19 enero, 2022

Los aprendizajes en el contexto de pandemia un reto para la educación a propósito del inicio de clases

Ilustración de EY / NM

“Aprende de ayer, vive para hoy, ten esperanza en el mañana. Lo importante es no dejar de cuestionar. La curiosidad tiene sus propios motivos para existir”. Albert Einstein

 

El reto de la calidad de la educación en tiempos de pandemia está determinado y mediatizado a través de las nuevas tecnologías, acompañado con nuevas formas de aprendizajes, donde los actores involucrados: autoridades, instituciones, maestros, estudiantes y padres de familia deben de participar de manera activa  

Julio César Guerrero Dias

Inicia un nuevo año lleno de conflictos y disturbios sociopolíticos, una economía desbastada y una pandemia que no da tregua, al contrario, se agudiza en todo el mundo y no se sabe cuándo finalizará, lo único que se sabe es que la vida cotidiana de todo el mundo debe de continuar, que hay que convivir y seguir adelante en todos los planos.

La educación es parte de esos aspectos que requiere mucha atención de partes de las instituciones rectoras que dirigen dichas actividades.

En el caso Nicaragua, tanto el Ministerio de Educación como el Consejo Nacional de Universidades, son los encargados de velar y garantizar una educación de calidad. Siempre han estado bajo la lupa de la sociedad porque se habla que la calidad de la educación cada día mejora, sin embargo los resultados y las valoraciones que hacen las instituciones y organismos externos indican resultados negativos.

Los aprendizajes adquiridos, las competencias desarrolladas en cada uno de los niveles educativos no concuerdan con las demandas y  exigencias de la sociedad, los organismos, empresas o instituciones.

La investigación, los conocimientos generales, el conocimiento y manejo del lenguaje, las matemáticas, las ciencias sociales, las ciencias naturales tienen déficit en el ámbito de la geopolítica.

Como ciudadanos se preguntan: ¿Por qué el estudiante de hoy es apático a la pesquisa, y se conforma con lo poco que desde los salones de clase les comparte el docente? ¿cuánto interés por aprender existe entre los estudiantes? ¿Qué motivación tienen los docentes? ¿los maestros estarán haciendo su trabajo por vocación o porque les pagan? ¿A los estudiantes les interesa, solo promover al siguiente año o aprender? ¿la educación es concordante para el momento que vivimos? ¿los contenidos programáticos son reales de acuerdo al contexto?

la pandemia ha trastocado todo, la educación no ha escapado a esto y la educación no estaba preparadA para darle respuesta de forma inmediata a esta situación.

En el interconectado mundo moderno, la incertidumbre y sorpresa por lo rápido que se ha alterado la vida de sus habitantes ha creado una situación inédita para todas las organizaciones, incluyendo las instituciones de educación. Se han visto obligadas a suspender las actividades académicas cara a cara, en una transición abrupta y obligada a la educación a distancia mediada por tecnología (Sanz, 2020).

Con el confinamiento en casa de estudiantes y profesores, han creado una red de efectos múltiples en todos los actores del proceso educativo: instituciones, autoridades profesores, estudiantes, padres de familia, y donde el recurso primario para paliar esta situación ha sido el uso de las nuevas tecnologías, un recurso que no está disponible para todos los estudiantes y profesores.

En el caso de las colegios y universidades, éstas han tenido que tomar una serie de medidas para acatar las indicaciones gubernamentales en el caso de educación pública; en las instituciones privadas cada quien ha decidido realizar estos procesos al tiempo que intentan proporcionar a profesores y estudiantes la infraestructura informática y tecnológica que les permita continuar con sus actividades académicas a distancia.

La pandemia ha transformado los contextos de implementación del currículo, no solo por el uso de plataformas y la necesidad de considerar condiciones diferentes a aquellas para las cuales el currículo fue diseñado, sino también porque existen aprendizajes y competencias que cobran mayor relevancia en el actual contexto.

Los currículos, particularmente de las asignaturas de las diferentes carreras en la educación superior, en muchos casos, solo han cambiado de nombre algunas cátedras, los contenidos desarrollados son los mismos, conocimiento que para la actualidad no tienen ninguna utilidad.

Es preciso tomar decisiones y contar con recursos que desafían a los sistemas escolares, los centros educativos incluyendo los estudios superiores y los docentes.

Tal es el caso de los ajustes y las priorizaciones curriculares y la contextualización necesaria para asegurar la pertinencia de los contenidos a la situación de emergencia que se vive.

Entre todos los actores relevantes, el obstáculo que se percibe es que la filosofía educativa que existe es más de carácter ideológica que de ciencia en la educación pública, en lo privado lo dominante es lo económico, así no se puede aspirar a una educación de calidad.

Hay personas que están al frentes de direcciones educativas y no manejan el contexto, ven que la educación es una isla, la educación no es más que un fragmento de la realidad. Un responsable académico que no sepa que está pasando en el mundo en los diferentes aspecto sociopolíticos y económicos no debería estar al frente de un área de esta naturaleza.

Es igualmente importante que en estos ajustes se prioricen las competencias y los valores que se han revelado como prioritarios en la actual coyuntura: la solidaridad, el aprendizaje autónomo, el cuidado propio y de otros, las competencias socioemocionales, la salud y la resiliencia, entre otros.

Un aspecto controvertido y complejo se refiere a los criterios y enfoques para la toma de decisiones respecto de los aprendizajes prioritarios y la forma de realizar ajustes, una alternativa es la lógica de la selección de aquellos contenidos más relevantes, que se priorizan sobre otros.

