4 diciembre, 2021

Acuarelas, imágenes y recuerdos de la Jinotega de los años 30 en sus 130 años de haber sido elevada a departamento

Una imagen característica de la Jinotega de hoy. Leñeros y al fondo la casa de los López, una de las más antiguas de la ciudad. Foto de Lautaro Ruiz (qepd). N/M

Juan Ramón Huerta

Jinotega es como el vino, entre más añejado mejor sabor, más interesante, las fotografías toman el firme color zepia con una textura para siempre.

Acumular 130 años de historias, hechos memorables, anécdotas, personajes, fotografías, constituyen una gigantesca memoria que deben conocer las nuevas generaciones.

Los jóvenes de hoy no deben apostar a que Jinotega ha sido así como ellos la viven y la ven crecer. No. Jinotega conserva en sus memorias, estampas que parecen pinturas; ecos que son sones y mazurcas; voces que constituyen ecos de grata recordación; lugares que hoy han sido borrados por la modernidad, lamentablemente.

En su libro, “De pura plática” el tío José Víctor Ruiz recuerda a la Jinotega de los años treinta, añorada como “una novia de elegantes trenzas y festones de neblina que se esfuman entre la agonía y la nostalgia.”

José Víctor Ruiz, en su taller de hojalatería y reparación de radiadores. Foto familiar.

El mismo autor, a través de un poema dedicado a Jinotega describe la ciudad del siglo pasado: “la loma de La Cabaña, los ríos Viejo y Ducualí, los cerros Chirinagua y Susulí, Los Pinos, La Peña de la Cruz. Las pozas de El Bejuco, Los Milagros, El Espino, El Chapulín, El Tamalaque, La Garza, ahí se pescaba. Eran los tiempos cuando no había agua potable en Jinotega y los pobladores bajaban a lavar ropa y bañarse y de paso a comer los gigantescos mangos a la orilla del río.

“Jinotega y sus calles empedradas, los habitantes se conocían por sus nombres y apellidos, se conocían por familias, casa por casa.

“El padre Reyes trajo a la familia Baltodano, a don Pedro Baltodano, el progenitor de esa familia, para ser instructores de música; la familia de don Jorge González, también músico; don Antioco González, escultor de imágenes religiosas; Jesús y Antonio González, también músicos; Tomás Rivera, el papá de Fausto Rivera, músico y sastre; mi abuelo, Ignacio Ruiz era maestro, carpintero, ebanista, encuadernador y sastre. Encuadernaba hojitas tipografiadas que traían desde El Salvador. Eso fue a finales del siglo XVIII.” escribe Ruiz.

En la Jinotega de los años treinta, los jinoteganos “se informaban en los diarios, comenzaban a llegar los primeros radios.

“Don Pablo Müller tenía un radio pequeño y la gente se aglutinaba alrededor para escuchar las noticias. En El Batazo, los billares de don José Palacios. Ahí se vieron los primeros televisores pero la energía fallaba mucho porque provenía de una planta que había fundado don Enrique Gilke, luego Somoza cambió la planta por una que habían dejado los marines en la isla de El Cardón, frente a Corinto. “Don Amadeo López, un hombre muy educado, repartía volantes tamaño carta y hasta fotos impresas de cómo iba la guerra”.

 “Con esa planta se iluminó la vela del maestro músico Nemesio Pastrana, luego que el alcalde y su amigo, don Rafael Zamora, mandó a instalar la luz toda la noche.”

El maestro Nemesio Pastrana, autor y ejecutor de música sacra, alguna desconocida. Foto familiar.

También habla de los paraísos circundantes a la ciudad como “el principal ordeño de la ciudad, estaba en el lugar que había sido la quinta de don Alberto Alfaro, luego se la vendió a don Carmen Herrera donde se compraba la leche y la cuajada. La señora que vendía se llamaba Sinforosa Rivera, era una anciana rosadita, canosa y se ponía un pañuelo en la cabeza, con su delantal largo era la suegra de don Serapio Palacios.

En ese tiempo, la única vía de llegada de información era por la carretera vieja, que ahora pasó a ser la nueva. Era una trocha. El primer transporte por esa trocha lo llevó Pedro Argüello, un camioncito de 30 quintales, llevaba café, manteca de cerdo. Don Rafael Hernández fue el primero en ofrecer un transporte de mayor calidad, un vehículo Ford de capota de lona. También don Gustavo Gilke tenía uno similar.

“De Jinotega buscando al norte, donde hoy es el lago de Apanás, venían las primeras avionetas forradas con lona. Los jinoteganos iban al aterrizaje a tocarlas. Viajaban comerciantes como los Müller y los chinos como Agustín y Enrique Chang,  fundadores del comercio en Jinotega”.

Nuevas Miradas rinde homenaje especial a Jinotega en sus 130 años de ser departamento y ofrece a continuación una cantidad de fotografías que no necesariamente corresponden al período de los años 30 como indica el texto, sino se registran hechos desde antes de ser ciudad, con énfasis en los años 50 y 60, incluyendo algunas actuales.

Las fotografías tienen varias fuentes de autores; desde personales, de amigos, de estados de Facebook y otras cuyos autores no se identifican. Desde ya ofrezco disculpas a quienes omita o confunda en sus créditos, dadas las dificultades de origen.

Edificaciones antiguas, referentes históricos

Jinotega en 1870, foto de la colección de Jilmer Rizo.

 

Iglesia de Jinotega en 1880. De la colección de Lautaro Ruiz pero no se conoce a su autor.

