4 diciembre, 2021

Se augura buena temporada de café en fincas de Jinotega

Los plantíos de café se muestran cargados del grano de oro. Las expectativas de todo el sector son altas y esperan alcanzar buenos resultados.  Cortesía / NM

Especial para Nuevas Miradas

Jinotega tiene más de 62,309 manzanas de café con un rendimiento de casi un millón de quintales, lo que representa un 35% de la producción nacional.

En el norte del país es común escuchar en el campesinado la frase “llegó la temporada”, haciendo alusión al período que las haciendas cafetaleras destinan para cortar ese valioso grano.

En las haciendas y fincas, especialmente las que se ubican en los municipios de Jinotega, El Cuá, Santa María de Pantasma, Wiwilí, San José de Bocay y Yalí, centenares de familias esperan el mes de noviembre para buscar donde ir a cortar café y de esta manera solventar la difícil situación económica que actualmente atraviesan. Desde las pepenas, cuando el grano empieza a madurar, ya los campesinos con canasto en mano se adentran en los cafetales para iniciar la recolección de este rubro.

En la finca de Amelia Ruiz, localizada en la comunidad de Las Cruces a unos 35 kilómetros al norte de la ciudad de Jinotega se escuchan los gritos a las cinco de la mañana de “surco…surco”, son los cortadores en busca de los mejores plantíos, que ya estén bien maduros.

El capataz asigna a cada uno el área donde le corresponde cortar, para así iniciar la faena diaria. Algunos platican, otros llevan sus radios para escuchar música y otros prefieren trabajar en silencio, para llenar pronto el canasto.

“La primera canastada siempre es alegría” -asegura José Mairena Robles, quien a las 9 de la mañana ya llenó tres canastas, o sea dos latas- “ya con ésto se ayuda uno, cincuenta pesos y los tres golpes”, continúa diciendo el trabajador agrícola, haciendo referencia al salario que ganará. Lo acordado con el empleador es que recibe cincuenta córdobas por cada lata que logre recolectar, más los tres tiempos de comida al día.

Cortar café es una actividad agrícola que se convierte en tradición en muchas familias campesinas.  Cortesía / NM

Las mujeres principales recolectoras de café

“En el campo no hay trabajo para nosotras las mujeres”, se queja Aura Ochoa González, madre de dos niños. Ella es una de las tantas mujeres que tiene que trabajar en los cortes del café, porque muchas son madres solteras y ésta es una actividad que les garantiza un ingreso seguro.

“Ahorita es que aprovechamos para ganar y así alistar a los niños, para que vayan a clases”, manifiesta la humilde campesina, que no deja de recolectar el café mientras habla.

Mientras Ochoa trabaja en los cafetales, en la casa su hijo de 12 años se hace cargo de su hermanito. Esta realidad la viven miles de niños y niñas en el campo y en el peor de los casos los menores acompañan a sus padres a trabajar para tener ingresos más altos, aunque con el Código de la Niñez y la Adolescencia, los dueños de fincas y haciendas no deben permitir a menores en los plantíos de café.

En medio de los surcos se observa una joven ataviada con botas de hule y ropa de trabajo – “ayer nos “apeamos” 3 medios (lata de café) y hoy voy por los 6 medios” -carga un canasto y unos ganchos para bajar las ramas más altas de las plantas de café-  “va a haber trabajo, la cosecha está buena”, dice la joven cortadora que sólo se identificó como Josseling. Se le ve afanada, en ningún momento sonríe, está concentrada en alcanzar su propia meta. Su rostro  está opacado por la lluvia que ha soportado ya por varias horas mientras corta el “rojito”.

Temporada lluviosa adelantó ciclo cafetalero

Este año el ciclo cafetalero se adelantó debido a las continuas lluvias, por lo que ya están en lo más fuerte del corte. “Normalmente inicia en noviembre, ahora arrancamos desde los primeros días del mes de octubre”, comenta el comerciante Luis Pineda, propietario de comercializadora “El Amigo” en Jinotega.

“El precio de la carga de café (actualmente se cotiza a cinco mil ochocientos córdobas) beneficia a todos los que se involucran en este rubro, productores, comerciantes y trabajadores”, detalla Pineda. Las expectativas son que habrá muchas ganancias, incluso los productores esperan que la carga de café aumente su precio hasta seis mil córdobas.

Además de los cortadores tradicionales de la comunidad, se espera que llegue mano de obra proveniente de los departamentos de Managua, León y Masaya. Los dueños de fincas parquean sus camiones en el mercado de Jinotega y otros viajan hasta Matagalpa cada domingo en busca de recolectores. Aquí les ofrecen buen salario, comida y campamentos adecuados, para tratar de conseguir trabajadores y llevarlos a sus cortes de café.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!