una persona determinada si no a la institución que representa,  por eso no puede al menos dejarlo como una expresión ¿cuánta ética política tiene los representante de las instituciones políticas?

Vale la reflexionar sobre la ética y la política, donde la segunda  es una actividad que tiene mala fama, el hombre y la mujer la ven con reticencia, desconfianza, a los políticos los cree demasiado habilidosos o a veces demasiado interesado en su bienestar individual, piensan que hay algo de diabólico en su actividad política.

La historia de la política y los políticos se vincula, generalmente, al ejercicio del poder, el poder seduce a los hombres y mujeres, por conservarlo, suelen incurrir en muchas claudicaciones y cometer, también muchos abusos, tal vez de allí derive este descrédito generalizado de la acción política que la sociedad tiene de ellos.

¿Quiénes hacen política? Hacen política los gobernantes; hacen política los ciudadanos. Cuando los ciudadanos eligen gobernantes o parlamentarios, hacen política. Hacen política los funcionarios del aparato estatal que desempeñan funciones de autoridad o que cumplen cometidos estatales en los distintos ámbitos del quehacer social.

Hacen política los dirigentes sociales, los dirigentes de las distintas organizaciones o comunidades que forman la sociedad. Hacen política los dirigentes de los partidos políticos, hacen política las diferentes organizaciones religiosa católicas y protestantes o de otra naturaleza ocultar esto es tratar de engañar a sus mismos feligreses.

Hacen política los medios de comunicación social, que no se limitan a informar, sino que informan desde el ángulo de sus propias concepciones, porque cada uno ve las cosas según el color del cristal con que las mira y porque, según esas mismas concepciones, procuran orientar a la opinión pública para ir formando criterios que conduzcan a la acción.

Creo que todos los que hemos mencionado tienen derecho a hacer política como seres sociales que son, esto se debería de ver de manera natural quieren ser partícipe de un proceso, pero pienso que no se debe de recurrir a argumentos que no hacen política.

Quienes hacen políticas desde los diferentes escenarios están expuestos a réplicas políticas si habla de política te responderán políticamente porque sorprenderse en este aspecto, en algunas ocasiones he manifestado que necesitamos una cultura y una educación política para comprender mejor y de manera amplia lo referente a política.

Por eso, en la política siempre se da una mezcla en diversas dosis de concordancia y discrepancia, cooperación y oposición, consenso y conflicto, persuasión y coerción. Puesto que existen proyectos u opciones predominantes y subordinados, las situaciones se caracterizan por una tensión más o menos manifiesta y equilibrada entre las diversas alternativas y por posicionamientos estratégicos y tácticos de los diversos actores entre sí, posicionamientos que oscilan entre la colaboración, la confrontación y la conciliación.

Queda así en claro que el poder no es el fin de la actividad política; es, simplemente, un medio de que dispone la política y el político para cumplir el fin de lograr el bien común, de realizar el bien común. Y este poder adquiere dos formas de expresión: autoridad y poder propiamente, porque no son sinónimos autoridad y poder.

La autoridad es un concepto moral, es el derecho a dirigir y a ordenar, a ser escuchado y a ser obedecido, a partir de la propia autoridad que pueda tener, para ser autoridad no necesariamente debes de tener poder.

El poder es un concepto sociológico, es la fuerza de que disponemos para obligar a otros a escuchar y a obedecer, de cualquier manera, lo idóneo que debería poseer un político es autoridad y poder.

Maritain dice: “El justo, privado de poder, acrecienta su autoridad, el tirano, el gángster, el terrorista, ejerce un poder sin autoridad”. La autoridad se funda en la razón. El poder se funda en la fuerza, el poder es atributo de la autoridad, pero no es la fuente de la autoridad.

El que funda su autoridad sólo en la fuerza que es capaz de usar, carece de verdadera autoridad; no ejerce una influencia natural sobre las conciencias. Puede vencer, pero no convencer. Sólo el que tiene autoridad aceptada por el respaldo de la colectividad como legítima, es quien ejerce una verdadera influencia directiva y tiene capacidad de conducción.

Para que haya convivencia pacífica, para que haya credibilidad, es indispensable que todos procuremos vivir en la verdad, conforme a la verdad, respetando la verdad. Que los gobernantes sean sinceros en decir siempre la verdad y que los opositores no recurran a apartarse de la verdad para procurar combatir al gobierno.

El que es hoy gobierno, mañana puede ser oposición; el que es hoy oposición, mañana puede ser gobierno. Y eso debe inducir al gobernante a no abusar de su poder, porque quien lo suceda podría hacer lo mismo con él. Pero eso también debe inducir al opositor a no pedirle al gobernante cosas que él después no vaya a ser capaz de realizar.

La práctica política nuestra ha sido y sigue siendo de la búsqueda de alcanzar el poder sin importar los procedimientos, parece que siempre hemos practicado lo que platea esta frase el “fin justifica los medios” es atribuida al filósofo político italiano Nicolás Maquiavelo, aunque en realidad la frase la escribió Napoleón Bonaparte en la última página de su ejemplar del libro El príncipe (1532), de Maquiavelo.

No se necesita hablar sobre la necesidad de la honestidad, de la honradez, en un político otro elemento esencial de la confianza colectiva. Basta recordar el viejo aforismo de los romanos: “La mujer del César no sólo necesita ser honrada, sino que debe también parecerlo”. Es fundamental en la actividad pública, para contar con la confianza indispensable para ejercer la autoridad, ser escrupuloso en materia de honestidad.

“Comprender la autoridad en los dos modos depende de reconocer que la autoridad es un término amplio con dos significados totalmente distintos: puede ser racional o irracional. La autoridad racional se basa en la capacidad, y ayuda a desarrollarse a la persona que se apoya en ésta. La autoridad irracional se basa en la fuerza y explota a la persona sujeta a ésta.” Erich Fromm

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