19 enero, 2022

Vigorón de Granada con aroma de mujer y manjar para turistas y personalidades del mundo

Ir a Granada y no degustar un delicioso vigorón es hacer la gira incompleta. Cortesía / NM

 

Las comerciantes expresan su orgullo al haber vendido este platillo tradicional  a celebridades como el presentador de televisión, Don Francisco y el cantante  Armando Manzanero 

Especial para Nuevas Miradas

En uno de los cuatro quioscos del parque central de Granada, donde se vende el tradicional vigorón, se encuentra Yelba Auxiliadora Urbina, mejor conocida en la Ciudad Colonial como la “Gata” por sus brillantes ojos de tonalidad azul con su piel blanca, que como toda vivandera lleva puesto su delantal que protege su ropa y guarda el dinero de su venta.

Con sus 66 años recuerda que desde que era una  adolescente salía de clases a ayudar a su abuela Hilda María y  su  mamá Amparo Urbina a ofertar vigorón en  un tramo improvisado frente al Club Social de Granada, que luego decidieron trasladar frente al portón del mercado.

“Yo decidí mantener la tradición de mi familia y espero que cuando parta de este mundo mis dos hijos sigan mis pasos, porque gracias a este trabajo he sabido mantener mi hogar”, relata Yelba Auxiliadora Urbina.

La “Gata” es uno de los personajes característicos del parque de Granada y su vigorón tiene mucha fama. Cortesía / NM

El vigorón como debe ser

En su quiosco asegura atender con amabilidad y sin malacrianza a todas las personas que buscan probar un delicioso vigorón con una yuca suave, un chicharrón carnudo y una ensalada de repollo con mimbro, tomate, vinagre de banano y un toque de picante.

Dentro de sus comensales se llena de orgullo  haber atendido al ex presidente de Costa Rica, José María Figueres en la década de 1970 y al connotado político liberal y arquitecto nicaragüense Lorenzo Guerrero, quien llegaba frecuentemente con sus amistades.

Esta mujer luchadora en su juventud llegó al tercer año de secundaria, pero no tuvo el impulso de estudiar una carrera porque sostiene que gracias a la venta de vigorón alcanzó una independencia económica para mantener su hogar y como toda emprendedora brinda trabajo a dos jóvenes que se encargan de ayudar y servir este platillo tradicional a la clientela que llega a su quiosco de diferentes partes del país y turistas internacionales.

El sabor es único

“Venir a Granada y no degustar el  vigorón es como viajar a México y no visitar el santuario de la Virgen de Guadalupe, porque ésta comida nos identifica a los granadinos. En  muchos departamentos del país se elabora este alimento, pero aquí el sabor es único por su toque en la  ensalada, lo suave del chicharrón y la yuca que hace que los clientes hasta los dedos se chupan por lo delicioso que es este platillo”, resalta con orgullo Yelba Urbina, quien piensa seguir en este trabajo hasta donde sus fuerzas físicas le permitan.

Aura María Sevilla, vendedora de vigorón en el mercado de Granada. Cortesía / NM

El mercado otro punto tradicional 

En el mercado central se encuentran tres reconocidos puestos de venta de vigorón que están a cargo de mujeres descendientes de la familia Sevilla, reconocidas tradicionalistas de la venta de este plato típico de origen granadino.

En uno de los rústicos tramos que ocupa una mesa con techo de lámina de zinc y unas  bancas de madera, se ubica Aura María Sevilla de 68 años, quien desde la edad de 13 años  acompañaba a su abuelita en su negocio.

“Mi abuela heredó este tramo a mi madre y ella luego me lo entregó, para seguir vendiendo vigorón en el mercado, donde muchas veces las autoridades intentaron desalojarnos, porque decían que obstaculizábamos la calle, pero hoy está abarrotada de comerciantes”, recuerda Aura María Sevilla.

Un día en su elaboración

Su jornada inicia desde la cinco de la mañana con el  cocimiento de la yuca y la preparación de la ensalada de repollo con mimbro y tomate, también elabora  los refrescos.

