19 enero, 2022

Instantáneas de la vida en tiempos de pandemia

Ilustración tomada de Takiq / NM 

Arnulfo Urrutia

 Un buen ejercicio

Recientemente, un profesional que tiene resuelto todo lo material y familiar, me manifestó estar experimentando frecuentemente, peligrosos bajones de ánimo.

Él está consciente, de que esto ocurre cada vez más, en este mundo pandémico, pero no sabe cómo evitarlo. Le comenté que, un grupo de personas muy sabias, me recomendaron un excelente “repelente” para espantar la tristeza.

De inmediato sus ojos brillaron inquietos y disparó la pregunta:

—No jodás, no me estés vacilando. ¿Y cuál es ese “repelente” tan genial?

—Está dentro de vos mismo. Es muy sencillo. Cada día debes encontrar tres cosas buenas que te hayan sucedido el día anterior y escribir sobre ellas. ¡Por mínimas que sean!

—Pero…

—Nada de peros. Hagamos un ejercicio y verás como las encuentras—.

Una hora después, cuando nos despedimos, iba super alegre.

Saca a pasear a tu niño

Llamé a un viejo conocido, que tenía varios meses de no saludar, para comentarle sobre un tema determinado. Me comentó que hace seis meses estuvo muy mal y que los médicos le dieron dos años de vida. Dice sentirse bien. Sin angustia alguna.

—Ya hice en esta vida, lo que tenía que hacer. Además, ¿acaso los médicos no se equivocan de vez en cuando?

Soltó la risa y nos despedimos. Me contagió su estado de ánimo.

Algunos psicólogos dicen que todos llevamos un niño dentro de nosotros. Se me ocurrió pensar, que este amigo de edad avanzada, gusta de sacar a pasear a su niño, más a menudo, que las personas jóvenes, por eso no le afectan los diagnósticos con malos augurios.

 “Cuando te levantes por la mañana, piensa en el privilegio de: vivir, respirar, pensar, disfrutar y amar”.  —Marco Aurelio, el filósofo. —

No siempre los Romeos son los que se suben al balcón

Estábamos comiendo un restaurante campestre. Frente a nosotros una mesa con dos señoras bastante mayores y otra, quizá, cuarentona — las cirugías confunden—

Esta última comenzó a mirarme con disimulo. Lo hizo varias veces. ¡No dejó de incomodarme!

Cuando ya estábamos por levantarnos, le hice a mi señora la siguiente broma:

Te voy a poner una “queja”, esa mujer me estuvo mirando de soslayo, todo el rato.

—Sí, yo lo noté —me respondió—.

—¡De verdad! Pensé que no la habías visto

En ese instante, a la susodicha mujer, le entró una llamada y al tomar el celular, se le resbaló de las manos y cayó dentro de la taza de sopa que se estaba tomando.

Ajá “hijeputa”, por mirona —Dijo mi señora, sonriendo entre dientes—

Nos reímos de la ocurrencia y nos despedimos del mesero que ya se acercaba a retirar los platos.

Les deseo salud, bienestar y humor.

Arnulfo Urrutia

Perspectivas desde mi balcón | Después de conversar en la esquina, en el negocio, en la oficina, donde haya interlocutores, Arnulfo Urrutia se va a su balcón y desde ahí elabora sus ideas positivas y recomienda reconstruir sus pensamientos para luego compartirlos.

Ver todas las entradas de Arnulfo Urrutia →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!