                 

Jinotega tiene sus símbolos. Bandera y escudo de armas.

Calle principal de Jinotega, probablemente en los años 30. Foto proporcionada por Lautaro Ruiz (qepd) pero seguramente tomada por alemanes.

Hospital Victoria Motta de Jinotega. Don Carlos Meléndez era el chofer de la ambulancia. No se conoce autor.

Club Social de Jinotega, 1963. Aparece publicada por Página de Nicaragua y su historia.

El teatro Colón fundado por don Vicente González. Tenía una pantalla móvil y las bambalinas; además la sala de músicos debajo del escenario. También balcones, sillas y las bancas para los pobres. Tomada de Facebook y comentada por AdolfoMachado y elo profesor Alberto Rivera Monzón.

Catedral San Juan recién construida, tomada del muro de Carlos Luis Lezama

El altar de la catedral San Juan de Jinotega tallado con madera preciosa. Tomada del muro de Carlos Luis Lezama.

Fervientes promesantes de la imagen de la Sangre de Cristo de la iglesia del Llano de la Tejera. Foto de Juan Ramón  Huerta / NM

Inauguración del monumento a Rubén Darío en el parque central de la ciudad.

Inauguración del obelisco dedicado al poeta Alfredo Alegría.

Jinotega en los años 40.

Parque de Jinotega. De la colección de Lautaro Ruiz. No se identifica autor.

Parque y catedral de Jinotega. Tomada de Facebook, no se conoce autor.

Quinta América en sus mejores tiempos. Tomada de Facebook, no se conoce autor.

Quinta América a punto de desaparecer, semi abandonada. Foto de Juan Ramón Huerta.

Casona esquinera frente a la gasolinera central de Jinotega donde estuvo ubicada la primera escuela de la ciudad fundada por el alcalde José Rosa Rizo. Foto de Juan Ramón Huerta.

Algunos personajes de la ciudad

El pianista de Catedral, José Angel Pineda Ubeda. Video de Lautaro Ruiz (qepd)

Poeta Alfredo Alegría y acompañantes al otro lado del río viejo que rodea a la ciudad, En la carretera que pasa el río, el agricultor Juan Castro. Foto del archivo personal de Juan Ramón Huerta.

El poeta jinotegano Alfredo Alegría, al centro, y miembros de su familia. Foto tomada de Facebook.

El patriarca de los Molina de Jinotega, don Blas Miguel Molina y su esposa. Foto tomada de Facebook.

Dioscórides González, uno de los barberos más conocidos de la ciudad. Foto tomada de Facebook.

Don Abel y su agualoja, una tradición jinotegana. Foto tomada de Facebook.

Lautaro Ruiz, artista multifacético jinotegano, (qepd) siempre alegre y juguetón.

Daniel Pineda Mangas (qepd), el acompañante eterno de los difuntos a quienes dedicaba calurosos discursos conversa con la niña Scarleth Alejandra Huerta Siles y José Víctor Ruiz (izquierda) con su nieta Sarita Ruiz Navarrete.

Don Simeón Huen, junto con personajes de su generación en Jinotega.

Freddy Siles, el acompañante eterno del equipo de beisbol Brumas de Jinotega como cargabates. Foto de Uriel Molina de La Prensa.

Los poetas jinoteganos, Oswaldo López Centeno y Luis Iglesias con Henry Petrie, al centro.

Don Manuel “Colocho” Zeledón (qepd), músico y el profesor Miguel Villagra (qepd).

 

Bernardino Gadea, “Don Nando” un chamán que atrajo la atención de todo Nicaragua y Centroamérica en los años 70 con sus prodigios con base a la medicina natural.

Padre Odorico D´Andrea y monseñor Pedro Lisímaco Vílchez. Tomada de Facebook / NM.

Insignes profesores de Jinotega; a la derecha el profesor de generaciones, Víctor Maradiaga Estada. Tomada de Facebook / NM

Silvia Pineda, la orfebre de la cerámica negra en Jinotega.

A la izquierda, Raúl Arauz, “Culebra Mica” y a la derecha, Oscar Gutiérrez, el difusor de la canción insigne de Jinotega, la Perra Renca.

Algunos transportistas de la Jinotega histórica

Transportistas de Jinotega en la ruta a Wiwilí. Foto de Erik Nicolson y del Facebook de Marcos Antonio Valdivia. N/M

Fotografía del muro de José Miguel Paz, muestra un camión Nissan convertido en autobus transportando pasajeros de Wiwilí a Jinotega. Del muro de Marcos Antonio Valdivia / NM

El transportista conocido como Juan “Chaparro” con su transporte entre San José de Bocay y Jinotega. Tomada del muro de Marcos Antonio Valdivia. N/M

Transporte rural en Jinotega. Foto tomada del muro de Amílkar Amador. N / M

El histórico lago de Apanás en su construcción.

El Morning Glory o válvula de escape para cuando sube el nivel de agua del lago. Foto de ENEL. N/M

 

Un comentario en «Acuarelas, imágenes y recuerdos de la Jinotega de los años 30 en sus 130 años de haber sido elevada a departamento»

  1. Gracias por tan lindo omenaje a la ciudad de las brumas. Creo que en la quinta América, ya existía para los años treinta la famosa pilona. Tremenda obra dónde además estaba rodeada de pequeño cuartos con su pilota cada uno. Todo se alimentaba del agua corriente que bajaba del cerro de los papales. Lindos días esos.

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