Este trabajo lo realiza desde hace más de cuarenta años, a veces dice sentirse agotada, pero cuando no va al mercado y decide quedarse en su casa se siente triste, porque considera que está faltando al legado familiar.

“Yo quisiera que mi única hija que también es comerciante siga manteniendo este pequeño tramo, porque sería la cuarta generación de la familia Sevilla en mantener la tradición de la venta de vigorón que gracias a las ganancias nos permite llevar el sustento a nuestras casas”, sostuvo Aura Sevilla.

En el parque central el precio del vigorón ronda los 100 córdobas, pero en los puestos del mercado las vivanderas dicen ajustarse al bolsillo del cliente y llegan a vender hasta 50 córdobas sin incluir el tradicional refresco de cacao, tiste y grama que acompaña este tradicional platillo.

Angélica María Talavera, copropietaria de quiosco el “Gordito” . Cortesía / NM

Relevos en la venta de vigorón

Sin duda Granada ofrece atractivos turísticos, desde sus casas coloniales con amplios corredores y jardines, su catedral, iglesias, su imponente vista al volcán Mombacho, el paseo en sus calles en los tradicionales coches  y las refrescantes aguas del Gran Lago de Nicaragua, así como el recorrido en lanchas por las más de 360 isletas, pero el platillo del vigorón no puede faltar en el itinerario del visitante.

La llegada de turistas nacionales y extranjeros representó una oportunidad, para Angélica María Talavera copropietaria del quiosco el “Gordito”, quien decidió rentar uno de los quioscos del parque, para vender vigorón y los refrescos tradicionales que acompañan este platillo.

“Tenemos  35 años de estar trabajando junto con mi esposo Francisco Javier Gómez (el Gordito) su mamá heredó este negocio de una hermana y luego ella decidió entregárselo a él y gracias a esto hemos logrado mantener a la familia”, recalca Talavera.

La popularidad del vigorón trascendió las fronteras y por lo cual llegan a Granada  celebridades a conocer la arquitectura de la ciudad y su gastronomía, hoy Angélica al igual que el resto de comerciantes cuenta con orgullo que dentro de su clientela incluye al presentador de televisión Don Francisco y el cantante Armando Manzanero.

Dice no olvidar el día que vio llegar a don Francisco del recordado programa “Sábado Gigante”  junto con un grupo de personas y pedir en su establecimiento el vigorón preparado por ella misma, también recuerda cuando llegó Armando Manzanero y dice haberlo atendido con todas las de la ley.

Visitantes de la ciudad de Jinotega. Cortesía / NM

Crisis económica impacta a comerciantes 

La crisis política que enfrenta el país desde abril del 2018 ha reducido la llegada de turistas a la ciudad de Granada, esto ha provocado que las comerciantes reflejen una baja en la venta de vigorón.

“Antes vendíamos mucho más, pero la situación económica del país y la pandemia afectó nuestras ventas, sin embargo no perdemos la fe en Dios para poder salir adelante”, relata doña Auxiliadora Urbina.

Dentro de los pocos turistas que se observa en el parque un grupo de personas que ha llegado de Jinotega a bordo de un bus, que aprovecharon el viaje para probar el plato típico de esta ciudad.

“Venimos de Jinotega, el vigorón estaba muy rico, nosotros consumimos este plato típico, la diferencia con el granadino es el chicharrón que lleva carne y al de nosotros le decimos charrasca y no lleva carne”, considera Karla Castro.

El historiador Fernando López señala que los libros indican que el vigorón fue inventado por la granadina, María Luisa Cisneros Lacayo, conocida como “La Loca”,  quien desde el año de 1914 con el inicio de la fiebre de béisbol, ella ideó la forma de vender algo distinto.

El nombre de este platillo proviene de un tónico reconstituyente llamado El Vigorón, el cual narran los historiadores brindaba fortaleza al varón, este producto se vendía en pulperías y farmacias el cual María Luisa Cisneros lo asoció a la vitalidad que provocaba su nuevo platillo.

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