24 mayo, 2022

La iglesia y la fraternización de la “Chingada Grande”

NOTA: Si eres una persona que valora su tiempo y no quiere perderlo en tonterías, no sigas leyendo. Lo que escribo a continuación, es pura joda. Un ejercicio mental y nada más. Así que, si continúas, ya te advertí.

Arnulfo Urrutia

Según el sacerdote Celestino Cardenal, el albañil Carlos Paredes junto con los peluqueros, Manuel Cabezas, Luis Calvo y Bayardo Crespo —todos colaboradores en las actividades de la iglesia—, por algún motivo, no se llevan bien con los productores: Arturo Manzanares, Horacio Olivares y Crecencia Campos, estos últimos de gran ayuda al convento, especialmente en alimentos.

Con la finalidad de mejorar las relaciones interpersonales, entre los pobladores del pueblecito conocido como “La Chingada Grande”, el sacerdote Cardenal y los monaguillos Benito Blanco, Marco Moreno y Escolástico Vergassola, decidieron organizar un encuentro fraternal en los jardines de la iglesia.

—Todo se organizó minuciosamente, para que, llegado el día esperado, el ambiente fuese de lo más relajado—.

El jardinero Julio Rosales —sin cobrar ni cinco reales— junto con sus ayudantes, Bayardo Espinales y Luis Aguado, se encargarán de tener el jardín de la iglesia preparado.

Las modistas Verónica Adorno y Lola Mantilla, lo mismo que al sastre Juan Cassimir, confeccionarán vestidos y trajes para venderlos barato a quienes deseen lucir bien aquel rato.

Los veterinarios, Jaime Perreta y Juan Caballero, regalarán un florero a quien lleve a la perrita más coqueta.

El verdulero Enrique Huerta y el pescador Ricardo Laguna, aseguraron que, de puerta en puerta, sin restricción alguna, obsequiarán verduras y pescados bien salados.

¡Llegó el día!

De uno en uno, de dos en dos y hasta en grupos, fueron llegando los pobladores de “La Chingada Grande”:

Sindulfo llegó con su novia Burgundófara, Onesíforo con su amiga Filonina, Filadelfo con su esposa Sélfida, Austricliniano con su consorte Cirilina, las hermanas Perseveranda, Seleuca y Polisena, llegaron acompañadas de su papá, don Ursicio de la Polla.

Un poco retrasado por sus múltiples compromisos, llegó el Registrador Público y consejero en materia de nombres originales para recién nacidos; don Candelario Hermoso y su esposa Debora Melo.

Luego de la oración inicial, en que el padre Celestino pidió al cielo por la bienandanza de aquel evento, el guitarrista Tirso Cuerdas y la saxofonista Dolores D’Lano, dieron inicio a la musicalización de aquel encuentro fraterno interpretando el “Mambo número 5”, del gran Pérez-Prado.

Fue un gran fiestón de fraternización. Bailó el cura, las monjas, los monaguillos y toda la población.

Luego de nueve meses…

Don Candelario Hermoso inscribía nuevos ciudadanos en el Registro Público y el padre Celestino Cardenal bautizaba a nuevos miembros de aquella diócesis: Arnulfo, Fulgencio, Hermenegildo, Telésfora, Cristeta, Petrona, Pancracia, Sinforoso, Cojoncio, Randulfo, Sindulfo y Brígida.

—Cada año se confraternizaba por algún motivo y el ciclo se repetía. —

Cuentan que cuando el Papa de Roma supo que luego de aquellos encuentros de “fraternización”, se inscribían y bautizaban decenas de ciudadanos con aquellos exóticos nombres, excomulgó a Candelario y suspendió a Celestino.

¿Te imagináis un sacerdote con el nombre de “Padre Cojoncio” y una monja que la llamen “Madre Cristeta”?

¡Se estaban cagando en la iglesia!

—Dicen que dijo—.

 

Arnulfo Urrutia

Perspectivas desde mi balcón | Después de conversar en la esquina, en el negocio, en la oficina, donde haya interlocutores, Arnulfo Urrutia se va a su balcón y desde ahí elabora sus ideas positivas y recomienda reconstruir sus pensamientos para luego compartirlos.

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