Otra perspectiva es integrar los contenidos y objetivos de aprendizaje en núcleos temáticos interdisciplinarios que hagan posible abordar diversas asignaturas a la vez por medio de tópicos que resulten especialmente pertinentes y relevantes para el alumnado en el contexto actual mediante metodologías de proyectos o investigaciones que permitan un abordaje integrado de los aprendizajes.

Requiere valorar la autonomía docente y desarrollar competencias sofisticadas entre docentes. Algunos países han diseñado propuestas de priorización curricular que incluyen un conjunto reducido de aprendizajes esenciales en las diferentes disciplinas, transitando desde la priorización curricular al currículo vigente y modularizando los contenidos por nivel, desde los imprescindibles hasta los nuevos aprendizajes asociados a objetivos integrados o significativos que puedan articularse entre asignaturas.

Lograr una mejor comprensión de la crisis y responder a ella de mejor forma, incorporando aspectos relativos al cuidado y la salud, el pensamiento crítico y reflexivo en torno a informaciones y noticias, la comprensión de dinámicas sociales y económicas, y el fortalecimiento de conductas de empatía, tolerancia y no discriminación, entre otros.

Buscar un equilibrio entre la identificación de competencias centrales, que serán necesarias para continuar aprendiendo, y la profundización del carácter integral y humanista de la educación.

Los docentes dejaron el salón de clase tradicional para convertirse de manera obligada en usuarios de las herramientas tecnológicas, al tiempo tienen que atender las presiones personales del confinamiento y sus implicaciones económicas, de salud y afectivas.

Por su parte, los estudiantes, que se encuentran súbitamente en su casa, comparten, si es que los hay, los dispositivos digitales y la red de internet que usa toda la familia, y tienen la necesidad de continuar sus actividades de aprendizaje a través de tareas y conferencias virtuales; lidiar con los posibles efectos de la pandemia en la salud, las emociones, actividades físicas y las propias de la juventud (The Chronicle of Higher Education, 2020).

Esta combinación simultánea de entornos complejos ha creado un cóctel de acciones y emociones como nunca habíamos visto, que ha tomado prácticamente por sorpresa a las, instituciones educativas, profesores, estudiantes y sociedad en general.

También la consecuencia de no saber cómo avanzará la pandemia, no saber si nosotros o nuestros seres queridos seremos víctimas de la infección, de la ausencia de una vacuna ciento por ciento protectora y tratamiento específico, la falta de certeza de cuándo regresaremos a las actividades cotidianas de manera normal, cuándo se reabrirán los espacios educativos seguros. El resultado es una somnolencia, parálisis, con consecuencias muy graves para el aprendizaje de los estudiantes.

El exceso de información acerca de la pandemia contrasta con la ausencia de información sobre los efectos que está teniendo en los docentes y estudiantes.

El Estado, a través de las instituciones educativas y principalmente el docente, debe tener en cuenta que es imposible trasladar la estructura presencial a un sistema en línea o virtual; si eso se pretende, se corre el riesgo de que el proceso no sea significativo.

En este contexto, corresponde considerar que los recursos tecnológicos no reemplazarán la labor educativa, pero sí se pueden convertir en una herramienta fundamental para generar un significativo proceso de enseñanza aprendizaje; estos recursos promoverán un escenario adecuado y servirán de conexión entre los docentes y sus estudiantes.

La preocupación siempre existirá en aquellos casos de estudiantes vulnerables, que no cuentan con conectividad y aparatos tecnológicos; esto se convierte en uno de los grandes desafíos: la equidad educativa.

En tal sentido, surgen las siguientes interrogantes: ¿Cuál es la percepción que se posee sobre educación en la actualidad? ¿la escuela está preparada para generar un proceso de enseñanza-aprendizaje de manera virtual? ¿la familia posee las herramientas para acompañar a sus hijos en la adquisición de nuevos conocimientos?

¿Las instituciones han identificado los desafíos a los que se enfrenta en el contexto de la pandemia? ¿conocen bien la realidad de los estudiantes? ¿la de los profesores? ¿tienen capacidad los docentes para tener los recursos necesarios para la educación virtual?

La nueva realidad mundial demanda cambiar la percepción de la educación tradicional, en donde el docente tenía la verdad absoluta y los estudiantes se concebían como recipientes en los que se depositaba conocimientos.

El docente debe transformarse y ser creativo, de lo contrario tratará de implementar en un sistema virtual, la realidad presencial bajo una estructura tradicional; lamentablemente esto no funcionará y no dará los resultados necesarios para responder a las exigencias de la sociedad, sin embargo esto es lo que se está haciendo en materia de educación en este contexto.

El principal desafío que presenta la escuela en la época de pandemia, es reducir al máximo las consecuencias directas e indirectas en el proceso de aprendizaje. Se hace necesario que la escuela genere acciones viables que respondan a las exigencias y requerimientos de los estudiantes en sus distintos contextos y realidades.

Incorporar las nuevas tecnologías de la información y comunicación al proceso de enseñanza-aprendizaje es uno de los grandes retos, ya que no basta con estrategias momentáneas; requiere un proceso de transformación desde sus bases; promover una nueva etapa de reencantamiento social y educativo, y esto puede lograse a través de la incorporación de las tecnologías, en su sentido completo.

Los docentes son clave en este proceso, ya que una adecuada formación en metodologías digitales permitirá que éste cuente con herramientas acertadas para acompañar a los estudiantes y sus familias en esta nueva realidad virtual.

En conclusión, uno de los mayores desafíos consiste en la renovación de las estrategias metodológicas en el proceso de enseñanza-aprendizaje; se basa en comprender que no se puede aplicar una metodología presencial a una realidad virtual, ya que se corre el riesgo del fracaso.

“Piensa qué necesitan hacer tus estudiantes con la información una vez que terminen el curso y diséñalo en torno a eso”. Matthew Guyan

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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